“No he demostrado ni la mitad de lo que esperaba de mí” (Jon Irisarri)

La vida de Jon Irisarri (Leaburu, 1995) se mueve entre cuestas. Es un ciclista muy de casa, con el label guipuzcoano que se relaciona con trabajo, humildad, respeto y compañerismo. Estudia ADE y analiza la situación del pelotón y de los mercados financieros desde la naturalidad con la que compartes en calma una conversación que permite analizar el momento que vivimos.

El camino hacia tu casa es un modo de acabar los entrenamientos con un soberano último esfuerzo. No hay una cuesta como esa. Ahora, te tienes que conformar con un rodillo. Cualquier parecido…

-Pues sí… justo hoy hablaba con mi madre. Pensándolo bien, diría que desde cadetes cuando empecé a andar en bicicleta ya en serio nunca habré estado más de un mes seguido sin salir a carretera. Esta situación sigue pareciéndome un tanto ficticia… jajaja

Después de una temporada llena de infortunios y sustos, ésta era una nueva oportunidad de probarte a ti mismo. ¿Superadas las lesiones?

– Sí. Después de pasar un año marcado sobre todo por las caídas… que fueron el pan de cada día, este año ya me encontraba físicamente bien, con algunas dudas sobre todo mentalmente, pero bueno creo que es normal después de pasar tal año.

Si hay un deporte que necesita de exteriores, de respirar naturaleza, ese es el vuestro. Los entrenamientos de cuatro horas diseñan circuitos que ahora son imposibles. ¡Cómo te adaptas a esta realidad?.

– Como siempre digo, esto es nuevo para todos incluso para nuestros preparadores. Entiendo que es una situación nueva y que es un reto. No creo que nadie sepa muy bien exactamente lo que hay que entrenar en estos momentos. Hacemos rodillo pero tampoco puedes completar las horas que normalmente dedicamos a la carretera. Entonces, lo que en mi caso intentamos es perder lo menos posible, tanto muscular como aeróbicamente.

Caja Rural apuntaba de nuevo en buena dirección. Equipo joven y con experiencia. ¿Qué papel te tocaba jugar en circunstancias normales?

– Sinceramente, creo que el Caja Rural-Seguros RGA es un equipo que se caracteriza por su apuesta por los jóvenes y este año sobre todo. Nunca han pasado tantos ciclistas desde la base y eso hace que sea tan joven el equipo. En mi caso este año ya era el cuarto y me tocaba demostrar lo que puedo ser y sobre todo asentarme de una vez como corredor.

Un corredor con 24 años en el campo profesional ¿Está lejos de la madurez deportiva? ¿Le queda margen de mejora?.

– Yo quiero pensar que si… si te soy sincero no creo que haya demostrado ni la mitad de lo que esperaba de mí, ya sea por las caídas u otros problemas personales. No he podido conseguirlo y eso hace que me sienta un poco desanimado muchas veces. Pero creo que tengo mucho margen de mejora y que con el trabajo bien hecho tiene que salir.

Nadie sabe cuándo vais a volver a la carretera y a las carreras. Por lo vivido hasta ahora, ¿cómo valoras la temporada que llevabas?.

– No, ni idea. Como en todos los ámbitos en el nuestro tampoco, nadie sabe decir qué va a pasar y cuándo volveremos. Creo que hasta ahora mi temporada no empezó como me hubiera gustado pero también creo que el trabajo fue casi perfecto y que iba a salir. Sí o sí. Este año en la pretemporada me sacrifiqué más que nunca. Estaba muy satisfecho del trabajo realizado.

Algunas carreras en Francia y el Saudí Tour, prueba de fuego en el desierto. ¿Cómo viviste esa carrera?

– Era una carrera nueva. Por suerte, ya había estado en Qatar y Omán y sabía a lo que iba. Pero una vez más me sorprendió lo bien que pueden llegar a estar organizadas las carreras por esas zonas. Disfruté muchísimo y tengo claro que volvería contento.

Es tu cuarta temporada en el Caja Rural. El equipo apostó por ti y te ha ido renovando. ¿Qué valor le das a esa confianza?.

