Aritz Bagüés: “Lo importante es que la gente mantenga sus puestos de trabajo”

El día que se impartió la clase de pragmatismo, Aritz Bagüés se sentó en los primeros pupitres para aprender. Si hubiera que definirle con un estilo artístico sería románico. Es un ciclista que huye del gótico y del barroco. Ama su profesión con todas las fuerzas que le acompañan desde que decidió pedalear como los mejores. Hoy defiende los colores del Caja Rural, en donde se siente muy a gusto. Hace tiempo que se ganó el respeto del pelotón y su opinión pocas veces cae en saco roto. A día de hoy, piensa mucho en los demás. Le preocupa la gente que les acompaña y rodea en el proyecto anclado por culpa del virus.

Esperaste bastante tiempo hasta que se cerró el acuerdo con Caja Rural. Te gustaba el proyecto y sabías de sobra qué papel debías jugar…A la vista del actual panorama, ¿mereció la pena?

-Estoy muy a gusto donde estoy. La situación que estamos viviendo es ajena al ciclismo y tocaría sufrirla de igual manera.

Te podían haber pasado muchas cosas, pero ninguna como la que afecta al pelotón, a tus compañeros, a ti y al equipo…

-Es una situación muy rara. Vivimos con la incertidumbre del futuro. Se está planteando un calendario pero hasta que me vea con un dorsal en la espalda… Creo que lo mejor es ir semana en semana y tratar de disfrutar cada momento. Lo que tenga que llegar, llegará.

El hecho de que tu pareja trabaje en un hospital, en una sección diferente como ginecología, no excluye el riesgo de un contagio. ¿Cómo lo habéis llevado y lo seguís llevando?

-Yo tenía claro que mi pareja al trabajar en un hospital estaba expuesta al virus de mayor manera y viviendo juntos tocaría arriesgarse al contagio. La verdad que lo hemos llevado bien. Además pasó la prueba de anticuerpos y Pcr la semana pasada y dio negativo así que indirectamente yo también.

En tu dilatada carrera como corredor profesional, has vivido momentos de confinamiento involuntario por culpa de las secuelas de las caídas. Siempre había una fecha más o menos clara para volver a la carretera, ahora…

-La verdad que el confinamiento lo he llevado muy bien porque todos estábamos en la misma situación. No es como estar lesionado y ver correr a los demás. Eso para la cabeza es peor. La incertidumbre del futuro no es fácil de llevar pero, como no está en mis manos, no me obsesiono. Entreno y me cuido para llegar bien a las carreras. Luego si no se hacen pues habrá que aprovechar el estado de forma para hacer sufrir a alguno en las salidas con la grupeta. ¡Jajaja!

Se supone que cuando os han abierto un poco la puerta habéis cogido aire, una bocanada para respirar, otra para entrenar. ¿Te ha llegado a faltar aliento? Lo digo por la ansiedad de volver…

-Ha sido duro estar siete semanas en casa sin salir y haciendo todo el ejercicio entre cuatro paredes. Pero para ser deportista profesional hay que ser fuerte mentalmente y esto ha sido una prueba de fuego. Yo creo que lo he aprobado, por lo menos no me he vuelto loco.

Acostumbrados como estáis a realizar entrenamientos largos, a veces de cuatro o cinco horas, se entiende imposible pasar ese tiempo en un balcón sobre la estática.

-Desde un principio ha sido otro el trabajo realizado encima del rodillo. Hemos insistido mucho en los esfuerzos entre 5 y 20 minutos para trabajar el umbral. El fondo y los esfuerzos más explosivos había que asumir que los íbamos a empeorar. Yo no entiendo a la gente que hace 4 y 5 horas de rodillo. Creo que no merece la pena. La sudoración es muy alta y lo único que consigues es deshidratarte.

El contacto entre vosotros, los corredores y los técnicos, ha paliado en parte las carencias. Tú has sido siempre muy fiel a tu preparador. Para ellos también esto es nuevo. Cambiar los planes de forma inesperada no es fácil y menos desde las dudas del qué y para cuándo…

-Creo que ha sido un trabajo difícil para ellos. Los preparadores y los corredores vivimos teniendo en mente objetivos y, sin ellos, planificar algo es prácticamente imposible.

Esa bocanada de aire fresco, vino acompañada de la invitación para correr la Vuelta a España. Ni tan mal, siempre que pueda celebrarse. ¿Ese es el objetivo prioritario a esta hora para ti y tus compañeros?

-Es ilusionante tener una noticia así en estos momentos, pero yo mantengo la cabeza fría y como he dicho antes me preparo lo mejor posible día a día para llegar en buenas condiciones al supuesto inicio de la competición. Pero ten claro que, si todo el calendario sigue su curso, mi mente estará puesta en formar parte del “8” que salga desde Irun el 20 de octubre.

