Urtzi Arrondo: “Más allá de todos los aspectos tangibles del fútbol, gestionar bien el grupo es fundamental”

Es entrenador de futbolistas, la profesión que le acompaña desde hace varias temporadas. Le conocí cuando era jugador en activo y hoy su cabeza se ocupa en una plantilla nueva, joven, poco experta pero ambiciosa. Muchos jugadores seguro que no le conocen, pero saben de sobra que el futuro pasa por la manos de su nuevo técnico, Urtzi Arrondo. Se juntan todos en un proyecto común, el Antiguoko, cuya trayectoria está jalonada de páginas imborrables.  Han elegido a un entrenador pasional, sin miedos, al que le gustan los retos. Quiere que su gente haga equipo. Con mayúsculas.

Decisión tomada hace tiempo y confirmada recientemente. Nueva responsabilidad en una categoría exigente y en un club de larga tradición de cantera…

-La verdad que así es, una categoría nueva para mí, de mucha exigencia y en un club de cantera referente en Euskadi. La decisión la tomé hace tiempo pero hemos tenido una realidad donde estos temas no eran, precisamente, los prioritarios y se ha esperado a una mejor situación para confirmarla.

Alguien puede pensar que dirigir al Antiguoko es un paso atrás en una carrera como entrenador que apuntaba en otra dirección.

-Hay opiniones de todo tipo y no pienso en ello. He tenido la suerte de que siempre me han ofrecido proyectos interesantes, en Beasain (el equipo de mi corazón) entrenando en Tercera División y en Gernika para entrenar en Segunda “B”. Han sido unas experiencias y vivencias inolvidables pero no suelo pensar tanto en la trayectoria que debo tener sino en lo mucho que me pueda atraer lo que me puedan ofrecer. Y lo que me han propuesto en el Antiguoko me ha atraído mucho y aquí estoy con la misma ilusión, o más si cabe, que he tenido los años anteriores.

Un compañero de profesión (Ander Avellaneda) reconocía en una entrevista en este mismo blog que ser entrenador es muy duro. ¿De acuerdo?

-Cualquier profesión donde tienes que gestionar grupos y tomar decisiones es complicada. Lo importante es ser honesto, coherente e intentar ser lo más justos posibles con el equipo y con los jugadores. Hay que tener en cuenta que cada componente del equipo es distinto y reacciona de forma diferente y que, además de todo eso, tu estabilidad depende muchas veces de los resultados que se cosechan los fines de semana.

Tras el paso exitoso por Beasain y la experiencia de Gernika hay algo así como una parada para coger aire, reflexionar y seguir adelante. ¿Qué has aprendido en ese camino?

-Sobre todo a valorar y disfrutar del momento. Cuando empecé en Beasain, primero de segundo entrenador y luego como entrenador del filial, tienes los nervios del inicio, la duda de si te vas a encontrar cómodo, si vas a ser válido… y sueñas con entrenar al primer equipo. He crecido en todos los sentidos en el club. Imaginas de niño, primero jugar en el primer equipo y después, en mi caso, ser el entrenador. Tuve la suerte de cumplirlo y siempre estaré agradecido a los que lo hicieron posible. Después, las temporadas pasan rápido y ciertamente fueron cuatro años estupendos. Más allá de los resultados, sobre todo por lo que pude vivir y con quienes. Una suerte..

Después vino un cambio importante, salir de la zona de confort y aceptar un proyecto ilusionante en Gernika, en Segunda “B”. Fue un año muy duro e injusto en cuanto a resultados, pero brutal en cuanto a las experiencias vividas. Lástima del desenlace deportivo. Después del descenso siguieron apostando por mí en Tercera. A pesar de no tener un mal inicio decidieron destituirme sorprendentemente. Se dice que uno no es entrenador hasta que no le echan por primera vez, pues, será que ya soy entrenador…

En resumen, lo que más he aprendido es que debes  intentar estar a gusto donde estás y con la gente que te rodea y disfrutar al máximo del día a día. Este tiempo de impasse me ha venido de lujo para descansar y dedicar más tiempo a la familia y valorar lo vivido. Estaba ya con ganas otra vez de poder ilusionarme con otro proyecto y mira…

Hoy, ¿Urtzi Arrondo es un entrenador más maduro, más exigente, más realista o ha debido adaptarse a la realidad, cambiando el modo de gestionar grupos y sus objetivos como técnico?

