A orillas del Bernesga

Fue como una aparición mariana. A las 15.31 del pasado viernes, el CD Bidasoa anunció la ampliación del contrato del entrenador Jacobo Cuétara. Lo hizo a través de la cuenta oficial de twitter y con la foto que adjuntamos. Contado así, casi, casi, desenlace normal de un proceso de negociación entre las partes. El equipo acababa de perder en los cuartos de final de Copa. Minutos antes, había charlado amigablemente con el presidente Sodupe y no me hizo el menor comentario. Tampoco era su obligación.

Acabado el partido, el técnico compareció en rueda de prensa y tampoco dijo nada. Salimos a la calle del pabellón de deportes de León. Vemos cruzar la avenida del ingeniero Sainz de Miera a los dos protagonistas, con una bufanda en la mano. Se sitúan junto a la barandilla a cuyos pies corre el río Órbigo. Plasman la instantánea poco después de caer eliminados y elevan a noticia el acuerdo. Cerca de las tres el equipo sale en autobús camino de Arcahueja, localidad en la que estaban alojados. En la comida del equipo, los jugadores se enteran a la misma hora y modo que el resto de los mortales.

No sé si era el momento idóneo y necesaria tanta prisa en comunicarlo. Cuando Cuétara firmó por el Bidasoa lo hizo por dos temporadas. Le quedaba otra completa. Ahora con la ampliación de dos más, llegamos hasta 2020. Tres años por delante significan un cheque al portador, además de confianza plena en el técnico en cuyas manos encomiendan el futuro del club. Algo así como una entrega de llaves del proyecto deportivo de las próximas temporadas.

Estas cosas, y bastantes más, suceden en el entorno de la copa. Aquí se instalan los rumores y las preguntas hasta el infinito. Un runrún que ha circulado sin freno se relaciona con el jugador bidasotarra Edu Nonó al que sitúan en Granollers la próxima temporada, pese a que dispone de contrato en vigor. Una pregunta que me han hecho mil veces, y para la que no encuentro respuesta posible, es la razón por la que el Bidasoa no se refuerza con Mikel Agirrezabalaga. ¡Lo tienen a huevo!.

Las plantillas van a sufrir notables variaciones porque de todas ellas salen bastantes jugadores. Unos al extranjero (el irundarra Iñaki Peciña entre otros)y un buen número de jugadores se apuntan al intercambio de cromos. León ha sido un hervidero de nombres y apellidos. Un tostón acumulado de partidos, porque salvo el emocionante Ademar-Anaitasuna y a tramos la final, el resto durmió al respetable en un torneo de abanicos. Los equipos han llegado fundidos y no muy motivados. Tres días seguidos de competición, tres partidos para los finalistas, y un calor insoportable en un pabellón que se ha quedado muy obsoleto. Poco glamour.

Este formato no da señales de vida. Los leoneses apostaron por su equipo y éste se dio un batacazo en toda regla a las primeras de cambio. La Copa se descafeinó del todo. El torneo, que no comenzó muy alto, se vino abajo el primer día y los aficionados eligieron otro destino. Dicen ahora que las dos próximas ediciones se disputarán en Madrid. Como no le den la vuelta…

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