Adiós a los botilleros

Las empresas profesionales de pelota a mano han decidido prescindir de los botilleros durante los partidos oficiales de campeonato, lo que quiere decir el punto y final a una tradición en la que cada pelotari contaba con el apoyo, consejo, etc. de una persona de confianza de los jugadores. La larga tradición de nombres está unida al éxito de quienes fueron campeones. Figuras de personas que llevan décadas ejerciendo su labor y que nunca crearon un conflicto mayor a nadie y que se veían como una parte de valor dentro del espectáculo.

Aimar Olaizola siempre contó con la ayuda de su hermano Asier. Juan Mtnez. de irujo contaba con Patxi Eugi. Oinatz Bengoetxea, con un primo suyo; Jokin Altuna, de Ekaitz Saralegi…O no gusta la presencia de algunas personas al borde de la cancha, o es difícil comprender la decisión, pese a los argumentos esgrimidos en una nota de prensa de las empresas. Algunos jugadores, como Iker Irribarria, o exjugadores, como Fernando Goñi, no han ocultado ni su malestar, ni su descontento, ni su decepción. Destacan que la decisión se adopta sin contar con los protagonistas que es a quienes más afecta y perjudica el nuevo marco.

Las razones que mueven a las empresas a mover pieza las encuentras en esta nota de prensa:

“Ante los comentarios o preguntas generadas con ocasión de la comunicación de la nueva regulación de los botilleros implementada por la LEPM a partir del presente campeonato del cuatro y medio, se expone cuanto sigue.

Existen motivaciones o argumentos de carácter técnico — deportivo ya apuntados en la presentación del campeonato del cuatro y medio y que han llevado a suprimir los botilleros parliculares en partidos de parejas y en partidos individuales en enfrentamientos entre pelotaris de la misma empresa. Pero, además de tales motivos de carácter técnico — deportivo, existen una serie de consideraciones que hacen preciso apuntar para general constancia y conocimiento.

Los botilleros particulares son una figura que han venido interviniendo en los partidos de pelota profesional, correspondiéndose por lo general con familiares, amigos, preparadores particulares, etcétera de los pelotaris. Tales botilleros particulares, intervinientes en los eventos, no mantienen vínculo o relación de sujeción alguna ni con las empresas ni con la LEPM.

Precisamente, el quedar al margen de tales entidades, sin sujeción alguna, puede llegar a presentar problemas en relación con aspectos tales como, por ejemplo: (1) la utilización y explotación de los derechos de imagen de los botilleros con ocasión de su participación en los festivales, (2) el ejercicio de la potestad disciplinaria en el caso de que un botillero realizase cualquier acción contraria a las normas deportivas.

Por lo tanto, en la medida que los botilleros particulares (a diferencia de los técnicos de empresa) no quedan adscritos al ámbito de sujeción de la LEPM, es aconsejable suprimir dicha figura por las problemáticas que pudieran llegar a derivarse de su intervención en los eventos”.

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