Telmo Olazabal: “Estoy donde tengo que estar para aprender las lecciones que debo aprender”

Su mundo se compone de agua, corrientes, puertas y descensos, sueños y realidades, coraje y confianza, caer y levantarse. Palista de aguas bravas, vive en Nueva Zelanda durante los últimos seis meses, protagonizando una experiencia difícil de olvidar. Cuando hace poco le felicité el día de su cumpleaños, encontré una realidad inesperada. Una vida diferente. Su vida.

Habías acudido a entrenar a Nueva Zelanda a preparar los JJ.OO con la deportista holandesa a la que diriges. Impensable la que venía…

-Pues sí Iñaki, me vine a Nueva Zelanda porque la deportista, Martina Wegman, palista holandesa a la que entreno, vive aquí junto a su marido ex-piragüista neozelandés de eslalom. La idea ambiciosa. Se trataba de venir a Nueva Zelanda cuatro meses para preparar los juegos olímpicos en las mejores condiciones climáticas posibles ya que era verano en el hemisferio sur , escapándonos así del invierno en Europa.

Me acuerdo que el mes de febrero estábamos en Australia en la primera competición internacional de la temporada y veíamos lo que pasaba en China, y no imaginábamos que se esa crisis se iba a expandir por todo el mundo en tan poco tiempo y que nos iba a afectar tanto. Un mes más tarde, la crisis del Covid -19 había estallado a nivel Mundial , aplazamiento de los juegos olímpicos , billetes de vuelta cancelados y una gran incertidumbre por delante.

Ya llevo en el hemisferio sur un total de seis meses. Y en principio tengo un billete de vuelta para comienzos de julio.

2.- Cómo os adaptasteis a la nueva realidad.

Nueva Zelanda tomó la decisión de empezar el confinamiento bastante pronto, teniendo en cuenta que no habían confirmado demasiados casos. Eso hizo que pudieran controlar los focos de contagio.

Al principio, haciendo caso a las indicaciones de las autoridades, paramos el entrenamiento y empezamos a trabajar de manera online. Yo me reunía con el preparador físico para preparar un plan para mantener en forma a Martina y ella se dedicaba a entrenar en un gimnasio que tiene montado en casa.

A lo que la zona de confinamiento se refiere la he pasado en la casa del lago de la familia de Callum Gilbert palista neozelandés. Un sitio increíble a orillas del lago Rotoiti donde hemos tenido espacio suficiente como para no sentirnos enclaustrados. Los días los hemos aprovechado para leer, formarnos en las áreas que nos interesan, hacer deporte y también hemos jugado un poco a la playstation. No te voy a mentir…

Por suerte la gestión de la crisis nos ha permitido poco a poco volver al trabajo diario al agua y ahora se puede decir que las cosas están como antes en Nueva Zelanda.

No te atreviste a volver por miedo a…

El miedo principal a la hora de sopesar una posible vuelta a España era el quedarme atascado en algún país en el que debiera hacer escala. Además el marido de Martina se encontraba en una expedición en Patagonia, y lo pasaron bastante mal para poder volver a Nueva Zelanda. Aun así, como la celebración de los juegos se mantenía en las fechas previstas, mi trabajo era quedarme donde estuviera la palista a la que entreno. Una vez que supimos que los juegos se aplazaban empecé a pensar en la vuelta a casa.

Quedarse sólo en un continente tan alejado, solo ante el vacío…La solidaridad de un palista neozelandés que te abre su casa confirma los valores del deporte.

-He de decir que ya me encontraba en su casa antes de la crisis por lo que engrandece más su gesto ya que no era necesaria una situación de pandemia mundial para que se portara bien conmigo . Estoy muy agradecido a él y a su familia y se lo hago saber siempre que puedo. Gracias a ellos mi experiencia en Nueva Zelanda ha sido más fácil y la verdad es que me ayudan mucho.

Has debido readaptarte a una nueva realidad. Sin plaza en el equipo estatal de slalom, tocaba reinventarse.

Si, el año pasado me mudé a la Seu d´Urgell con mi hermana tratando de clasificarme para el mundial de 2019 que se disputaba en la misma Seu d´Urgell. Era una oportunidad importante para poder clasificarse para el equipo nacional, competir un mundial en “casa” e intentar clasificarse para los juegos de Tokio 2020.

Sabía que ese año iban a venir muchos palistas extranjeros dado que la competición también servía como clasificatorio olímpico para los países. Y conociendo que el canal de la Seu tiene fama de difícil y muy específico, decidí ofrecer servicios de coaching. Compaginaba entrenamientos con esos servicios. Tuve bastante éxito entrenando a diferentes atletas de Canada, Irán, Estados Unidos y Holanda.

Finalmente, el selectivo nacional no fue todo lo bien que me gustaría, aunque no tuve mucho tiempo de asimilarlo ya que Martina, una chica holandesa a la que había estado entrenado unas semanas, me pidió que le acompañara durante su temporada internacional.

Encuentras acomodo como técnico de la federación holandesa, que valora el hecho de que su palista Martina Wegman lograra la plaza olímpica contigo como preparador. Además consigue también que la plaza sea nominal después de ganar en varias competiciones a sus compañeras de equipo que rivalizaban por lo mismo…

-Estuve acompañando a Martina durante todo el verano ya que se jugaba dos cosas muy importantes, el conseguir la plaza olímpica para el país y la plaza nominal con la que podía cerrar su pase a los juegos contra sus compañeras de equipo. Era un sistema de selección largo en el que contaban 4 copas del mundo y el campeonato del mundo. La Federación de Holanda impuso un criterio de rendimiento muy exigente. Debían conseguir, por lo menos, un resultado de Top-16 países en dos competiciones o una vez Top- 8 .

