Jarlinson Montero, de Colombia

PANTANO

Muchos les descubrimos en la Vuelta a Suiza. Alguien pudo pensar que era flor de un día como tantas otras veces. Sin embargo, el triunfo en la meta de Coluz tras superar ataques y embestidas de Rafal Majka pone sobre él un foco de atención. El corredor colombiano ya no pasará desapercibido lo mismo que su sonrisa.

Días atrás, en la llegada a Arcalís, entró en meta bajo la protección de un paraguas azul que evitaba la lluvia y el granizo que les caía. Se lo cambió a un espectador por sus guantes. Eso contaban las crónicas. Más allá de la ocurrencia, la imagen dio la vuelta al mundo y el equipo IAM, que apostó por él, gana protagonismo mediático cuando su presencia en el pelotón profesional terminará el final de temporada.

La prensa de su país se enorgullece del corredor y valora sin límites el triunfo de su compatriota: “Escondida en el Grand Colombier estaba Colombia” es uno de los titulares más expresivos que se pueden leer en los medios.

Pantano (Cali, 1988) ha recibido incluso la felicitación del presidente Juan Manuel Santos y ve cumplido el sueño que le acompañaba. Pertenece a esa nueva generación de corredores colombianos como Quintana, Henao, Anacona, Arredondo, Serpa…

No se considera un escalador nato, pero responde con eficacia a los perfiles más exigentes. Este triunfo, alcanzado en plena madurez como corredor, le abre las puertas para un nuevo contrato en un nuevo equipo. Ofertas, muy merecidas, no le van a faltar.

 

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