Txalo Carrión, la última ciaboga

Txalo Carrión deja de ser el proel de la trainera de Hondarribia, santo y seña en las ciabogas, dueño del remo corto. Casi veinticinco años, más de media vida, vestido de verde, pero fundamentalmente sintiendo el verde. En la larga travesía sentado en las tostas de la Ama Guadalupekoa las ha visto de todos los colores, pero fue capaz de superar las dificultades, de no hundirse en los momentos de zozobra. Antes bien, insufló esperanza a los compañeros que ya estaban y enseñó el camino a los que llegaban.

El club debe sentir orgullo por contar con remeros como él, como deportista y como persona. No tengo una mala palabra que decir, porque le debo muchas enseñanzas, muchas reflexiones y mucho respeto. El mismo que he recibido siempre de él.

Tomó la decisión hace tiempo. Lo sabían sus más cercanos, pero llegó hasta el final entre silencios.La procesión iba por dentro, lo mismo que la alegría, no oculta, tras ganar la última bandera de La Concha. El pasado fin de semana dio las últimas ciabogas, en el puesto de siempre siendo el capitán del equipo. Cuando cruzó la meta en Portugalete, seguro que afloraron todos los recuerdos.

A partir de ahora, no escuchará la voz del patrón, de Ioseba Amunarriz, su amigo y compañero. Y él mirará al horizonte buscándole sin encontrarle. Ese «Txalooo», que viene de Gonzalo, pero que suena a aplauso. El que se merece.

Ha querido despedirse del mundo del remo, de los allegados y lejanos, de todos. Con un texto que dice así:

¡1996-2019, contigo!

En la vida nos corresponde tomar decisiones y el deporte también es uno de esos casos. Creo que ha llegado el momento de decir adiós al querido remo de la Ama Gudalupekoa. Después de muchos años felices formando parte de Hondarribia Arraun Elkartea, en el año del 50 aniversario pongo punto y final a mi carrera como remero.

Es el momento de dar las gracias a todos los que habéis formado parte de esta travesía compartida. Primero, a mi familia porque siempre ha estado ahí, al lado, en los buenos momentos y en los que no lo han sido; luego a todos mis compañeros por hacer muy fácil la convivencia. Se me han hecho cortos estos años de pelea. Muchas gracias por lo que me habéis ayudado a ser feliz. ¡Os echaré en falta!.

Gracias también a las personas voluntarias que habéis empujado la trainera en todos los momentos, por encima de los resultados, a la afición y a los responsables del club, técnicos y dirigentes. Gracias también a los que hacéis posible que el remo sea cada día más grande: Clubes, federaciones, jueces, medios de comunicación, organizadores de regatas e instituciones.

Mila esker denei denatikan!

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