Jon Guridi: “No será fácil decir adiós en Miranda, pero quiero volver a la Real para quedarme”

Siempre surge una oportunidad. Ésta es la primera entrevista compartida con Jon Guridi, persona y futbolista. Hemos tardado en darle forma. Sobre la marcha de los acontecimientos, corregimos algunas preguntas. Lo mismo, con las respuestas. Ha merecido la pena esperar varias semanas antes de que la puedas leer despacio, meditar, tratar de comprender y conocer cómo es la vida de un deportista que no niega que, en mitad de su grave lesión, “Llegué a plantearme dejar el fútbol”

El 14 de marzo pasado estaba escrito en rojo. No por los colores de las camisetas de los equipos, sino porque un Mirandés – Numancia se cotiza siempre al alza. Pasó lo que pasó y el rojo pasión se convirtió en gris casi negro…

-Supimos algunos días antes que seguramente no se iba a jugar el partido. Todos los deportes pararon y la cosa no pintaba bien. Ignorábamos cuando íbamos a volver, si volvíamos.  Al final todo se va a reanudar para nosotros. Estoy con muchas ganas de empezar a sentir esa sensación de hormigueo en el estómago que provocan los partidos de competición

Cuando llegue el domingo y os miréis de frente los dos equipos, seguro que todo será diferente. ¿Has pensado  cómo será ese día?

-Sí que pienso en ese día. Será una buena sensación sentir los nervios y la tensión de volver a jugar un partido de competición. No será lo mismo jugar sin publico pero es lo mejor para todos ante esta realidad que nos afecta. Será importante hablarnos mucho entre nosotros para salir enchufados porque sin aficionados igual se enfría la situación.

 No es un partido cualquiera. Te vas a encontrar con compañeros de viaje con los que has compartido vestuario. Un plus adicional…

-Además eso. Vamos a jugar contra los Alex Sola, Alain Oyarzun y Héctor Hernández con los que he compartido vestuario un año. Será un plus de motivación jugar contra ellos, En la primera vuelta nos ganaron y tengo esa espinita clavada de que les tenemos que vencer.

 Os quedan once jornadas para terminar el campeonato. Séptimos y no tan lejos de los puestos de play-off. Un reto formidable para concluir la temporada con exquisitez.

– La verdad es que estamos haciendo una gran temporada, a cuatro puntos del play-off y a siete del descenso. Nuestro primer objetivo es conseguir esos 50 puntos que nos valen para mantener la categoría. Será muy importante empezar con buen pie porque eso nos marcará un poco dónde estaremos en la tabla. A partir de ahí, si se puede soñar en algo grande, bienvenido.

Hasta que todo se detuvo, el Mirandés era un equipo revelación. La gente se quedaba atónita, viendo el modo de jugar, la actitud ante los rivales y la eliminación de equipos en Copa de superior nivel y presupuesto. ¿Erais conscientes de aquel “boom”?

Es verdad que seguramente a mucha gente le hayamos sorprendido por la manera de jugar que tenemos. Un recién ascendido a Segunda, al que igual la gente no conoce mucho, y estar jugando al nivel que lo hacíamos sorprende. Personalmente, creo mucho en este equipo porque, aun teniendo muchos cedidos, hemos hecho una gran piña y en el campo se nota. La actuación de la Copa fue algo histórico para el club y para la ciudad. Sabíamos que, jugando en casa a partido único, tendríamos nuestras opciones de avanzar en las eliminatorias y así fue. Creo que les sorprendimos a los tres equipos de Primera (Celta, Sevilla Villarreal) que vinieron aquí. Les jugamos de tú a tú, sin nada que perder y mucho que ganar. En las semifinales sabíamos que opciones de pasar en una eliminatoria de ida y vuelta eran menores, pero creo que aun así cuajamos una buena actuación contra la Real.

Es obvio que has contado con la confianza del entrenador. Andoni Iraola os ha otorgado un sello particular, un papel relevante a la mayoría. Estabais tan bien ensamblados que parecía un equipo irreductible e indomable. ¿Qué destacas del técnico de Usurbil? ¿Tienes la sensación de que el parón os perjudicó?

-Cierto es que he dispuesto de muchos minutos hasta ahora. Creo que todos estamos trabajando muy duro para estar preparados cuando toque jugar. Al final es el entrenador el que decide quien juega, pero nosotros debemos ponérselo difícil. Eso hace al equipo mejor, esa competitividad sana entre nosotros que nos hace crecer cada día. Creo que tenemos muy claro a lo que jugamos y eso en gran parte es culpa del cuerpo técnico. Nos da indicaciones claras de lo que quiere. Como ha sido futbolista entiende muy bien al jugador y a la hora de competir nos da toda la libertad para decidir lo que creamos oportuno en cada momento. Sabe llevar muy bien el vestuario que muchas veces es lo más importante.

