Zafarrancho de combate en el fútbol no profesional

Al fútbol le cuesta perder protagonismo y a sus dirigentes, más. La llegada y la incidencia del COVID-19 les ha trastocado el orden y la jerarquía de mando. Cada taifa defiende su territorio y las competiciones que organiza. La Liga (Javier Tebas) y la RFEF (Luis Rubiales) no son Romeo y Julieta en sus relaciones. En el pim, pam, pum de cada día, lo último corresponde a Segunda «B», Tercera, Liga Femenina, Juveniles. etc. que son a esta hora jurisdicción de la federación.

Algo habrá que hacer con estas competiciones. Parece que hay respuesta, porque en la idea original de volver a jugar, las fechas están pasando a velocidad de vértigo, los confinamientos se prolongan (ya se habla del 10 de mayo en uno próximo) y el margen se estrecha tanto que no queda otra que tirar por la calle del medio.

Es por ello que, la Federación Española de Fútbol (RFEF) se está pensando muy en serio dar por finalizadas las competiciones no profesionales. Es decir, Segunda B, Tercera, y las competiciones estatales del fútbol femenino, categoría juvenil y fútbol sala.

Hay un camino que recorrer para que esto vaya a misa. Luis Rubiales ha enviado una carta a los presidentes de las territoriales. Va a hablar con ellos para valorar qué piensan al respecto. Prevalece la idea del CSD que defiende un marco de seguridad jurídica, social y económica para proteger tanto a los clubes como a sus deportistas.

Se habla de un mecanismo exprés común para todos. Los ascensos (cuatro de Segunda «B» a Segunda «A») se decidirían en una eliminatoria a partido único. No habría descensos de Segunda «B» a Tercera y los ascensos supondrían un aumento en el número de clubes por grupo en Segunda «B» la temporada que viene. Actualmente hay 80 clubes. Normalmente descienden 18. Al no producirse pérdidas de categoría, nos encontraríamos con 98.

En este caso, los grupos se formarían con 24 ó 25 equipos cada uno. En las siguientes temporadas se establecerían las normas para que la situación sea idéntica a la actual, salvo que se afronte la remodelación de la categoría de la que tanto se habla, pero a la que nunca le llega el momento. Aquí tendrá mucho que decir la Comisión Mixta «para ofrecer garantía a los jugadores y facilidades de pago a los clubes y el Fondo de Garantía Salarial se multiplicará por dos para subsanar cualquier contingencia inesperada».

Nos queda el fútbol territorial que depende más de las federaciones autonómicas. En el caso de Euskadi, tanto Araba como Bizkaia y Gipuzkoa deberán pensar lo mismo y actuar conjuntamente para que encajen las piezas del puzzle en este ajuste. Tercera División es la punto del iceberg. Se conoce que no habrá descensos de Segunda «B». Por tanto, permanecen los 20 equipos. Si se mantiene el orden habitual, ascenderían los tres campeones de la DHR y el mejor segundo de la liguilla de los tres subcampeones. Si nada cambia, el año que viene competirán en el grupo vasco de 3ª un total de 24 equipos.

A día de hoy, en Segunda «B»,el Sanse (5º) no disputaría las eliminatorias de ascenso a Segunda. No descenderían Real Unión, Arenas, Izarra y Tudelano.

En Tercera, aspirarían al ascenso Portugalete, Sestao, Baskonia y Vitoria. No descenderían Deusto, Lagun Onak y Ariznavarra.

En la División de Honor Regional de Gipuzkoa, si se aplica criterio similar, asciende el Anaitasuna y promociona el Éibar «B». Sin descensos, se salvarían Oiartzun, Real Unión «B» y Euskalduna.

Va a resultar entretenido el desarrollo de la idea y la resolución de los acuerdos, porque algunos partidos deberán disputarse.

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