Markel Irizar, adiós desde la alegría

Una de las pocas fotos que guardo en casa con deportistas, en mi dormitorio sobre un aparador, corresponde a Markel Irizar el corredor oñatiarra que anuncia su retirada como ciclista profesional. Como hizo su amigo y compañero Haimar Zubeldia, será tras la disputa de la Clásica de San Sebastián el primer fin de semana del próximo agosto. Ante la gente que le quiere. En esa foto estamos los dos. En ella hay una dedicatoria que guardo para mí. Fue después de comer en casa y decirme la grave enfermedad que le habían detectado. Lejos de estar hundido, transmitía fortaleza por todos los poros de su cuerpo. Desde entonces le valoré mucho más como persona que como corredor y le admiré.

De hecho, a día de hoy, no sé si es un buen ciclista, pero basta comprobar la larga trayectoria profesional de dieciséis temporadas para entenderlo. ¡Algo llevará el agua cuando la bendicen!. Se comportaba como un kamikaze mientras era amateur. No regateaba esfuerzos y entendía que todo era necesario para dar el salto y alcanzar el sueño que perseguía. Llegó y se mantuvo. Se ha caído mil veces y se ha levantado otras tantas, dentro y fuera del asfalto. Compañero fiel, siempre dispuesto a trabajar para los demás, debe estar satisfecho por todo lo conseguido. Tras su debut en el Euskaltel Euskadi, pasó a RadioShack antes de ser elegido para el proyecto Trek en el que lleva seis temporadas.

A sus espaldas diez Vueltas a España, seis Tours de Francia y cuatro ediciones del Giro, amén de multitud de clásicas, entre ellas la Paris Roubaix que le encanta. El pasado 5 de febrero cumplió 39 años, muchos de los cuales han servido para compartir con su pareja y sus hijos el valor del esfuerzo y del sacrificio. En medio fluctúa una palabra «Bizipoz» que le acompaña desde hace mucho tiempo y que además da el nombre a su cafetería en Oñati. Es una forma de ser, sentir y afrontar la realidad desde un espíritu positivo. No pierde ni el humor, ni la sonrisa. En la pasada entrevista con Mikel Astarloza, Markel salió en la conversación y Mikel (la puedes escuchar en la sección fotonoticia) contó una divertida anécdota del oñatiarra.

Ahora ocupará titulares en la prensa, le llamarán de mil sitios para entrevistarle, atenderá a todos y tratará de ser correcto. Ni una mala palabra de nadie. Es así y no va a cambiar y os aseguro que encontrarte con personas de su talante es una bendición. Siempre dispuesto a ayudar a quien se lo pida. Atento con los niños que se le acercan a pedirle una foto o un autógrafo. Solidario con quienes más lo necesitan. Humanismo, por encima de todas las cosas.

(Foto: Yon Suinaga)

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