Gipuzkoa Basket derrota al Coruña (86-68) y retorna a la ACB

foto ascenso

Gipuzkoa Basket vuelve a la Liga ACB por la puerta grande. A la primera y sin esperar a la última jornada, el equipo donostiarra doblegó ayer al Leyma Coruña y desató la euforia de un Gasca abarrotado de aficionados que llevaron a los guipuzcoanos en volandas para asegurar un éxito que premia una temporada de ensueño, un curso de matrícula de honor para una plantilla de jugadores y técnicos que han sabido competir mejor que nadie a lo largo de estos meses de competición.

Es imposible no mirar al 2006 y volver a saborear el éxito que, en aquel entonces, supuso el ascenso de un equipo formado para lograr la permanencia y que, conforme avanzó la Liga, se convirtió en todo un matagigantes. Algo de eso ha ocurrido esta temporada. Porfi Fisac formó un grupo de jugadores con hambre, con ambición, con ganas de progresar para lograr metas más altas. Con la protección de un excelente jugador de equipo como Ricardo Uriz, curtido en mil batallas, y la experiencia también de Sergi Pino, el crecimiento de otros como Xabi Oroz, Lander Lasa, Joan Pardina y Mike Carlson, ha sido clave para poder explicar un ascenso inesperado, pero que sabe a gloria después del camino de espinas que venía recorriendo este club en la época más reciente.

Si el objetivo inicial era el de devolver la ilusión por el baloncesto a esa afición desencantada por las decepciones de los últimos años, pueden decir con la voz muy alta que ya lo habían conseguido desde las primeras jornadas. Ahora, con el ascenso directo, el premio es insuperable y la ilusión desatada por la afición extraordinaria. Queda el aspecto económico y seguro que el verano va a ser largo, pero Gipuzkoa Basket ha sabido adecuarse a los tiempos, enjugar la mayor parte de su deuda y reinventarse en el terreno deportivo de la mejor forma posible. Merece crédito. Todo ello con la magistral dirección desde el punto de vista deportivo de un entrenador de lujo como Porfi Fisac. Él es el verdadero gurú de este proyecto, él es el mago, junto a su staff técnico, que ha sabido sacar más del cien por cien de cada uno de sus jugadores que, por supuesto, son la otra gran noticia de este año. Han sabido competir, ser fuertes en casa hasta el punto de convertirse en el equipo que más partidos ha ganado como local, defender como nadie y sacar adelante lejos de Donostia los partidos necesarios como para convertirse en el líder indiscutible de esta categoría.

Ayer debía resolver la inexperiencia de la mayor parte de sus jugadores a la hora de afrontar choques de esta envergadura y con tanto en juego. Y lo hizo. Con grandes momentos de juego, a veces incluso espectaculares y siempre con ese punto de esfuerzo, de honestidad y de darlo todo sobre la pista. En definitiva, con sus argumentos habituales, los mismos que les han llevado a la gloria del ascenso.

Un rival de cuidado

El partido no era fácil porque el rival también se jugaba asegurar un buen puesto en los playoffs y porque el Coruña es una plantilla larga con jugadores suficientes como para plantear alternativas diversas en el juego. Pero la pasión, el carácter y la fuerza de la grada invitaban a una noche histórica, a un triunfo del GBC. Y este llegó después del descanso. Primero Slezas, Uriz y Pino, además de un excepcional Lander Lasa, mantuvieron al equipo por delante con ventajas cortas. El Coruña contestaba por medio del gigante Rowley, de un ala-pívot de lo mejor de la categoría como Javi Lucas, y con los triples de Creus.

Pero fue mediado el tercer cuarto cuando el GBC se puso a la faena definitiva. No se podía escapar la victoria y no se escapó. Uriz, Pino, Oroz y Lasa engancharon triples ganadores. Defendieron como saben y ya avanzado el último cuarto la ventaja se disparó más allá de los quince puntos. Para entonces la grada ya coreaba el ascenso y el Coruña se rendía.

Los últimos tres minutos fueron para el delirio general, la ovación por todo lo alto y el reconocimiento de los aficionados a un equipo que les ha dado muchísimo está temporada. Vuelve la elite a Donostia, al menos en lo deportivo. El GBC ya tiene plaza en la Liga ACB, ahora queda que las fuerzas vivas de este territorio, así como el propio club, gestionen lo que tengan que gestionar para no repetir errores precedentes.

 

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