“Salir de casa me ha hecho madurar mucho y confiar más en mí” (Ignacio Otaño)

Es un buen estudiante, aplicado y con las ideas claras. No es fácil compaginar fútbol y academia, pero él lo ha hecho. Lo sigue haciendo. Anda ahora metido en un máster sobre Innovación empresarial y gestión de proyectos. Seguro que todo lo que aprende lo aplica al fútbol y a la portería que defiende. Ignacio Otaño está hoy en Tenerife, viviendo la primera experiencia como jugador lejos de su Azpeitia natal. Sabe cuál es su sitio, no se le cae el mundo encima y reconoce que ha cambiado en estos dos últimos años.

Ser tercer portero de un club significa vivir a caballo entre el primer equipo y el filial con el que tienes ficha. Ahora, con el fútbol aficionado terminado, te toca compartir “con los mayores” la nueva situación.

-Sí, pero es un aprendizaje constante que lo valoro un montón. Aprendes de los profesionales, vives el día a día con ellos y, hasta cuando vas convocado, sabes cómo moverte por ese mundo, sin esconderte pero tampoco siendo un cara dura. Ahora que el año que viene tengo ficha profesional, tanto en la isla como si me toca irme cedido, debo poner en marcha  todo ese aprendizaje

Como ellos, pasando pruebas y test del coronavirus, manteniendo un comportamiento especial. Todo nuevo para ti.

-Sí, bueno, al final el día a día lo hago con ellos. El año pasado es cierto que se me hacía un poco raro, aunque uno se va acostumbrando poco a poco. Respecto al virus, no cabe duda que está siendo una situación difícil y diferente para todos. Vamos a cruzar los dedos y ser cautos. Ahora que hemos reiniciado los entrenamientos, espero que la vuelta a la normalidad este cada día más cerca.

Te has quedado solo en el piso que compartes con dos compañeros. Se te hace difícil la convivencia con esa soledad, el nuevo marco hasta que todo acabe.

Por suerte, justo cuando me quedé solo, habilitaron salir fuera de casa para poder hacer deporte, y casi seguido empezamos a entrenar. Así que estoy un poco aburrido, pero entre el máster y con esto de que puedo salir y entrenar, se me hacen los días bastante amenos.

Vas a tardar bastante en volver a Azpeitia y se supone que desde Navidad no has visto a la familia, a los amigos, el verde de los campos, la cúpula del santuario…

No te voy a mentir. Estoy deseando volver a casa, y más ahora que estoy solo. Pero soy bastante positivo y si todo va en orden y se cumplen las fases, se supone que la liga terminará a finales de julio, justo en San Ignacios. ¡Qué mejor manera para celebrar la vuelta tanto con la familia como con los amigos para un azpeitiarra como yo! ¡Jajaja!.

Aquel chaval que llegó siendo muy joven a la Real Sociedad, vive de cerca un mundo profesional inédito hasta hace dos años cuando elegiste aquel destino. No es habitual que jugadores vascos firmen por el filial chicharrero…

No, no es habitual, pero se dio el caso y tuve que aprovecharlo. En el Lagun Onak disfrutaba del futbol con los amigos y poco a poco fui viendo lo que es el fútbol de una forma más seria. Empecé en la Real con las instalaciones, la Youth League y todo lo que acarreaba ser juvenil. Después tras un paso magnifico por el tercera de mi pueblo, llegué al Real Unión. Me curtí con veteranos como Juan Dominguez y compañía, jugué en estadios bonitos y aprendí muchísimo. De allí, hacia Tenerife, saliendo de casa por primera vez, y pudiendo ir convocado a campos como El Molinón, por ejemplo. Al final de la temporada, al fin, pude firmar mi primer contrato profesional y fue toda una alegría. Ahora me toca seguir, no conformarme y disfrutar del fútbol que es lo que siempre trato de hacer.

Cuando llegaste, Joseba Etxeberria era el entrenador del primer equipo, jugaste algún amistoso y es posible que eso te ayudara a sentirte más seguro y convencido de tus posibilidades.

Ciertamente fue un plus al final, Joseba estuvo la temporada anterior en el Amorebieta. Coincidimos jugando en contra, es guipuzcoano y todo el mundo me hablaba bien de él. Fue una pena que se tuviese que ir tan pronto.

De aquel portero que salió del Real Unión, tras hacer un temporadón, al Otaño de hoy ¿Han cambiado mucho las cosas? ¿Eres más maduro y seguro?

Yo creo que sobre todo salir de casa me ha hecho madurar mucho, valerme por mi mismo para el día a día, tener que sacarme yo mis propias castañas en todos los ámbitos de la vida. Me ha hecho confiar más en mí, tanto en el campo como fuera. Me he curtido y he podido dar un paso adelante en ese aspecto, ya que entrenar y estar haciendo una vida completamente profesional me está dando mucho.

Formas parte de esa lista numerosa de cancerberos del fútbol guipuzcoano que se lo ha peleado y lo sigue haciendo. Quique Royo, Bardají, Jon Tena, Tanis Marcellán, Pablo Sisniega, Gorka Giralt, Juanjo Garrancho (podríamos seguir) que os batís el cobre donde sea y como sea.

