El día de la txistorra

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El día de Santo Tomás se celebra cada vez más, bien porque supone el final del curso y el anuncio de las navidades o porque la gente se apunta a un bombardeo con tal de darle al moñoño acompañado de un pintxo, o más, de txistorra que por lo general los propietarios de los establecimientos obsequian a sus clientes.

Ciertamente he llegado al humo de las velas, cuando en el bar Real Union de Irún, en la plaza del Ensanche, estaba a punto de cerrar. He pedido un café que es lo que a esa hora me apetecía y David Vértiz, ese cocinero, antiguo alumno de la escuela de Luis Irizar, que borda los pintxos, lo ha hecho sin rechistar y además no ha querido cobrarme.

Luego, he dado una vuelta por la Vinoteca Mendibil en donde hemos compartido una copa de champán francés, un Palmer, blanc de blancs. Encuentro entrañable con las gentes que regentan el establecimiento y con clientes. Entre ellos, un expresidente del primer club de basket masculino de Gipuzkoa.

Risas, rato agradable de cháchara. ¡Qué bonito todo cuando no sé tiene prisa!. He elegido esta foto, que es de ellos, para ilustrar el ambiente festivo de estos días y valorar las relaciones con personas que ves poco pero que siempre están ahí.

Las txistorras han ido cayendo una tras otra y las que falten por consumir terminarán diciendo adiós a su particular aventura. David Vértiz y el popular Pitxon contemplan la obra de arte que asoma ante sus ojos. Un paisaje de locura. ¡Bendita locura!

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