Oyarzabal cree que las bicicletas son para el verano

Mikel Oyarzabal es el capitán de facto de la Real Sociedad: “Un motivo de orgullo porque representas a mucha gente”.Respondió a preguntas sobre el estado de la nación realista y el suyo propio. Vende la seriedad por quintales. No usa las redes sociales para demostrar su habilidad con un rollo de papel higiénico, ni cosas parecidas. Tampoco parece que sea muy amigo de perros y gatos.

Al igual que sus compañeros está en su casa de Donostia haciendo los ejercicios que les mandan sin perder de vista la realidad que les afecta. “Muchas veces nos quejamos de vicio y no valoramos las cosas como se merece. Me encantaría poder visitar a mis dos abuelas, dar un paseo y apreciar un poco más la vida que tenemos todos los días, valorarla como se merece”.

No dispone de más noticias que los demás y seguro que le da vueltas a la cabeza. En el horizonte avista un montón de signos de interrogación. Trata de despegar las incógnitas. Una de ellas, por ejemplo, el partido final de la Copa. «Lo importante ahora es que esto acabe y que las cosas vuelvan a la normalidad poco a poco, que la gente no tenga problemas.No me gustaría tener que jugar el partido a temperaturas muy altas». dejó caer que prefiere otra hora y otro sitio donde la canícula apriete menos. «Yo personalmente elegiría otro día, otra hora y otro sitio”, explicó. Es obvio que las bicicletas son para el verano y no para jugar encuentros trascendentales.

Como capitán seguro que conoce la información de AFE y la posición del sindicato de futbolistas. Se habla de los ERTE’s que, felizmente para los jugadores realistas por ahora no les salpica, pero también de la vuelta a la competición.

A la espera de saber si el Gobierno de Madrid decide prolongar el confinamiento, Oyarzabal no descarta que la competición se reanude:»Está claro que para eso suceda se debe asegurar al 100% que no habrá riesgo, porque si no, habrá que tomar las medidas necesarias para que sea seguro para todo el mundo». Eso afectaría sin duda al encaje de fechas y a la presencia de aficionados en los estadios. Recordando la experiencia de Ipurúa en el último encuentro disputado señala: “Jugar a puerta cerrada es una sensación rara. Ni estamos acostumbrados ni nos gusta. No es fútbol al 100%, falta una parte valiosa y en la medida de lo posible hay que tratar de que asistan los aficionados».

A él le cambia la vida. A lo mejor este verano hubiera podido ser olímpico en Tokio 2020, después del éxito con la Sub-21 junto a sus compañeros Merino y Zubeldia, su mejor logro a nivel de selección. Le preguntan sobre la habilidad y eficacia en los lanzamientos de penalti y reconoce que el espejo en que se mira es Xabi Prieto: Le iba muy bien. he tratado de aprender de él, imitarle. Tenía un estilo muy peculiar.

Mikel Oyarzabal espera sin desesperar a que las cosas se aclaren para saber cuáles son los pasos inmediatos y la realidad que se debe afrontar. Tristemente, la resolución no depende de él.

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