Cuando un empate se convierte en noticia

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Nunca creí que la racha victoriosa del equipo de balonmano del Barça se rompiera en la liga. Más de cuatro años consecutivos ganando todos los encuentros es una monstruosidad que se refleja en 133 victorias consecutivas. Tal verificación confirma la distancia de este conjunto con el resto de rivales. No se trata de quitar valor a quien gana durante todo este tiempo, sino de reconocer los pocos argumentos de sus contrincantes. No hay liga o, si lo preferís, hay una liga para el campeón, y otra para el resto.

El Guadalajara acababa de perder en Irún ante el Bidasoa y preparaba con pocos días de entrenamiento la visita del Barcelona. La tarde noche del festivo día de la Constitución llena el David Santamaría, el pabellón de juego para 1.500 espectadores. Huele a balonmano, al mejor balonmano. Cada equipo explota sus virtudes y el partido entrecruza tendencias. Ventajas de uno, ventajas del otro y muchas igualdades.

A medida que el partido avanza crece la expectación y la posibilidad de sorpresa. La tensión se mastica. Los técnicos solicitan el minuto reglamentario para reconducir la situación del final. Faltan sesenta segundos y los alcarreños disponen de un balón para ganar. Veo el partido por televisión y la jugada en la que Gonzalo Pérez de Vargas detiene el lanzamiento de Márquez. Es cuando piensas que ahora la historia se repite y todo seguirá siendo igual.

El luminoso refleja empate (26-26). Tiempo muerto catalán para preparar el definitivo ataque. Guadalajara aprieta en defensa con las fuerzas que le quedan hasta que suena la bocina. No hay más. Sólo un lanzamiento con el reloj a cero y barrera constituida que Palmarsson no supera. Todo se queda como está. Algarabía monumental en la grada y en el parqué. Los jugadores de César Montes lo celebran como si de un título se tratara dando rienda suelta a la alegría.

Paralelamente, el técnico visitante Xavi Pascual caminaba cariacontecido y en solitario hacia el vestuario. Seguro que no pensaban que allí se acabaría la racha de victorias, cuatro años y medio después. Un reparto de puntos, un empate, se convierte en noticia y el protagonismo corresponde a un buen equipo que vive entre la humildad y la eficacia. Su técnico gestiona muy eficazmente los recursos humanos de que dispone, sacando lo mejor de sus jugadores. Con ellos lleva tiempo dando pasos al frente, sin el menor asomo de prepotencia. Hoy, compite con los mejores y pone de manifiesto que cuando las cosas se hacen bien, el premio llega en modo de hazaña.

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