Gurutz, adiós al humilde capitán

Gurutz Aginagalde se despidió de la afición riojana en el encuentro de EHF contra el Kadetten suizo. Lo hizo con una victoria colectiva (26-22) y con el cariño de la gente. Sus compañeros le mantearon, le subieron a hombros, le dieron una vuelta como a los toreros en la plaza. Adiós al capitán, al emblema, a la persona y al deportista, a quien deja huella tras defender una camiseta que forma parte de su vida.

La otra es amarilla, la del Bidasoa, la que lleva en lo más profundo del corazón. En la grada mucha gente de Irún con camisetas sencillas, en las que se leía, simplemente, «Gurutz» y en la espalda el número «12». La humildad por bandera. En una semana, el sábado próximo, los socios decidirán con sus votos quién rige los destinos del club durante los siguientes cuatro años. Se presenta para ser presidente, para llevar adelante un proyecto ambicioso y para devolver al balonmano, al Bidasoa y a Irún todo lo que recibió en el camino.

Le queda un partido por disputar, precisamente en Suiza, la vuelta de la eliminatoria europea. Es un día muy exigente para él. Sueña con que la jornada sea feliz. Eliminar al rival y recibir el apoyo de quienes deciden. Dos retos de calado.

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