-Más maduro, sí, Lógico con el paso de las experiencias, pero con la misma idea del principio. Lo importante es tener un buen ambiente de trabajo y sobre ese clima, crear un equipo unido y sólido. Desde la cercanía y confianza, con la máxima exigencia que requiere cada situación. Más allá de todos los aspectos tangibles del fútbol (técnicos, tácticos, físicos…), gestionar bien el grupo y sus estados de ánimo es fundamental.

¿Cuántas veces has escuchado que los jóvenes de hoy no son como los de antes, que los futbolistas no son tan disciplinados y comprometidos?

-Estoy de acuerdo, pero los futbolistas no son una excepción. La vida ha cambiado y con ella los jóvenes, pero no sólo ellos, los padres y las madres de estos jóvenes tampoco son como los de antes. Yo intento no hacerme mala sangre con ello. Es lo que toca en cada momento y hay que convivir con esa realidad. Adaptarme e intentar aprender de cada uno y tratar de aportarles valores desde mi experiencia tanto deportivamente como de vida.

Pese a ello, dices “sí” a la posibilidad de entrenar a un equipo juvenil, selecto pero con bastantes necesidades en donde el listón siempre está alto.

-Está claro que, a diferencia de un equipo senior donde tienes un mayor abanico de edad entre los jugadores, desde 18 a 36 años por ejemplo, en el Antiguoko me voy a encontrar jugadores de similar edad. Son futbolistas seleccionados para buscar un buen rendimiento para el club y para ayudarles a crecer y poder cumplir sus propósitos, pero no dejan de ser personas y, como tales, diferentes. Habrá que conocerlas y saber cómo actuar con cada uno para sacar el mayor rendimiento para el equipo y para la progresión de cada uno a nivel individual. Es normal que el listón este alto en el club con la trayectoria que llevan todos estos últimos años y probablemente en esta exigencia esta parte del éxito.

Desde fuera da la sensación de que existe una responsabilidad añadida. De las filas del equipo han salido muchos jugadores que han hecho grandes carreras, generaciones formidables de futbolistas que han puesto en valor el trabajo del club…

-Como ya he comentado, el Antiguoko es un club referente de cantera. De ahí  proceden  muchísimos jugadores que llegaron y están compitiendo en el fútbol profesional. Eso dice mucho del trabajo realizado estas últimas décadas, teniendo en cuenta que ha tenido y tiene clubes más poderosos cerca.

¿Entiendes que a esas edades y otras más pequeñas, los jugadores cuenten con un representante y un coro de voces alrededor que les saca de la vida real para hacerles creer no se sabe qué?

El futbol como la vida ha cambiado, igual que la gente joven se expone o se “vende” constantemente en redes sociales, el mundo del fútbol ha cambiado mucho en este sentido y los representantes intentan captar a los jugadores a una edad más temprana que antes. Se ven cosas de todo tipo y no parece justo generalizar, pero lo ideal sería que estas figuras fueran más unos orientadores a todos los niveles y que sobre todo fueran realistas.

Y luego, la mayoría de las veces, viene lo que viene. ¡Un palo de inimaginables consecuencias!. Fracasos y decepciones.

-Por eso te comentaba lo de ser realistas, tanto los representantes como el entorno (padres, amigos…) lógicamente. Lo importante no es pensar en el futuro del futbolista, sino centrarse en trabajar día a día para ser mejor jugador y mejor persona. Tener la ilusión y el entusiasmo de mejorar paso a paso. Luego, lo que tenga que llegar ya llegara…

Supongo que eso y cosas parecidas están en tu cuaderno de bitácora…

-Intentaré transmitirles, desde mis experiencias y vivencias, la realidad del fútbol que he conocido yo y que, probablemente, va a ser lo siguiente que van a tener que afrontar tras acabar su etapa juvenil en el Antiguoko. Ser humildes, generosos y comprometidos al máximo para con el equipo y hacia el club.