¿Existen otras opciones, distintas carreras en las que podáis sentiros corredores de verdad?, ¿Estáis cuadrando un calendario nuevo, porque muchas carreras se solapan?

-Todavía estamos a la espera que la UCI publique el calendario no WT. Pero el equipo ya está planteando la temporada que nos pueda quedar y las posibles concentraciones que haríamos.

En todo este periodo de quietud, sabiendo que no eres muy amigo de redes sociales, ¿Le has dado muchas vueltas a todo?, ¿Has llegado a alguna conclusión personal?

-Creo que me conoces de sobra y eso de darle muchas vueltas a las cosas no va conmigo. He estado centrado en el trabajo que me mandaba el preparador y poco más.

Has sido siempre un corredor optimista, sufrido, capaz de adaptarse a cada situación. ¿A esto, también?, ¿Dónde está el lado positivo?

-El lado positivo es que he podido estar más en casa junto a mi pareja y que todavía no me ha echado de ella.

Conociendo lo estrictos que sois en las comidas, ¿no te habrá dado por descubrir la versión “cocinillas” que llevas dentro?

-La cabeza hay que alimentarla y he probado mis dotes de repostero claro está. Pero en general me he cuidado y controlado el peso.

Hablar de futuro a estas alturas del partido parece perder el tiempo. Sin embargo está ahí, a la vuelta de la esquina. ¿Miras más allá del final de temporada? Con el poco desgaste que has sufrido hasta ahora ¿Tienes fuerzas para seguir un año más?

-Mi mente todavía está como el primer día de profesional. Cuando se me acaben las ganas o el cuerpo diga basta será el día de pensar en dejarlo.

Se ha comprobado que el Tour es al ciclismo lo mismo que la canción de Amaral “Sin ti no soy nada” ¿Eres de los que piensas que debe disputarse, sí o sí?

-Yo creo que para todos es fundamental que se corra. Para la motivación de los aficionados y de los patrocinadores principalmente. Pero también veo fundamental poder ofrecer un calendario a las escuadras no WT para que no desaparezcan muchos equipos. Para otros muchos conjuntos, el Tour no lo es todo.

Cuando hablan de correr sin público con tal de salvar carreras y patrocinadores ¿entiendes esa decisión y la compartes?

-La entiendo y la comparto. Creo que tendremos que cambiar nuestra manera de vivir y si para ello hay que hacer carreras con menor aglomeración de aficionados pues adelante. A todos nos gustaría que todo volviese a la normalidad, pero creo que por el momento nos tendremos que acostumbrarnos a vivir así. Para mí lo importante es que la gente mantenga sus puestos de trabajo porque del ciclismo vive mucha gente. No sólo los corredores. Y si se cancelan todas las carreras porque no acudan los aficionados, mucha gente va a perder su trabajo. Entiendo que el público quiera ir a ver las pruebas y que le moleste que se lo prohíban. Se tienen que dar cuenta que para nosotros no es un pasatiempo. Es nuestra manera de ganarnos la vida y poder pagar facturas a final de mes como cualquier persona normal.

Al comienzo de temporada rodaste en el Tour Saudí, en la Vuelta al Algarve, y Le Samyn, una carrera belga de una jornada. Son tus únicas referencias. ¿Cómo las valoras? El día que puedas volver a ponerte el maillot de Caja Rural con un dorsal a la espalda, ¿sentirás una emoción especial?

-Creo que empecé la temporada mejor que nunca, porque normalmente me cuesta coger ritmo y este año me encontré mejor. Me he sentido muy a gusto desde el primer día en el equipo y eso siempre ayuda. Deseo que llegue ese momento en el que me ponga un dorsal a la espalda y pueda poder correr de nuevo. Pero no creo que me emocione. Sólo saldré a hacer el trabajo que me pida el equipo y en definitiva a disfrutar de mi hobby que por suerte es lo que me da de comer.

Exento de adornos, como escribía al principio, Aritz espera correr la próxima edición de la Vuelta a España, aunque para ello deba sacar del armario el abrigo, los guantes y la bufanda. Será todo diferente, raro, pero seguro que contagia la ilusión por llegar a meta y llevar el proyecto adelante. Siempre se comprometió con quienes le demostraron confianza en su trayectoria como ciclista. A lo mejor en su historial no hay triunfos de relumbrón, pero es feliz, maduro y muy fuerte. Las caídas le han dejado visibles secuelas físicas, pero por dentro es un muro infranqueable.

 

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