Cinco y subiendo…

Osasuna ya está en Primera División. Por el camino largo de los play-off pero está. Gracias a su enorme esfuerzo, a sufrir como hace un año en el aquel partido de Sabadell en donde se salvaron de otro descenso que hubiera sido irremediable para la suerte de la entidad, maltrecha por tantos desafueros que se produjeron dentro y fuera de su hábitat.

Se aferraron a dentelladas a la categoría como ahora al ascenso. Decía el entrenador del Girona, Machín, que contar con una afición entusiasta al final del año da muchos puntos. Cuando los navarros lo habían perdido casi todo, se encontraron con el único capital fiable e indestructible: su gente. La fiel infantería que, atónita por lo que sucedía, cerró filas y mantuvo viva la llama y el pálpito del equipo.

Luego, llegaron el orden y el sentido común. Pusieron en el banquillo a Martín Monreal que gustará más o menos pero que rezuma compromiso con la historia y con su club por los cuatro costados. El de Campanas formó una plantilla, tiró de aquí y de allá. Creyó y se puso a hacer camino. No se mordió la lengua en ningún momento y dijo lo que sentía. Tenía razón porque el ascenso le refuerza y le reconforta.

Lo mismo que a los futbolistas. Kenan Kodro había hecho un par de goles en la liga, pero se convierte en el adalid del ascenso con tres tantos en los partidos decisivos. Merino dispone de un guante en la pierna izquierda y mueve el balón con una calidad que ya conocen hasta en Alemania. Añadamos la guardia pretoriana de los Nauzet, los hermanos Flaño, Oier, Nino, Roberto Torres, Maikel Mesa, De las Cuevas, Unai García, Buñuel, Olavide…muchos de ellos formados en casa.

Así, a esta hora, media liga la jugaremos en casa. Alavés, Athletic, Éibar, Osasuna y Real Sociedad. Veinte partidos de ida y vuelta entre ellos. Derbis por los cuatro costados, movimientos de las hinchadas, desplazamientos cortos y encantados los taquilleros. Todos contentos menos en Soria, porque al Numancia se le escapan todas las aficiones que llenaban Los Pajaritos y dejaban las cajas de bares y restaurantes como en las mejores tardes. Sólo les queda el Zaragoza.

Osasuna vuelve por donde solía. El fútbol siempre concede otra oportunidad y al equipo rojillo ahora le corresponde demostrar que aprendió la lección. Le entrarán muchos millones a la caja que le servirán para coger aire y respirar. No puede volver a equivocarse y gastar lo que no tiene. No se lo perdonarían.

El ascenso adelanta los sanfermines pero el cohete ya estaba adjudicado a Tuli, el personaje elegido para el día en que todas las plazas se vistan de rojo. Girona ya lo estaba, aunque esta vez el equipo vistiera de amarillo.

 

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