No hay quinto malo

Instalado en la tradición taurina hay un dicho que se refiere al penúltimo toro de una corrida: “No hay quinto malo”, como si ello confirmase que la res que se lidia en ese orden sale buena y el espada redondea la faena.

A estas horas el Txuri de hockey hielo se aferra a la idea, porque ha conseguido forzar el quinto partido de la eliminatoria por el título de liga. No hay más oportunidades. El Jaca compite con ellos por levantar la copa de campeón. Cada equipo disputó dos partidos en cada feudo y en ambos casos ganaron uno por cabeza. A estas horas, empate a dos.

El Txuri abrió la serie con una victoria pero los jacetanos empataron y buscaron en su cancha enlazar los dos triunfos que otorgaban el campeonato. Ganó el primero pero perdió el segundo y todo se decidirá en Donostia el próximo sábado.

En tres de los cuatro choques disputados se ha llegado a la prórroga y el “gol de oro” ha decidido la suerte de cada jornada. Así las cosas parece muy claro que los dos planteles están igualadísimos y que los pequeños detalles deciden, lo mismo que las fuerzas.

Pase lo que pase, hay que rendirse a la evidencia de los esfuerzos. Los partidos duran tres horas y no hay tregua porque se juegan éxito y prestigio. Cuando una jornada concluye pasada la media noche, al mediodía siguiente vuelven de nuevo a la pelea sin tiempo de recuperación ni física ni mental. Y son deportistas absolutamente aficionados.

Por eso, sólo cabe reconocer la actitud y el interés por hacer más grande la historia del club cuya camiseta defienden. Termina el partido, posan delante del autobús que les trae de nuevo a casa, felices porque se mantienen vivos y de pie hasta el pitido final. No importa quién marca los goles, ni quien destaca sobre los demás porque se comportan como equipo y se llaman amigos. Son muy grandes.

 

 

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