Imanol Garmendia: “Es una gozada volver a estar juntos en el club”

Cuando a los remeros les dijeron que no podían acudir a sus clubes, ni sacar la trainera al mar, ni usar vestuarios, ni ducharse después del esfuerzo en su recinto habitual, ni…parte del mundo se les vino encima. Ni ellos, ni ellas olvidarán la fecha del lunes 8 de junio, día en el que consiguieron, bajo chaparrones, sentir el contacto con su barco de colores. El de Imanol Garmendia es amarillo de Orio y comparte las sensaciones experimentadas.

Primer día en que sacáis la trainera al agua después de tanto tiempo. ¿Cuáles han sido las sensaciones personales y colectivas?

-Todos teníamos ganas de echar la trainera al agua, pero más de volver a entrenar juntos. Este confinamiento nos ha obligado a entrenar cada uno solo en su casa. Poder volver a la rutina, aunque sea poco a poco, se agradece. A nivel colectivo, todo está donde lo dejamos. Cada uno sigue con su trueno personal y es una gozada estar juntos en el club. A nivel personal esta etapa ha sido un poco estresante, más de lo mismo. Ha sido un primer entrenamiento que a nivel físico no aportará nada especial, pero a nivel psicológico, una barbaridad.

A raíz de un comunicado de varios remeros (ninguno de vuestro equipo) se ha instalado una especie de inquietud sobre la seguridad y la salud de todos vosotros. ¿Intranquilos?

-Como opinión personal, diré que me parece un poco absurdo el revuelo que se ha montado con todo ese tema. El que haya cumplido con todo lo que exigía el confinamiento que tire la primera piedra. Pedir más medidas está bien, pero no creo que haya que condicionar nada y lo que deberíamos de tener es más cuidado en las 23 horas siguientes que no estamos en el club. Ahora, cada equipo es libre de pedir las medidas que considere oportunas. Nosotros hacemos lo propio en nuestro club y estamos en contacto permanente con el médico, ya que dudo que por parte de la ACT vaya a salir ninguna iniciativa interesante.

Pasadas las pruebas pertinentes, deben guardarse protocolos. La distancia en las tostas sigue siendo la misma. No podéis usar vestuarios, os tenéis que duchar en casa…No es fácil acostumbrarse a rutinas a las que no estáis habituados…

-Parece que todo va a cambiar respecto a lo que han sido las temporadas pasadas. La evolución de esto es impredecible. ¿Quién hubiese dicho hace dos meses que todo iba a estar tan bien cuando las previsiones eran tan negras? Habrá que ir adaptándose poco a poco a las nuevas circunstancias pero tampoco volverse demasiado loco con comparativas con lo que pasaba antes. Solo te digo que la mayor preocupación de un integrante del equipo es a ver ¡cómo leches vamos a poder hacer los recibimientos! Eso indica un poco las ganas de remar que tenemos y, si hay que pasar por el aro, pasamos sin problema.

Hay un calendario que arranca en unas semanas. Galicia es el primer destino. Incógnita para todos, porque la preparación no ha sido la habitual…

El calendario dice que si no es en Galicia el debut será la semana siguiente por lo que la preparación va a ser escasa a nivel de minutos de agua en cualquiera de los dos casos. Galicia además ya sabemos lo que es, regata de “mar mar” y puede ser un show aquello. Aun así creo que no habrá grandísimas sorpresas en las primeras regatas. Cada uno conoce lo que ha hecho durante estos tres meses y cada uno ya sabe, más o menos, también cómo se va a adaptar al agua. Ninguno somos nuevos en esto.

Curtido como estás en mil batallas, banco fijo y banco móvil, qué lectura haces de todo lo que os ha sucedido en los últimos tres meses. ¿Qué conclusiones sacas en lo personal?

-Lo débiles que somos como ser humano. Nos creemos San Dios, viene algo que ni siquiera podemos ver y nos rompe todos los esquemas. Al principio de toda esta historia, parecía que estábamos muy concienciados, pero a medida que ha pasado el tiempo a todos se nos ha hecho más o menos cuesta arriba. También te digo que, a día de hoy, no creo que ya nadie sano pueda quejarse de nada de lo que puede hacer

Hablar a esta hora de competición parece complicado. En otras temporadas, cogéis el ritmo en descensos o en regatas clásicas como la de Mutriku. Este año, en cambio, va a ser una especie de “al agua, patos”. Puede pasar cualquier cosa…

-Va a ser un cambio de cero a cien para el cuerpo. Como te he dicho antes, no creo que haya demasiadas sorpresas. Como dato objetivo, los días que habíamos salido al agua, antes del descenso de Orio, los podemos contar con los dedos de las manos y siempre sale algo digno. El ergómetro no es lo mismo. Nos ha valido para mejorar la forma y ahora sólo nos queda hacer un pequeño recordatorio al cuerpo de lo que son los movimientos específicos de la trainera. Ojala que todo siga la tendencia “a mejor” que esto lleva y, oye, si podemos rascar alguna bandera, mejor que mejor…

En los remeros conviven la esperanza y la incertidumbre, las ganas de adaptarse a una nueva normalidad que desconocen en qué consistirá y cómo les va a afectar. Imano Garmendia mira a su alrededor para encontrar en los compañeros la complicidad necesaria para alejar y disipar las dudas. Sólo el tiempo aclarará el panorama.

 

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