La verdad es que sí. Cuando entrenábamos todos en Zubieta, había un gran ambiente, nunca una mala cara o riñas porque competíamos entre nosotros. Sé perfectamente donde está cada uno de ellos. Les deseo lo mejor porque no tengo ni una mala palabra, ni una queja, hacia ninguno de ellos.

El filial del Tenerife peleaba por entrar en los play-off de ascenso cuando se paró el mundo, se deshinchó el balón y todo se dio por terminado. Dos de tus equipos (LagunOnak y Real Unión) se han salvado por la misma razón. ¿Miras de reojo a tus antiguos clubes? ¿Les recuerdas?.

Sé lo que hacen cada fin de semana. Primero me fijo en nuestra clasificación, tanto la del primer equipo como la del filial, y luego siempre miro lo que hacen esos dos clubes y el Sanse también. Intento seguir el futbol vasco, sobre todo el guipuzcoano, y como realista que soy me alegra mucho ver al primer equipo con tantos jugadores de la cantera.

En ese capítulo de las decisiones, todo apunta a que en un año la Segunda “B” se estiliza con una categoría de élite, con dos grupos de elegidos, por encima de los actuales. Cómo valoras esa opción para los jugadores que trabajáis para competir lo más arriba posible.

-Es una noticia bastante nueva, y que como todo tendrá sus pros y sus contras. Desde mi perspectiva veo una idea positiva ya que, por lo que se comenta, habrá 40 nuevos clubes profesionales en España. En mi opinión, eso es bueno para cualquier futbolista ya que dispondrá de más opciones para ser profesional.  Lo que no sé es cómo afectará a los clubes este asunto desde el punto de vista administrativo y económico.

El fútbol canario y el que estabas acostumbrado a jugar son bastante diferentes. Ellos apuestan mucho por la técnica, el juego, otro ritmo. ¿Te costó mucho adaptarte a todo eso?. Lo mismo que a las superficies de los terrenos de juego, al calor, al viento…

Es cierto que es distinto. Me acogieron bien desde el principio. Con los consejos del míster  Leandro Cabrera “Mazinho” y su confianza, me adapté relativamente rápido. En mi posición sobre todo, tuve que mejorar mucho el juego de pies.

Tenerife es tu primera aventura lejos de casa. Das el paso y encuentras un mundo diferente. Cuando llegaste, en una entrevista de prensa, señalabas que el vestuario te había acogido muy bien. Todo eso ayuda a adaptarse cuanto antes, lo mismo que los técnicos y el propio club…

No te voy a engañar, ni voy a disimular. No sabía hacer casi ni unos macarrones jajajaja. Pero gracias a la acogida del club y también el hecho de tener familia aquí, me ayudó a adaptarme bastante rápido.

No es un destino para tener miedo a los aviones. ¡Muchos viajes entre islas!. ¿Algún susto volando?

-Viajas cada dos semanas, tanto en el primer equipo para ir a la península o en el filial para jugar entre islas, por lo que más vale no tener miedo al avión… No soy muy asustadizo con los vuelos, pero ya hemos tenido algún viaje en estos aviones interinsulares llamados Binters. Son más pequeños. Cuando entra la niebla o se producen turbulencias, el estómago te da un par de vueltas… ¡Jajajaja!

Vivir solo conlleva convertirse en amo de casa, salir a la compra, poner lavadoras, organizarse…¿La vida ahí es más barata que aquí?. La sociedad es muy diferente. Por ejemplo, celebra unos carnavales formidables. Al menos, has podido vivirlos dos veces. ¿Una opinión?

-Como te he dicho anteriormente, yo antes estudiaba y jugaba al fútbol, pero casi no era capaz de hacerme unos macarrones por lo que ha sido algo nuevo para mí. Me ha servido también para aprender y valorar otras cosas, que antes casi ni sabía que existían.

La vida es más barata, sobre todo, el cambio del IVA al IGIC abarata mucho las cosas. La sociedad también es distinta, hay mucha gente de toda la península e incluso mucho extranjero. Todos son muy abiertos y amables, por lo que para socializarte es un buen sitio. Sobre los carnavales… Se les da muchísima importancia aquí, los sienten y los viven muchísimo, y son estupendos. Lo compararía en una escala un poco inferior con San Fermín por todo lo que genera y mueve…

Firmaste por dos años, luego renovaste por uno más. Tienes contrato hasta 2021 y uno más opcional si el club quiere. En principio, el futuro es tranquilizador desde esa perspectiva. ¿Te planteas la posibilidad, por ejemplo, de salir cedido a una categoría superior?.

-Si, como he dicho anteriormente, firmé mi primer contrato profesional el año pasado. El que viene, o subo al primer equipo o saldré cedido. Lo que tengo claro es que no me voy a quedar otro año como tercer portero aunque esté en la primera plantilla. Estoy abierto a jugar aunque sea en otro sitio en calidad de cedido. Aunque ahora mismo estoy centrado en esta temporada. Lo primero es que debemos terminarla y luego ya se verá y ya vendrá lo que tenga que venir.

No falta demasiado tiempo para saberlo. Es cierto que antes será necesario soltar el nudo gordiano de la actual competición. La que sabemos cuándo empezó, pero de la que ignoramos su conclusión. Viviendo muy atento el momento, Ignacio Otaño no quiere oír despistarse, ni hablar de playas, terrazas, piscinas y conciertos. Es lo suficientemente serio como para no equivocarse.

You may also like

0 comments

Leave a Reply