Finalmente conseguimos el objetivo final de clasificarnos para los Juegos Olímpicos después de haber estado todo el verano viajando y aprendiendo a ser un entrenador de alto nivel.

¿Has encontrado ahí una nueva oportunidad de seguir vinculado al deporte que ha sido parte fundamental de tu vida?

-Si. Poder trabajar de lo que a uno le gusta es una maravilla, poder viajar, palear en diferentes partes del mundo, compartir experiencias con gente de diferentes países… es lo que me hizo meterme a entrenar en serio y es lo que hace que mi trabajo merezca la pena.

La alegría que no pudiste sentir pasando puertas, la logras con tu trabajo como coach…

-No tengo la sensación de que el piragüismo me haya quitado alegrías. Justamente todo lo contrario, creo que el piragüismo me ha dado muchas experiencias, momentos y oportunidades que no cambiaría por nada. Es verdad que cuando pones un gran trabajo por detrás y las cosas no salen se vive algún que otro momento amargo. Pero, si tienes la mentalidad correcta, pronto llegan nuevos proyectos a los que apuntar y desaparece cualquier esbozo de tristeza o de decepción.

Lo que sí que trato, como coach, es convertirme en la figura que yo siempre eché de menos en mi periodo como atleta, el de tener un acompañante en mi camino. Una persona que los grandes deportistas sienten al lado supervisando y apoyando durante los duros días de entreno. Como pudo ser Toni Nadal en su día para Rafa Nadal. Intento ser la persona que está detrás durante esos días en los que todo cuesta y uno se encuentra perdido.

Llevas mucho tiempo fuera de casa, de tu entorno, de tu gente. ¿Imaginas cómo será el reencuentro?

La verdad es que no me lo he imaginado todavía, voy bastante al día aunque me imagino que me abrazaré con mis familiares y amigos e intentaré disfrutar de ellos hasta que tengamos que ponernos otra vez en marcha.

Estabas acostumbrado a vivir lejos. Incluso junto a tu hermana Clara llegasteis a residir en la Seu d’Urgell, preparando la alta competición, pero ahora solo totalmente y tan lejos…

-Siempre he sido un poco masoca en ese sentido, puede que suene a cliché pero tengo el convencimiento que fuera de la zona de confort se encuentran los mejores aprendizajes. Me gusta mucho una frase que dice: “Estoy donde tengo que estar para aprender las lecciones que me toca aprender”

Respecto a lo de solo cuando viajas casi siempre encuentras gente que ameniza mucho la estancia y te hacen sentir querido. Aunque no te voy a negar que ahora mismo me apetece mucho una dosis de casa y de los míos. Volver un poco al confort para descansar la mente y volver a buscar retos.

De los momentos duros ¿cómo se sale? Y ¿qué se aprende?

-De los momentos duros se aprenden las verdaderas lecciones que hacen que lleguen los días buenos. Se sale plantando cara y esperando a que amaine la tormenta pero sabiendo que mar en calma nunca hizo experto al marinero. ¡Como has podido percibir, soy fan de las metáforas!

El hecho de que los JJ.OO de Tokio se hayan retrasado un año, no sé si te beneficia o te perjudica…

-Para nosotros es una ventaja, ya que no somos favoritos, y como tal un año más de trabajo nos da margen de llegar mejor preparados a la fecha clave. Además, en mi caso con Martina al ser nuestra primera temporada entrenando como entrenador y palista, nos da la oportunidad de conocernos mejor, refinar nuestro método de entrenamiento y mejorar en aspectos que de otro modo en el año olímpico no nos habría dado tiempo de pulir.

¿Es necesario volver a empezar? Hay muchos papeles en juego. La psicología, la preparación física, la técnica…

-Siempre, para hacer cualquier cosa en la vida tenemos que mentalizarnos en el punto de partida. Sí empezamos a pensar en todo lo que debemos hacer, nos podemos desanimar. Por eso vamos poco a poco construyendo lo que queremos ser en el futuro, sin estresarnos pero constantes en el esfuerzo.

En todo este tiempo que pasas en esas circunstancias, ¿has pensado qué camino quieres seguir?

-Claro que sí. La cabeza da muchas vueltas y hay miles de proyectos flotando en el aire. Aunque tengo pequeños objetivos a corto plazo, me centro en ellos mayormente. Después vendrán otros que los reemplazaran y con suerte espero que nunca acaben, que no terminen nunca

El slalom de aguas bravas es duro y exigente. Has metido miles de horas por alcanzar un objetivo. ¿Merecías bastante más de lo que has logrado?

-Estoy donde tengo que estar para aprender las lecciones que tengo que aprender.

¿Vas a tirar la toalla como palista en competición?

-Como te dicho ahora mismo, me centro en los objetivos a corto plazo. Mi idea es terminar la andadura olímpica con Martina. Con suerte, si el coronavirus nos lo permite, en verano 2021. Después veremos qué proyectos toman el lugar de éste.

En su entorno familiar más cercano existen personas que se dedican a la enseñanza. Por tanto, es normal que apueste por el aprendizaje permanente. Ser mejor a base de intentarlo, allí en el momento exacto y donde haga falta. Hace un año, era impensable que su trayectoria siguiere el camino que eligió. Ese que recorre con pisada firme, aunque a veces el suelo se tambalee. Es imposible controlarlo todo. Y esa es una lección que seguro ha aprendido.

 

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