Las sensaciones encontradas

Cada vez que llega una cita grande se mueven las aguas. Primero una convocatoria previa, con apuntes de futuro. Más tarde, una primera selección de notables y finalmente, los elegidos. No hay deporte en el que no se discuta al seleccionador. Yo hubiera llevado a este, hubiese dejado fuera a aquel, no me convence la lista…las voces agoreras y disconformes. Jordi Ribera decidió lo que creía mejor para la selección. Acertó de pleno. Pasa a la historia de este deporte como entrenador campeón del mundo. Hecho a base de experiencias, recuerdo su paso por Arrate, Gáldar, Bidasoa, Ademar, Brasil, Argentina…casi treinta años de peregrinaje para llegar a la cima. Nunca fue fácil el camino.

Además del título, premio añadido porque esta victoria conlleva la clasificación directa para el Campeonato del Mundo de Alemania y Dinamarca 2019, así como para el Campeonato de Europa de Suecia, Austria y Noruega 2020.

La mayor parte de este grupo estaba herido en su orgullo, porque no acudir a los JJ.OO, de Río supuso un mazazo a sus sueños. Dicen que siempre aparecen nuevas oportunidades y en ésta de Croacia se han agarrado a ella como un clavo ardiendo. Se destaca el valor del grupo por encima de las individualidades. Notable actuación de quienes fueron llamados a última hora sobre la marcha para sustituir a compañeros lesionados. En este grupo se han juntado expertos e inexpertos, debutantes y curtidos en mil batallas.

No se dejaron llevar por el desánimo cuando se perdían partidos en el camino. Creyeron y fueron en busca del éxito final, siendo decisivos en los tres partidos que debían serlo: Alemania, Francia y Suecia en la final. Incluso, en el partido por el título, el comienzo fue angosto y dubitativo, pero a base de imaginar y multiplicarse las cosas salieron a pedir de boca. España gana un título con la selección absoluta, lo mismo que un mundial con la junior y una plata con la juvenil. Presente y futuro. Todo, obviamente, desde el trabajo formidable de los clubes y sus entrenadores. Ellos forman parte del elenco de éxitos.

La final arrasó en pantalla. Todo el mundo responde a la llamada para alcanzar cerca de tres millones de espectadores (una barbaridad) en los momentos álgidos de la final. Ganado el campeonato, demostrado el seguimiento, cabe volver a hacerse la pregunta tantas veces repetida. ¿Ahora, qué?. ¿Seremos capaces de canalizar el éxito?. La liga doméstica, Asobal, debe crecer, recuperar las señas de identidad perdidas. De los 18 convocados inicialmente para Croacia 2018, sólo seis juegan aquí. Y todo apunta a que la próxima temporada serán menos.

Quizás haya sido bueno que la mayor parte juegue fuera de su entorno habitual. Allí donde compiten se encuentran con ligas mucho más fuertes, que exigen mucho más esfuerzo. La cantidad de entrenadores españoles que entrenan en Polonia, Hungría, Francia, Qatar, Chile, Macedonia…aportan el conocimiento, mientras que quienes militan a sus órdenes se hacen mucho más duros y competitivos. Un binomio que parece funcionar, aunque sea lejos de la frontera.

Un horizonte despejado por delante. Muchas voluntades dispuestas a aprovecharlo. Será cuestión de intentarlo. De verdad y sin aspavientos. Si no, se nublará el cielo de nuestro feliz 40×20.

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