La eterna sonrisa de Mutriku

En el tiempo aprendes que lo peor que le puede suceder a un deportista es que se lesione. Si además el tiempo en el dique seco se alarga hasta el infinito, mucho más. Valoro la capacidad de sufrir y sacrificarse en medio de ese paisaje en el que la soledad es la única compañía. Lleva demasiadas meses entre el tobillo y el aductor.

Asier Illarramendi es un futbolista querido. Nos mató a disgustos cuando decidió firmar por el Real Madrid. Era la guinda roja de un merengue. Volvió porque estaba escrito que eso iba a suceder, más allá de una noche de carnaval, de un toro con cuernos o de un traje de Batman sin Robin a su lado.

Recuperó la sonrisa, eterna y dibujada en su rostro, al encontrar su espacio químico y la convivencia con un vestuario que le anhelaba. Se despidieron Carlos Martínez y Xabi Prieto, una tarde en la que el capitán le puso el brazalete, al mismo tiempo que le leía un testamento. Sólo los dos saben la breve conversación que se produjo entre ambos en aquel momento inolvidable.

Al principio de este año, en los calores de agosto, Illarra fue a caer lesionado en San Mamés. Han pasado nueve meses. Si fuera un embarazo, el niño o la niña ya habían nacido. Mucho, demasiado, tiempo para perderle. Seguro que ha pasado muy malos ratos, sobre todo, viendo jugar a sus compañeros.

Al maltrecho tobillo le han acompañado un virus, con su correspondiente pandemia, una cuarentena y horas de aburrimiento haciendo ejercicios en la zona más abierta de su casa bajo la atenta mirada de su perro fiel. Le ha venido bien que los demás jugadores también detuvieran su marcha y el atasco fuera colectivo.

Ahora, ya está con el grupo y espera poder estar a disposición del entrenador cuando los partidos vuelvan a disputarse. Será «un conflicto» para el técnico oriotarra decidir entre los aspirantes. Conviene no olvidar que el equipo ha rayado a mucha altura y está en puestos de privilegio.

El lunes 25 de mayo apareció en rueda de prensa virtual, con corte de pelo franciscano, con los blancos dientes de siempre y con la sensación de que ha engordado. ¡Será la fotografía!. Habló de sensaciones buenas, de estar contento por poder volver al día a día junto a los demás y con la sensación de ser uno más, «que es lo que he deseado todo este tiempo».

Y nosotros, también. porque es muy buen chaval, porque no se ha merecido semejante calvario y porque es un enorme futbolista. Estos días casi da lo mismo que los protagonistas comparezcan para hablar de la nada, pero cuando aparece un individuo que sabes que necesita apoyo y cariño se lo das con mucho gusto. El día que dé el primer pase llegará una bocanada de aire fresco procedente del mar de Mutriku

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