Iñaki Murua: “Quiero progresar cada año como ciclista y persona”

Es un joven ciclista que estudia Administración y Finanzas. Por ahora, el capital más importante que maneja es el de sus sueños. Para alcanzarlos, convive con el trabajo, la humildad, la motivación y el sentido común. Iñaki Murua sabe que no está todavía en el nivel que se exige a los profesionales. Lo reconoce y pone todo de su parte para ir recortando distancia. Sobre la mesilla de su habitación, un libro que se titula “Gregario”, de Charly Wegelius. Iñaki acaba de cumplir 20 años y desde esa juventud comparte sus actuales vivencias.

Vives en un pueblo pequeño como Altzo de 400 habitantes, en donde el coronavirus apenas ha afectado. ¿Qué se comenta entre vosotros?. ¿Sigues las normas de obligado cumplimiento?

-Se comenta que se está haciendo bastante largo y sobre lo que vaya a pasar en el futuro. El pueblo es pequeño y eso siempre ayuda porque se nota la tranquilidad, además creo que somos muy afortunados de tener las vistas que tenemos, rodeados de naturaleza y eso al final es una “ventaja”. No he salido de casa desde que estamos obligados a estar en casa, a no ser que sea para sacar la basura.

Ciclista de pista y carretera, aunque estés a piñón fijo en casa, abrir la ventana y poder disfrutar del paisaje que os rodea, reconforta. Menos sensación de agobio.

-Sí, así es. Al final vivimos en un pueblo que está custodiado por montes con unas vistas increíbles, y eso siempre ayuda. De hecho, intento hacer rodillo en el balcón mirando el paisaje para desconectar un poco de esa sensación de agobio.

¿Cómo estás llevando la situación?. ¿Te has organizado un nuevo día a día?. ¿Podrás alcanzar los objetivos personales que te habías planteado?

-Pues la verdad es que lo estoy llevando bastante bien, mejor de lo esperado. Al final tengo mi rutina ya organizada con las clases por la mañana. Los entrenamientos los hago cuando se puede. Si tengo dos sesiones, busco algún hueco entre clases y si no lo hay se hace a la hora de comer y se retrasa la segunda sesión. Ahora el único objetivo es intentar mantener la mejor forma posible para cuando volvamos a la carretera y creo que esta situación también me ayudara a crecer por dentro ya que ahora hay que ser fuerte mentalmente por lo que puede que alcance mis objetivos. Quiero progresar cada año como ciclista y persona.

Formas parte de uno de los equipos aficionados más fuertes. Goierri-Fundación Euskadi es una oportunidad para dar un paso al frente. ¿Te obsesionas con el salto a profesionales?

-El Goierriko TB-Laboral Kutxa es un equipo que siempre está ahí y es de los más fuertes. Por mi parte es un orgullo pertenecer a este equipo porque es como una familia, ya que es de casa. Antes de juntarnos en el equipo casi todos nos conocíamos y eso siempre ayuda a hacer piña. Es verdad que casi todos los que estamos en esta categoría pensamos con el salto a profesionales, pero sabemos lo que hay, sabemos que es muy difícil y hay que trabajar duro para llegar al nivel profesional. Por mi parte, sé que todavía no tengo ese nivel pero veo que estoy progresando y eso me motiva para seguir trabajando para conseguir el sueño de ser ciclista profesional.

Participas con tu equipo en el Torneo Euskaldun. Primera y última prueba en Zumaia. No ha habido más. Llegaste cuarto a meta. ¿Cómo valoras tu única carrera?.

-Hasta ahora solo hemos corrido una carrera del Torneo Euskaldun. La carrera de Zumaia siempre es especial ya que es la primera de nuestro calendario y todos estamos deseando que llegue para comenzar la temporada. Nunca sabes cómo van a responder las piernas el primer día y esa es una carrera en la que normalmente se llega al sprint. Sin embargo, este año la última vuelta fue muy loca y eso hizo que llegáramos unos escapados con unos segundos. No me lo esperaba, pero la verdad me dio confianza para creer en mí mismo.

Quedaba por delante un buen calendario, ilusionante y lleno de oportunidades. Se han suspendido míticas vueltas, grandes premios, etc. ¿Crees que volveréis a competir, aunque sea en el tramo final de la temporada?

-Todavía no sabemos si vamos a correr o no. Habrá que ver cómo evoluciona todo esto, pero yo creo que podremos competir un mes o dos ya que están dispuestos a alargar la temporada hasta finales de octubre, aunque las vueltas más ilusionantes como Bidasoa o Navarra se hayan suspendido.

Los corredores muchas veces salís a entrenar en grupeta. Ahora lo debes hacer en solitario. En Altzo, a una distancia máxima de un kilómetro de casa, una hora en cualquier momento del día. Siempre será más y mejor que no salir de casa. ¿Has diseñado un circuito para que sea más llevadero?