– Deportivamente, hablando por mí, el Caja Rural-RGA lo ha sido todo. Es mi familia y la que me ha dado la oportunidad de ser quien soy. Una de las razones por las que me puedo sacrificar tanto en los entrenamientos o en carreras es por ellos. Quiero devolverles la confianza en forma de victorias y que se sientan orgullosos de toda la apuesta que han hecho por mí y darles la razón.

El Tour ha cambiado la fecha de la prueba este año. Incluso, llegaron a pensar en correr sin público. ¿Entiendes una carrera multimillonaria en aficionados, sin ellos?

– Si quieres que te diga la verdad no entiendo nada de esta situación. Jajaja. Es todo muy raro… creo que, si hubiera que disputar el Tour sin público por salvar el ciclismo, habría que haberlo hecho. Porque no está solo en juego una carrera creo que está en juego el ciclismo entero. Si los patrocinadores ven que no hay regreso de sus inversiones lo dejarán y más con la crisis que viene. Espero que se acabe esto pronto porque, si no, va a traer consecuencias muy negativas en el ámbito del deporte y hablo del deporte porque es lo que controlo.

Desde tu casa en Leaburu, se ve el mundo, los colores de la primavera, la naturaleza. Ese paisaje ¿ayuda a superar este momento de clausura?

– Para todos están siendo días duros pero yo me siento un privilegiado. Vivir aquí arriba es como no estar confinado. En verdad, no siento estar confinado. Simplemente siento que no puedo salir con mi bicicleta.

En el equipo coincidís dos guipuzcoanos. Tú y la llegada de Aritz Bagüés. No estás solo, después de la marcha de Alex Aranburu a Astana…

– No, Aritz es una persona espectacular. Un gran capitán de carrera y creo que ha sido un fichaje clave para nuestro equipo. En caso de Alex me alegré muchísimo de su salto. Se lo merece. Es un corredorazo.

En el plantel hay corredores como Jonathan Lastra, Amezketa, Aberasturi, el propio Bagüés, junto a los Serrano, Aular o el joven Oier Lazkano… ¿Cuesta mucho saber cuál es tu papel en ese plantel?.

– No, por suerte tengo las cosas nítidas y creo ser muy claro a la hora de hablar con mis directores y compañeros. Sé dónde está mi sitio y dónde no, cuándo puedo tener la oportunidad y cuándo no. Creo que, si no surge esa oportunidad, es fundamental ayudar a otro a conseguir sus objetivos. Pero el día que me vea con opciones sé que ellos lo darán todo también por ayudarme. Tenemos un ambiente muy bueno en el equipo y más que compañeros son amigos.

Para ir terminando. De los objetivos del principio de temporada a los actuales…va un trecho. Se supone que habrá que cambiarlos, resetearse y adaptarse a una nueva realidad…

– Los objetivos son completamente diferentes, empezando por la salud. Ahora mismo pienso más en mi salud y en la de mi familia que en la bicicleta. Están siendo tiempos muy duros y creo que la bici ya no supone la misma prioridad de antes. Cuando esto acabe me reuniré con los directores y hablaremos de los nuevos objetivos. Mientras tanto toca convivir con el día a día que tenemos, hacer cosas nuevas y sobre todo vivir con tranquilidad el momento, porque sabemos cuándo empezó esto pero no cuándo terminará.

La situación que se deriva del COVID-19 ha incidido mucho en la economía, en las empresas y en las entidades deportivas.Por ahora, os escapáis del ERTE…

-En nuestro caso el equipo se está portando muy bien y seguimos cobrando lo que nos corresponde. Si en algún momento deciden algo al respecto, lo entenderé perfectamente. En este caso creo que soy muy realista y sé en la situación que nos encontramos.

En ese tiempo de espera, seguro que Jon sueña con un podido, una alegría, una recompense que premie tanto esfuerzo en los años que lleva sobre una bicicleta. Desde una Vuelta al Bidasoa cuando era aficionado, hasta la orgullosa defensa de los colores del Caja Rural por el mundo. Ha pedaleado en Arabia Saudí, Argentina, Italia, Francia, Portugal, Qatar, Noruega, China, Omán, y multitud de carreras en casa. No olvidará nunca la Itzulia del curso pasado. Las sensaciones y las emociones le pertenecen.

Foto: Noticias de Gipuzkoa

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