No sé si nos ha beneficiado o no el parón, pero igual hasta nos ha venido bien, porque Íbamos bastante cargados de partidos y en los últimos sí que se notaba el cansancio. Queda poco para que se reanude la competición y ahí se verá.

Nunca es fácil mantener las buenas dinámicas. Máxime después de tanto tiempo aislados del mundanal ruido y sobre todo de la buena preparación. Siempre habláis de las rutinas y esta vez saltaron por los aires…

. Está por ver si empezaremos bien o no la competición. Es cierto que es muy difícil en esta liga llevar una buena dinámica porque todo está muy igualado. En los dos meses de cuarentena hemos trabajado cada uno por nuestra cuenta con los ejercicios que nos mandaban para estar en la mejor forma posible. Para los deportistas se hace raro que nos saquen de nuestra rutina estando acostumbrados a entrenar todos los días. Veo bien al equipo en estas semanas de entrenamiento, de hecho hemos jugado dos partidos entre nosotros para adaptarnos al día de partido.

Si entro en la Wikipedia, aparecen todos tus datos personales y una fotografía en la que luces una cuidada melena. ¿Te dio un siroco para raparte?. ¿Hay una promesa escondida?. Entiendo que lo normal es que pases de los comentarios que sugiere tu “calva”…

-Si te digo la verdad no hay ningún secreto. La realidad es que tengo poco pelo, así que cuando estaba de vacaciones en Grecia me planteé raparme y acostumbrarme a mí mismo sin que nadie me viera. Pensé que o me lo rapaba allí o aquí estoy seguro que no lo haría porque me iba a dar vergüenza. Los comentarios al respecto no me importan. Que lo peor que me pase sea quedarme calvo. Cada uno tiene lo suyo así que está bien mirarnos nuestro ombligo.

Cada libro es una historia. Y en él se esconden páginas emocionantes, sobre todo en las biografías. En tu mesilla, hay dos. La de André Agassi y la de Víctor Valdés. ¿Qué te llama la atención en dos historias tan diferentes entre sí?

 -Siendo dos deportes tan diferentes, ambos han pasado situaciones similares. Agassi decía que detestaba el tenis pero que jugaba porque no le quedaba otra alternativa. Desde pequeño le pusieron una raqueta en la mano. Su padre estaba obsesionado en convertirlo en un astro del deporte y le construyó una máquina (el dragón) que disparaba 2500 veces al día contra él.

En el caso de Valdés comenta que nunca quiso jugar de portero pero que su familia y los entrenadores vieron en él aptitudes innatas, y que le obligaron. Ambos cuentan que estuvieron a punto de dejarlo muchas veces pero que sentían la obligación de complacer a quienes lo habían sacrificado todo por ellos. Yo os animo a leer ambos libros porque cuentan sus anécdotas deportivas, cómo superar los momentos de presión y cómo lograr una mejora de tu rendimiento personal. Se puede aplicar a cualquier campo de la vida, tanto profesional como personal.

Miranda y el Mirandés forman parte de tu propia biografía. Han sido para ti algo así como la piscina de Lourdes. Hubo gente que pensó que la gravedad de la lesión de tu rodilla te apartaba del fútbol para siempre. ¿Eras consciente de esa posibilidad?

-Si te digo la verdad, me he planteado dejar el fútbol por la lesión. Les preguntaba a los médicos muchas veces si me pondría bien porque cuando empecé a entrenar sentía dolor todos los días. No avanzaba. Una vez pasaron, creo recordar que entre nueve y diez meses, comencé con el primer equipo y me hicieron la ficha en el mercado invernal. Pude jugar unos minutos en 4 partidos pero no hubo ningún encuentro en el que no me doliera la rodilla. Siempre tomaba algún anti inflamatorio. Cuando se inició la pretemporada siguiente me bastó un entrenamiento para ver que no estaba bien. Me hicieron un plan personal de seis meses para intentar volver a jugar con el filial. En esos meses tuve altibajos con la rodilla pero sí notaba esa pequeña mejoría que me daba esperanzas. Jugué unos partidos con el filial y notaba que la rodilla iba algo mejor. Aun así jugaba con anti inflamatorios.

