La prueba del algodón

markel irizar

No hace mucho tiempo alguien escribió que el ciclismo era un deporte cómodo porque los corredores iban sentados y podían comer. Al firmante del artículo, le cayeron unas cuantas en el capacico de las hostias, como dicen los navarros. Tristemente hay otras mucho más dolorosas y constatables.

Aquí no hace falta la prueba del algodón para comprobar el estado en el que ha quedado el oñatiarra Markel Irizar (Trek) como consecuencia de una caída a los pocos kilómetros de la etapa que llevaba a los corredores a Covadonga. Esguince cervical, tres dientes rotos y ocho puntos de sutura.

El ciclismo es un ejercicio diario de riesgo, donde la pasión es una mochila de compañía y donde el viento, la lluvia, el mal estado del asfalto, los errores influyen en la competición y sus consecuencias. A la vista está que lo primero que debemos hacer es respetar a los protagonistas.

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