-A mí personalmente me gusta entrenar solo porque hago mucho trabajo específico y prefiero no molestar a los demás. También es verdad que a veces agradezco la compañía de otros ciclistas para que el entrenamiento sea más ameno.

Aunque podamos salir no creo que podamos entrenar en condiciones, pero siempre será mejor que quedarse en casa, así que intentaré aprovechar cada metro de los caminos que tenemos en el pueblo. Eso sí, no tengo ni un metro llano por lo que no será una salida muy cómoda. La verdad es que ya me hago alguna idea de las rutas que puedo hacer aunque sea para salir un poco y volver al asfalto otra vez. También puedo aprovechar para ir al monte, a las pistas que pertenecen al municipio.

Has conseguido buenos resultados en pista. ¿El trabajo en un velódromo ayuda a ser mejor corredor en ruta?

-Sí. Empecé a correr y entrenar en pista desde categorías inferiores y me gusta mucho. En mi opinión, la pista ayuda mucho para coger ritmo de competición, para aprender ir a rueda, ir en el pelotón… Pero yo lo que más he notado es la “chispa” o la explosividad que me ha dado la pista. Soy rapidillo en carretera y creo que es por el trabajo en el velódromo.

Goierri-Caja Laboral-Fundación Euskadi, es un equipo de primer nivel, con corredores elegidos y con un firme proyecto. ¿Te consideras afortunado por defender esos colores?

-Como he dicho antes estoy muy agradecido por la oportunidad que me han dado porque es el equipo de casa y además de los mejores de España. No solo por eso, lo que más me gusta del equipo es que estamos en muy buenas manos y siempre con un ambiente genial.

Mikel Gaztañaga es tu director al que conoces de sobra. Curtido en mil batallas ¿qué te pide? ¿En qué insiste?.

-Este año no hemos coincidido en las carreras, pero es un director que ha vivido ya lo que estamos viviendo nosotros por lo que sabe de sobra cómo va la cosa y siempre intenta sacar lo mejor de nosotros porque sabe de lo que es capaz cada corredor. Diría que insiste en que hay que correr en equipo, porque un día se trabaja para uno y otro día para otro. Y por encima de todo, le da mucha importancia a que hay que darlo todo en el día a día. Lo mismo con Mikel Paredes, Aitor Irazu o Iurgi Altuna son directores que llevan muchos años ayudando a este equipo aportando lo que saben. Nos conocen de sobra, y sobre todo Paredes sabe cómo somos en carrera porque el año pasado corrimos juntos y sabe perfectamente qué podemos aportar al equipo.

Se ha puesto de moda en casi todas las entrevistas esta pregunta. El día en que llegue “la nueva normalidad” qué será lo primero que quieres hacer.

-Lo primero que quiero hacer es estar con la familia, amigos y todas las personas que forman parte de mi vida, ya que esta situación me lo impide. Y como no, entrenar todas las horas que quiera con absoluta libertad.

De todo lo que te está pasando, ¿Sacas alguna consecuencia?, ¿Valoras cosas que antes pasaban desapercibidas en tu vida?,

-Me estoy dando cuenta de que las personas que forman parte de nuestra vida hay que cuidarlas y son fundamentales, porque ahora que no podemos estar con ell@s los echamos de menos. También creo que todos aprenderemos algo de esta situación.

Eres el segundo de la dinastía Murua. Tu aita, también Iñaki, fue profesional en el Paternina, con Txomin Perurena, Carbayeda, Davoz, Martiarena, Stephens y compañía. ¿Es el espejo en que te miras? ¿Te machaca o te deja la libertad suficiente para que seas siempre tú?. ¿Aceptas sus consejos?

Sí, así es. Me gustaría llegar a donde llegó él, porque al final lo que consiguió es mi sueño, que es llegar a ser ciclista profesional algún día. Él siempre intenta ayudarme y me siento muy afortunado, porque sabe cómo ayudarme ya que también paso por esto y más. Sabe cuándo me tiene que machacar y cuando no, porque tampoco es bueno machacar demasiado.

Aun así, yo tengo mi entrenador y mis directores que también me ayudan en el día a día para mejorar. Mi padre sabe y entiende perfectamente que debo obedecerles a ellos primero, por lo que siempre se mantiene un poquito al margen. Si me machaca es cuando ve que estoy un poco desmotivado o ve que algo he hecho mal y no me he dado cuenta y nadie me lo ha dicho. Sé que lo hace para ayudarme, aunque a veces me cueste aceptarlo y no le obedezco. Siempre intenta mantenerme motivado.

Iñaki Murua pertenece al perfil clásico de los jóvenes ciclistas del territorio. Además del cabeza de familia, su madre y sus dos hermanas le apoyan, acuden a las carreras, se sacrifican por él y sintonizan con el proyecto que les une. Saben, porque lo han vivido en propia carne, que nada es fácil y que las conquistas llegan después de muchos sinsabores. Si es verdad que de casta le viene al galgo…

 

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