En invierno vine al Mirandés. Me dieron la continuidad que necesitaba y pude disputar muchos partidos. A partir del minuto 60 me empezaba a doler la rodilla. Cuando nos quedaban tres encuentros para que acabara la liga, me rompí el soleo. Creo que no he estado tan agradecido a una lesión como esa, porque a partir de recuperarme de esa rotura no me ha dolido la rodilla. Acudí a una nutricionista por culpa de mi novia que suele tener problemas estomacales. Le comenté que tuve una operación de cartílago y me organizó una dieta para probar, y desde entonces no me duele la rodilla. No es que comiera mal pero me quitó algunas cosas y a partir de ahí todo ha ido a mejor. Fue algo increíble. No sería solo por la alimentación, sino también por todo el trabajo que he hecho con los fisios. Creo que eso me ha ayudado muchísimo.

Te levantas como el ave fénix y encuentras el apoyo de un club, el cariño de la gente y la oportunidad de recuperar el tiempo perdido. Es como estar a la hora exacta en el momento exacto.

-No me podía haber salido mejor venir al Mirandés. Ascendimos, ahora estamos haciendo un gran año en Segunda División y mi rodilla está bien. El Mirandés me ha dado todo lo que necesitaba para volver a sentirme futbolista y olvidarme de la lesión. Mi primer objetivo era tener muchos minutos y recuperar mi mejor versión. Me ha venido muy bien la cesión a Miranda porque he visto lo que hay fuera de Zubieta. Eso me ha hecho más maduro y más fuerte mentalmente. Es un club humilde y trabajador.

Desde el primer momento me sentí como en casa. La afición me recibió con los brazos abiertos y eso hace que todo sea más fácil. Por decirlo de alguna manera, he recuperado el tiempo perdido en los casi dos años que estuve lesionado, incluso diría que me ha venido bien la lesión para hacerme mucho más seguro y conocerme más y mejor a mí mismo. En los momentos malos y duros es bueno extraer las cosas positivas.

Fue también en marzo. Hace tres años. Debut ante el Alavés y el fin del mundo para mucho tiempo. Vida paralela, salvando la distancia, con Martin Merquelanz al que sucedió algo parecido en Ipurúa. Tu compañero y a lo mejor hasta tu confidente. ¿Un lesionado comprende mejor a otro lesionado porque conoce el calvario que hay que atravesar? ¿Habéis hablado de esto entre vosotros? ¿El que necesita ánimo de los dos lo recibe?

-Sí. Ambos hemos vivido una situación similar. Hasta que no te toca sufrir en tus propias carnes una lesión grave no estimas tanto lo que haces todos los días, que es jugar al fútbol. Yo creo que es un privilegio hacer lo que te gusta y ahora aún lo valoro más. Sinceramente, no hemos hablado mucho de nuestras lesiones. Nos hemos olvidado de ellas. A veces sí que nos decimos que tenemos rodillas de chicle, y que él se rompió el segundo cruzado para compensar con el otro ¡jajaja!. Puede que un lesionado comprenda mejor a otro lesionado porque ya se sabe lo que eso conlleva cuando no estás disponible. Creo que no habrá ningún jugador que no haya tenido ninguna lesión (mayor o menor). Todos sabemos lo que se siente. Siempre hay que intentar tomarse las cosas con buen humor.

La lesión supone muchas cosas. La soledad, entre ellas. Desapareces del foco mediático y sólo sientes el apoyo y la comprensión de los más cercanos. Ellos también sufren en silencio, porque piensan que puede suceder cualquier cosa.

-Los que realmente saben cómo estas son los más cercanos.  Es decir, la familia, la novia y los amigos. Yo, personalmente sé y reconozco que cuando estaba lesionado y veía que no avanzaba, mi enfado lo mostraba en casa. No podía parar de pensar en ningún momento en mi rodilla. Todo lo demás me daba igual. Al final, todos pagamos nuestro enfado con los que más queremos. No debería ser así porque ellos sufren con nosotros. He aprendido que hay que saber dejar de lado el trabajo cuando vuelves a casa e intentar estar bien con los más cercanos, con los que convives.

Yo creo que me vino muy bien salir de mi pueblo y de la Real, no solo para recuperar las buenas sensaciones y tener la continuidad que necesitaba, sino para ir a una ciudad nueva en la que no conocía a nadie personalmente. ¡Ellos, a mí, tampoco! Lo agradecí mucho porque estaba muy agobiado siempre de la misma rutina y de que me preguntaran qué tal estaba. Llego un punto que cuando me preguntaban siempre lo mismo, respondía “bien y tú”. Realmente estaba mal, pero contestaba que estaba bien porque no me apetecía hablar de ello. Al final, como te he dicho antes, he aprendido mucho de esto.

Si tuvieras la costumbre de escribir tus sensaciones en un diario, ¿qué palabras figurarían en el peor momento y cuáles en el actual?

