Mikel Ruiz Azkue: “Azkoitia es el lugar indicado para volver a disfrutar con el fútbol”

Es portero y quiere probarse de nuevo. Una grave lesión en su rodilla derecha cortó de cuajo los planes y proyectos, los sueños y esperanzas. Se le fundieron los plomos e inició el largo peregrinaje de la recuperación. Hoy, Mikel Ruiz Azkue, zarauztarra, sonríe porque el “Anai” azkoitiarra confía en su compromiso y le ofrece la oportunidad de reencontrarse con él y con el fútbol. En los vestuarios ya no huele a linimento como antes, pero se oye el pálpito de quienes añoran la felicidad con un balón por medio.

Eliges fichar por el Anaitasuna. ¿Las razones de esa decisión?

-Después de estar dos años en Sestao sin jugar demasiado, y uno parado por la lesión, necesitaba firmar en un sitio cercano y familiar para volver a disfrutar con el fútbol.  Azkoitia es, sin duda, el lugar indicado. Aparte de que tengo muy buenos amigos ahí, siempre me ha gustado el club y su filosofía y creo que me pueden ayudar a seguir creciendo.

Este año he estado recuperándome en el club deportivo Zarautz, donde me han cuidado estupendamente y les quiero agradecer a la directiva y al entrenador David Muñoz el trato que han tenido conmigo. Ha sido una pena que por culpa del virus no haya podido jugar nada este año, y me da pena irme así, pero tenía la espina clavada de demostrar en Tercera lo que valgo y por eso he tomado esta decisión.

¿Qué esperas encontrar en lo personal y en lo colectivo?

-Sobre todo volver a disfrutar con el fútbol. Para eso necesito recuperar la confianza en mi rodilla y seguro que al principio me costara un poco como es normal. Deportivamente, el objetivo es afianzarse en la categoría y creo que el club tiene lo necesario para conseguirlo.

La grave lesión de tu rodilla derecha frenó en seco el camino y la ilusión. Hace ahora un año, a punto de jugar ante el Toledo un partido de play-off por el ascenso, sufres la rotura del ligamento cruzado…

Estaba siendo un año complicado en lo personal, no había jugado mucho durante la temporada y al final hacer cinco viajes de ida y vuelta a la semana, desde Zarautz a Sestao, cansa mucho. Y cuando íbamos a empezar con lo más bonito de la temporada pasó lo que pasó… El primer entrenamiento antes de empezar el play-off, de la manera más tonta me rompí el ligamento cruzado. Fue un duro golpe pero de todo se aprende y sin duda yo he aprendido de eso.

Además tenía mucha ilusión de formar parte de la vuelta a Segunda B de un club tan grande como el Sestao River, pero eso también acabó de la peor manera posible, siendo eliminados en el último minuto de la última ronda.

¿Qué aprendiste entonces y cómo ha sido el tránsito para llegar hasta aquí? ¿Dudaste de volver a jugar?

Aprendí a vivir sin fútbol. Antes siempre pensaba que se me haría muy difícil compaginar mi vida sin los entrenamientos y los partidos, pero la verdad que lo he llevado mejor de lo que pensaba. Tienes más tiempo de estar con los amigos, la novia, y de hacer cosas que antes no podía porque tocaba partido todos los domingos. Pero la verdad es que me encanta el fútbol y no he dudado en ningún momento en volver a jugar.

En esa situación, se valoran personas, apoyos, ánimos y fidelidades. La soledad es compañera inseparable del viaje…

Está claro que la recuperación es un camino bastante solitario. Al fin y al cabo pasas de entrenar cuatro veces a la semana con 20 compañeros en el campo de fútbol a hacerlo tú solo en el gimnasio. Pero tengo la suerte de haber tenido amigos que me han ayudado a recuperarme. Aparte de las ayudas que me ha ofrecido el CD Zarautz, he estado recuperándome en Orio en el centro “Zuhegan” con Jonma Vega y Ainara Manterola, quienes me han aconsejado muy bien. Además tengo un amigo fisioterapeuta que también me ha ayudado mucho. Gracias a ellos hoy en día tengo la rodilla perfectamente.

También me he refugiado mucho en los amigos, en la familia y en la novia. Al principio, se me hacía muy raro disponer de tanto tiempo libre. Era algo nuevo para mí. Pero afortunadamente tengo gente a mi alrededor que me quiere mucho.

Queda mucha para afrontar la siguiente liga. Todavía no ha terminado ésta, pero lo normal es que te hayas hecho una composición de lugar sobre el futuro. ¿Qué te haría feliz dentro de un año?

-Me gustaría completar un año bonito con el Anaitasuna, y cumplir los objetivos marcados para celebrarlo con una buena cena al final de la temporada. También debo admitir que soy bastante exigente conmigo mismo y me gustaría recuperar el nivel y la confianza que tenía antes, eso me haría muy feliz.

El día que siente los guantes en las manos, la sombra del travesaño, el ruido de las pisadas y golpeos, el olor a hierba recién regada, ese día cabeza y corazón se asemejarán a una centrifugadora en la que tratarán de hacerse paso todos los momentos de la increencia en los últimos meses. Ayudará en la cocina del Telesforo, un restaurante de referencia que la familia regenta en Zarautz desde su fundación. Le encantará que todo sea como “Alicia, en el país de las maravillas”, el libro que está leyendo para terminar un trabajo de la universidad. La fantasía siempre cabe, incluso cuando parece imposible.

 

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