Río 2016

Mirando al pasado reciente, Londres; hoy, Río de Janeiro: mañana, Tokio 2020. Tres zancadas en el camino de los JJ.OO., la mayor cita deportiva de la historia que cada cuatro años centra la atención del mundo. Miramos a Brasil, a la luz, al color, a los sueños, a las emociones, a las historias de cada día que protagonizan miles de atletas y que los medios de comunicación llevan al mundo.

Pequeños, casi diminutos, en medio de la vorágine, trece guipuzcoanos que por méritos propios y toneladas de esfuerzo y sacrificio van a vivir una experiencia inolvidable. Para unos, la primera; otros, más curtidos. Maialen Chorraut, Ander Elosegi, Iñigo Peña, Ane Santesteban, Ion Izagirre, Nely Carla, Amaia Erbina, Igor Genua, Pablo Feijóo, Ignacio Martín, Ainhoa Murua, Trihas Gebre y Markel Alberdi. La suma de todos ellos da como resultante un número de superstición. ¿De la buena?.

Lo primero que les corresponde es competir y disfrutar. Puede parecer imposible aunar ambas cosas. Si peleas cuatro años para alcanzar un sueño, estás obligado a vivirlo con intensidad, más allá del resultado final. Miles de deportistas se quedan en el camino y sólo por respeto a ellos es obligatorio responder desde el compromiso con el deporte elegido. ¡Dadlo todo en cada momento!.

Más allá de los nuestros, hay otros muchos cercanos a nuestros proyectos diarios. También estamos de su lado y les pedimos igualmente que pongan en cada escenario lo mejor que llevan dentro. Una sonrisa después de una competición, más allá del resultado final, es un ejemplo para quienes lo intenten en el futuro.

Por esa relación cotidiana, nuestro ánimo y reconocimiento también para Eli Pinedo, Nerea Pena, Patri Elorza, Imanol Erviti, Jonathan Castroviejo, Estela Navascués, María López de Eguilaz, Alberto Munárriz…así hasta 34 vascos que constituyen un número nada despreciable en la inmensidad de los participantes. No nos importan las medallas, sino que sean felices porque se lo merecen. ¡Todos son grandes, más aún si su corazón palpita!.

Cometería olvidos imperdonables si tratase de enumerar a entrenadores, técnicos, jueces, oficiales que están junto a ellos y que también son necesarios para llevar a buen puerto la nave exigente de una competición inigualable. La experiencia, las vivencias y la valoración de los resultados llegarán al final. En el camino, sólo sirve solidarizarse con todos. Con los que van y con los que se quedaron en la puerta. Les admiramos tanto o más. Nuestro día a día también les necesita.

 

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