Mis sensaciones en el peor momento serían: miedo, enfado, preocupación, angustia, impotencia, tristeza… y en los mejores momentos: euforia, deseo, emoción, satisfacción, tranquilidad…

Llegará el día en que debas salir de Miranda. Fuiste cedido un año y quisiste quedarte dos. Repetiste, porque te sentías querido. No será fácil decir adiós…

-No dudé en ningún momento venir a Miranda. Sabía que tenía que salir. Ir a un Segunda resultaba difícil, después de estar tanto tiempo parado y no sabiendo qué podría aportar. Miranda es un sitio que está cerca de casa. Había jugadores vascos y sabía que podía adaptarme bien por lo que me comentaron sobre el club y la afición. Desde el primer momento me sentí como en casa.  Nunca olvidaré el año pasado, por todo lo que viví y por ese ascenso tan deseado de todos.

Después de todo esto, quería quedarme otra temporada. Me sentía querido e importante. Necesitaba seguir con la continuidad de partidos, con esos minutos que me permitirían alcanzar mi mejor versión. En la Real sería algo muy complicado y no me ha podido salir mejor. Está claro que no será fácil decir adiós, pero lo que tengo claro es que me dejaré la vida en estos últimos once partidos para conseguir el objetivo de la salvación. No tengo la menor duda de que estas dos temporadas serán de momento, las más recordadas de mi carrera por todo lo que he vivido y aprendido.

Luego, se supone, volverás a la Real, a formar parte del grupo de jugadores que realicen la pretemporada. Si todo sigue el actual camino, vendrás con muchos más bríos, mucho más maduro y mucho más convencido del momento en que saliste cedido…

-Voy a volver a la Real y voy a hacer todo lo posible para quedarme porque quiero cumplir mi sueño desde pequeño. Ahora mismo me siento más preparado para volver a la Real porque la rodilla la tengo bien. Estoy mucho más fuerte mental y físicamente.

Cuando se reúnen los técnicos para hablar de futuro, los jugadores suelen pintar poco. El futuro pasa muchas veces por las decisiones de los demás. No te conozco mucho, pero la ansiedad, la prisa por consolidarse,  las ganas locas de quedarte en el equipo ¿Marcan tu yo personal?

-Soy una persona muy tranquila y nunca he tenido prisas para hacer realidad mis sueños. Eso no quita que tenga unas ganas terribles de quedarme en la Real, pero a cada uno le llega su momento. Si no me hubiera lesionado quién sabe ahora dónde estaría, igual no hubiera venido al Mirandés pero el destino quiso que estuviera aquí, Necesitaba aprender ciertas cosas y hacerme más fuerte por dentro y por fuera. Tal vez es ahora el momento de consolidarme en la Real, porque antes igual no estaba preparado. El tiempo le pone a cada uno en su lugar y a mí me ha tocado este camino.

No hablamos de dinero, sino de oportunidades. La crisis que golpea la economía puede afectar a los clubes. Muchos se pueden despedir de las grandes contrataciones. Es el momento del jugador emergente, preparado, comprometido… La bolsa y las acciones de Jon Guridi cotizan bien en el mercado…muy lejos de una caída libre de valores. Eres una buena inversión.

-Bueno, si soy una buena inversión, o no, deberé demostrarlo. Me comprometo en todo lo que hago y me siento preparado en estos momentos para dar el salto. Yo creo que la Real está haciendo muy bien las cosas, está contando mucho con la cantera, ojalá sea así mi caso.

Hoy juegas con el “23”. Cuando te lesionaste en Vitoria llevabas el “33”. ¿Qué darías por lucir el año próximo un número entre el “1” y el “25”, en un equipo de Primera División?

-Daría lo que sea por tener un dorsal en la primera plantilla de la Real la siguiente temporada. Todo niño, al que le guste el fútbol, sueña con ser futbolista profesional algún día. Es por lo que he luchado toda la vida.

Roberto Olabe, al referirse a ti y a Martin Merquelanz, señalaba que quieren seguir contando con vosotros, que os ve en la primera plantilla y que os lo merecéis…¿Algo que decir?

-Si lo ha dicho Roberto será por algo, yo creo que estamos haciendo un gran año y que a los que estamos cedidos nos está haciendo un gran seguimiento la Real. Al final son ellos los que toman las decisiones y si ha dicho eso pues tendremos que dar todo lo que tenemos para que sea así.

No hay mayor felicidad que verle competir, sonreír, atreverse. Sabes que los calvarios son duros, que la mochila pesa mucho y que no llegan los descansillos para tomar aire. Aparcados los miedos, la versión del azpeitiarra Jon Guridi es poderosa en lo físico y en lo mental. Incide y lo recalca varias veces. Cree en él y no duda de sus capacidades. El hecho de comprobarlo gratifica.

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