¡Aupa Tom! o la historia del maillot desaparecido

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Conozco a Paco Rodrigo, alma máter de la firma de ropa deportiva Etxeondo, desde que venía a las tertulias ciclistas de Herri Irratia-Radio Popular a comentar las etapas del Tour de Francia. En aquel tiempo sólo lo transmitían los franceses. El programa se llamaba Musical Tour y los oyentes participaban en concursos a través de tarjetas postales. Sorteábamos varias cosas, entre ellas un maillot que nos regalaba la firma que hoy viste a grandes equipos del pelotón.

Hace unos días, cuando el Tour se acercaba a los Pirineos, las personas que trabajan allí diseñaron sendas pancartas de apoyo a Tom Dumoulin, el emblemático corredor al que visten, campeón del mundo contrarreloj. Se fueron al Tourmalet para que al holandés no le faltara el aliento de la firma. La etapa en Laruns la ganó Primoz Roglic, pero Tom entró con los mejores y apuntaló el segundo puesto de la general.

Un día después, penúltima jornada, una crono exigente en donde se decide todo. Los aficionados euskaldunes invaden el circuito en una demostración imponente de fidelidad a la prueba y sobre todo a los corredores. Los amigos de Tom estaban allí. Por la mañana del día señalado, la firma Etxeondo recibe un mensaje:

“Se ha perdido el buzo arco iris para la crono de Tom Dumoulin. ¿Nos podéis ayudar?”

Había desaparecido la pieza única e importante. Un traje especial para el Tour de Francia con el nuevo logo de Samsung en las piernas. ¿Qué hacer?. Como era un diseño exclusivo, no existían más buzos extras y no quedaba otra solución que fabricar uno nuevo. La maquinaria se pone en marcha. Etxeondo llama a sus trabajadores por la urgencia del caso. Respuesta generosa de las personas. Comienza el proceso. Imprimen el papel, cortan el tejido, lo estampan y lo cosen. Todo conforme a las medidas exactas de Tom y con el mimo y cariño de siempre en la confección del maillot.

Es sábado. Las carreteras en las dos direcciones están petadas de coches, caravanas y colas, turistas que se desplazan para sus vacaciones. Cogen una moto desde la fábrica. Tardan tres cuartos de hora en llegar al autobús del equipo que ya está en la salida de la crono en Saint Pée sur Nivelle. Son las dos de la tarde. Cuando llegan Dumoulin sale y les abraza. Le cambia la cara y vaya usted a saber si ese fue el detonante de la posterior victoria.

Sí, porque el ciclista holandés se llevó la etapa. Por un segundo. Incluso el crono oficial le relegaba a una segunda posición. Él mismo, como los comentaristas de todas las televisiones, pensó que había quedado un segundo por detrás de Froome. Pero, no. La victoria es suya. Sube al estrado en la meta de Espelette, luciendo el maillot arco iris con la mejor de las sonrisas. Sucederá lo mismo en París, cuando ocupe el segundo cajón del podio. Vestirá sus mejores galas. Detrás quedan los esfuerzos de muchas personas, incluidos los de quienes en tiempo récord solucionaron un problema de calado.

Alrededor del Tour surgen historias paralelas. Nos gusta contarlas. Ésta se refiere a la desaparición del traje de un ciclista que viste Etxeondo. La respuesta de la empresa fue la que corresponde a gente profesional y volcada con el deporte. No pasó por la cabeza de nada decir eso de “Uff, imposible”. A los hechos me remito. ¡Qué grandes!

Nota: Hay un vídeo en facebook que ilustra el relato. os dejo el enlace:

https://www.facebook.com/Etxeondo-158003884234491/?hc_ref=ARS49w6KZgIbl_au-RXGKkCrZvx0mJy2qtX-pcTEWddug608V45YYLIrVKATqz1ei34

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