¿Planteas objetivos antes de empezar o es la propia competición la que va determinando?

-El primer objetivo es conocerles, charlar con ellos, verles entrenar, ver cómo se relacionan, disfrutar entrenando con ellos… y a partir de ahí, intentar formar un EQUIPO desde un grupo de buenos jugadores.

A nivel competitivo, lo primero es saber qué sistema de competición  nos vamos a encontrar. Se ha comentado que se van a plantear dos grupos de die equipos cada uno,  pero a partir de ahí no se sabe nada.

Está claro que el objetivo del club año a año es poder permanecer en la primera categoría juvenil. A partir de esto, debemos ser exigentes y ambiciosos y salir a ganar todos los partidos y no conformarnos con nada.

Desde que aceptaste el reto, no sé si has tenido mucho tiempo para conocer a tus nuevos jugadores. La competición se paró y no dejó hacer una buena composición de lugar. Sabes de sobra que te van a mirar con lupa.

-Es un aspecto que me inquieta, la verdad. Justo cuando tome la decisión, apenas pude ver dos partidos y ninguno de los jugadores que el club barajaba para poder incorporar esta temporada que viene. Además se le suma que por las competiciones que me ha tocado vivir últimamente, no he podido seguir tanto las categorías juveniles. Pero aquí está el valor del Antiguoko. Habían hecho una labor previa importante y la verdad que nuestro coordinador Iñaki Rayo ha realizado un trabajo brutal y hemos podido confeccionar una plantilla competitiva. Estoy deseando de conocerles y empezar a trabajar con ellos.

Lo de la lupa en principio no me preocupa. ¡Veremos con el tiempo la graduación de la lente jejeje!

Del Urtzi jugador juvenil, a los chavales que van a estar a tu cargo más allá de la edad ¿hay parecidos? ¿En qué vas a incidir?

-Seguro que hay parecidos, a pesar de que han pasado unos 20 años. La esencia es la misma. Hemos sido y son unos apasionados del fútbol que seguro lo han practicado desde muy pequeños y han crecido junto a un balón. Lo más importante para mí es incidirles en que vivan con ilusión, humildad, generosidad, entusiasmo por aprender (igual que yo de ellos), de ser mejores jugadores y personas cada día y sobre todo que entiendan el fútbol como un deporte colectivo. Siempre el equipo va a estar por delante de las individualidades. Éste será el primer objetivo de la pretemporada, no hacer un grupo de buenos jugadores, sino la de formar un EQUIPO con buenos jugadores.

Mirando al futuro, pensando en la remodelación de Segunda B, Tercera, etc. Supongo que no has dado carpetazo a la posibilidad de seguir entrenando en esas categorías. ¿Tienes una espina clavada?.

Intento quedarme con las cosas positivas que he vivido, más allá de los logros obtenidos. Desconocemos  cuándo y cómo se desarrollarán las competiciones este año, Así que es complicado pensar en cómo serán las cosas más adelante. Intento vivir el día a día al máximo y estar en un lugar donde me valoren y me ilusione. En estos momentos estoy en el sitio ideal para mí. Tanto el Antiguoko como yo, comenzamos un camino juntos que ojalá sea largo y lleno de buenas experiencias.

Los entrenadores son como las escaleras. Urtzi las va probando. Existen las mecánicas en las que subes solo. Las hay de peldaño alto, las que cuentan con descansillo, las de madera apolillada en la que te hundes, las de cemento, las de buena barandilla, con pasamanos, para agarrarse tratando de evitar caídas y resbalones. La mayoría se usan para subir y en el mundo de los entrenadores muy poco para bajar. Será bueno seguir de cerca el ritmo de la zancada de quien no es ajeno ni a los sentimientos, ni a los valores.

 

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