“Sería bonito acabar el año en el top 100”

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Seis partidos, seis victorias y cada día la misma rutina al pasar de ronda. Adrián Otaegui se descalzaba, se cambiaba el vendaje de su tobillo izquierdo y salía a correr media hora por Bad Griesbach. “Para sudar un poco”, asegura. Había una pequeña subida en el pueblo y la hacía tres veces. Después, una ducha, cena y a la cama. Y sí, han leído bien. Otaegui ha ganado el Saltire Energy Paul Lawrie Match Play, su primera victoria en el European Tour, con un tobillo tocado. No se lo dijo a nadie. Sólo lo sabían los fisios del Tour.

“Tengo el tobillo izquierdo tocado. Dos o tres días antes de volar a Alemania me empezó a doler por la parte de fuera, debajo del tobillo. El fin de semana antes del torneo andaba muy cojo. Tengo inflamado un tendón. La principal molestia, por dónde está el dolor, era en el finish. De hecho, no sé si ha visto por televisión, pero normalmente acababa antes el finish para no forzar”, asegura Otaegui, quien atiende amablemente a Tengolf desde su casa recién llegado de Alemania.

“EL FIN DE SEMANA ANTES DEL TORNEO ANDABA MUY COJO”

Sea como fuere, Adrián aclara que con el vendaje que le ponían los fisios del Tour cada día apenas le dolía el pie, si acaso un punto de dolor al final en el finish cuando iba con todo. Eso sí, ha decidido borrarse de Dinamarca, donde tenía previsto jugar esta semana, para descansar durante quince días, saborear bien la victoria y recuperar del todo el tobillo. “Después vienen semanas muy buenas, con un gran final de temporada y quiero estar a tope. Así, estos días en casa estaré de reposo y haciendo gimnasio para ponerme en forma. De aquí a un tiempo no me van a conocer…”, asegura entre bromas y veras, pues esta decidido a llevar a cabo un exigente plan físico.

No se puede decir que no avisó de las ganas que tenía de jugar match play…

Sí, me gusta mucho. Enfrentarme así, uno contra uno, me gusta. Me atrae el juego psicológico que se genera y normalmente no lo vivimos tanto. Hacía mucho tiempo que no jugaba match play y era la primera vez que me tocaba como profesional. Es un juego diferente y bonito. Me apetecía jugarlo y eso que mi primera experiencia no fue muy allá… Se me quedó grabado. Fue en un British Boys. Es un torneo para menores de 18 años, pero yo fui con 14. Tenía muchísimas ilusión, preparé a tope el campo y a las once de la mañana del primer día estaba cogiendo un vuelo de vuelta a casa. Más allá de esa anécdota, la verdad es que siempre se me ha dado bien.

“EL PRIMER TORNEO MATCH PLAY QUE JUGUÉ CON 14 AÑOS, ESTABA EN UN AVIÓN DE VUELTA EL PRIMER DÍA A LAS 11 DE LA MAÑANA”

¿Por qué le gusta tanto el match play?

Es una modalidad que puedes ser más agresivo. Fallar un golpe no es demasiado grave. Como mucho, pierdes un hoyo. No pasa nada, recoges la bola y ya está. Es cierto que dependes un poco del otro jugador también, pero yo siempre intento hacer mi juego, olvidarme de los demás. Sólo pienso en hacer mi trabajo, aunque obviamente algo influye lo que hace el otro…

Menos en la final, siempre arrancó los partidos muy bien, haciendo birdies y poniéndose pronto arriba, ¿era una consigna?

Uno de mis objetivos era empezar siempre muy metido mentalmente en los partidos. Tengo claro que es muy importante ponerse arriba desde el principio. Es obvio que se pueden remontar, a mí me pasó en la final, pero creo que empezar bien marca mucho el devenir del partido. De todos modos, más allá de la estrategia, la clave es jugar bien. Soy el jugador que menos hoyos he jugado en toda la semana, y es porque también he jugado muy bien, en los tiros a bandera he estado muy fino y eso ayuda.

“TENÍA CLARO QUE ERA IMPORTANTE PONERSE ARRIBA PRONTO”

El partido que más se le complicó fue la final, ¿llegó a pensar que se le escapaba cuando iba tres abajo en nueve hoyos?

No, siempre lo vi positivamente. Sabía que le podía dar la vuelta, aunque no hice ningún birdie en la primera vuelta y sabía que algo tenía que cambiar. Por muy positivo que estés y por mucho que seas paciente, sabía que la tenía que dejar más cerca y luchar hasta el final. Jugué muy enchufado. A partir del 10 me puse a hacer birdies, metiendo presión a Marcel y acabé de una gran manera, con tres birdies seguidos pegando golpes muy buenos.Adrian Otaegui estudia un putt. © Golffile | Phil Inglis

¿Nos puede contar algo más de ese final?

En el hoyo 15 pegué un tirazo, un hierro 7 que se quedó a un palmo. Desde que salió del palo la vi en el trapo. En el hoyo 16 pegué un driver espectacular con viento a favor. Dudé si pegar la madera 3, pero Ian (Grimoldby, su caddie) me dijo que veía el driver. Me fui al fondo del green y desde ahí fueron dos putts. En el 17 pegué un buen tiro. Yo no debía buscar esa bandera yendo uno arriba. Quise tirar unos cuatro metros a la derecha y se me quedó un putt de siete metros. En cuanto pateé dije: “ojo, qué buena pinta tiene eso…”. Y entró.

“EN CUANTO PATEÉ EN EL 17 DIJE: “OJO, QUE BUENA PINTA TIENE ESO…”

¿Se ha hecho una foto en el hoyo 18, al menos para tenerla de recuerdo? (No le hizo falta jugarlo en toda la semana)

(Risas) Ya me comentaron que el green es muy bonito… (más risas). Yo, encantado de no pisarlo hasta el año que viene. Mi caddie se llevó la bandera, así que algún recuerdo nos llevamos.

Esta victoria es sin duda fruto del trabajo que viene haciendo desde hace ya mucho tiempo…

Sin duda, y quiero agradecer en este aspecto a Fran Parrón, mi entrenador de swing, y a Gorka Acebal, mi coach mental. Con Fran he estado trabajando técnicamente en la línea del palo para que llegue cuadrada en el impacto. La semana pasada estuve con él y me dijo que me veía muy bien. Con Gorka he estado trabajando las ideas y la estrategia en el campo. Llevo unos meses y estoy muy contento.

“QUIERO AGRADECER A FRAN PARRÓN Y GORKA ACEBAL POR EL TRABAJO QUE HACEMOS JUNTOS”

¿Tenía la sensación de que podía caer la victoria, se siente eso?

Sí, sí, tanto el año pasado como en estos últimos meses he estado cerquita algunas veces y jugando bien. Tenía buenas sensaciones, aunque no tenía prisa ni estaba obsesionado con la victoria, sólo quería hacerlo bien, seguir sumando para el ránking y el triunfo ya caería. La verdad es que esta semana desde el jueves me sentía muy bien. Sentía que podía llevármelo.

“NO ESTABA OBSESIONADO CON LOGRAR MI PRIMERA VICTORIA”

Uno lo ve por el campo y es imposible, por el gesto, saber si va cuatro abajo, al par o cuatro arriba. Es como Indurain en sus mejores tiempos subiendo el Tourmalet, que no sabía si pensaba atacar o estaba sufriendo una pájara. Dígame un secreto: ¿cómo se hace para mantener ese equilibrio emocional?

Es un halago… He trabajado mucho de pequeño con mi padre para sentirme igual en cada situación. Hoy en día cuando estoy en el campo no me cuesta esfuerzo, voy tranquilo, aislado. Mi objetivo es llegar al siguiente golpe siempre en el estado óptimo y si te enfadas por un error o te pones eufórico por un birdie, no es la mejor manera. Quiero llegar enchufado al siguiente golpe, mentalmente bien. Además, no me interesa que los otros jugadores sepan qué está pasando por dentro de mi cabeza.

“NO ME INTERESA QUE LOS OTROS JUGADORES SEPAN QUÉ ESTÁ PASANDO POR DENTRO DE MI CABEZA”

Después de la victoria en Alemania, ¿cambian sus objetivos?

Lo principal es seguir sintiéndome igual en el campo o mejor, tranquilo como he estado en estas últimas semanas y jugando bien. Después, estaría bien meterme en el WGC HSBC Champions de China, para eso tendría que estar entre los 30 primeros de la Race to Dubai el lunes previo al Andalucía Valderrama Masters. Otro objetivo bonito sería acabar el año entre los 100 primeros.

“ME GUSTARÍA METERME EN EL WGC HSBC DE CHINA ACABAR EL AÑO EN EL TOP 100 MUNDIAL”

¿Algo con lo que se queda de toda la semana?

Más allá del triunfo, que está muy bien, la verdad es que me siento el mismo, no ha cambiado nada. Lo que realmente es muy bonito es haber recibido tantos mensajes de amigos, compañeros, rivales, caddies que se alegran de verdad de que hayas ganado. Eso significa que como persona también lo estás haciendo bien.

Volverá a jugar la semana del Omega European Open de Suiza. ¿Piensa jugar siete semanas seguidas?

En principio esa es la idea. Voy a salir de viaje con la maleta grande y el cuchillo entre los dientes.

 

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