Juanjo Garrancho: “Le doy mucha importancia al entrenamiento invisible”

Es la época en la que centenares de futbolistas buscan acomodo, tratan de encontrar un club que les quiera y valore. Hay quienes están acostumbrados a ello y saben que dependen de los demás. El portero Juanjo Garrancho es un novato en esto, porque es la primera vez en la que forma parte de un escaparate plural. Sin embargo, cuando lees las respuestas a las preguntas que se relacionan con esa situación encuentras un muro de fortaleza, construido desde la madurez que va alcanzando y el orgullo de pertenencia a un deporte, el fútbol, en el que ha descubierto cosas que le atraen. No continuará en el CD Badajoz. Se ha despedido con una carta de agradecimiento. Reconoce una realidad de su “Yo personal” en la experiencia vivida a orillas del Guadiana: “Me toca despedirme también del equipo que me ha ayudado a descubrir una parte de mí que desconocía”.

En poco tiempo, demasiadas cosas. Fin de la cesión en Badajoz, confirmación de que dejas de ser jugador de la Real Sociedad y las lógicas dudas sobre el futuro….

-Es cierto. Han sido muchos cambios de golpe, pero los afronto con ilusión por lo que me pueda salir y sin ningún miedo a lo que me depare el futuro.

¿Qué te gustaría?  Acabas de cumplir 23 años y, como quien dice, te queda mucho tramo por recorrer.

-Mi objetivo sigue siendo el mismo, quiero llegar a lo más alto, Cada año que pasa veo que sigo mejorando y lo que quiero es seguir aprendiendo tanto del fútbol como de la vida.

La experiencia en Badajoz permitió lucirte en los partidos de Copa en los que brillaste y aprender a ser mejor portero. Decisión del entrenador, Pedro Munitis ¿Que te pedía?

En ese momento todavía estaba Medhi Nafti. Al final, él vio que mi rendimiento en los entrenamientos era bueno y pensó que estaba preparado para un reto así que me lo había ganado. Tengo que agradecer a los dos entrenadores el trato que han tenido conmigo. En otra situación seguro que hubiese podido conseguir más minutos, pero con Kike Royo en portería no era fácil.

Él también jugó en la Real. Ha sido tu compañero, pero también el meta titular. ¿Cómo se lleva esa relación? Amistad y rivalidad, todo al mismo tiempo.

-Siempre nos hemos ayudado el uno al otro. Yo he peleado por jugar cada semana, lo cual se vio reflejado en mi rendimiento en Copa y gracias a ello se cuestionó la titularidad en la portería. Al final, Kike no se podía relajar y por eso también tuvo un muy buen rendimiento en liga. Con él, la relación es buena más allá de la rivalidad. Éramos pareja de futbolín en la concentración del hotel en Marbella cuando nos jugábamos el ascenso. Y le he ayudado con su escuela de porteros.

Mario Bazán es el entrenador de porteros en el equipo pacense y llama la atención una metodología especial en el trabajo. ¿Es para tanto?

Yo solo puedo hablar de mi experiencia y personalmente su forma de trabajar me gustaba. Se adaptó al tipo de portero que soy yo y me corrigió algunas cosas que me hicieron mejorar mucho en poco tiempo.

¿Qué ha supuesto para ti este año en Badajoz? ¿Para qué te ha servido?

Para mí ha supuesto reencontrarme e ilusionarme otra vez con el fútbol. He disfrutado de un equipo muy profesional con mucha ambición. La relación con los compañeros ha sido tan cercana que me llevo amigos de por vida (de hecho, me he ido con ellos de vacaciones). En cuanto a la afición solo palabras de agradecimiento, me he sentido muy arropado y apoyado.

Resumiendo, me he sentido un deportista profesional. Todo ha hecho que me enfoque más en mis objetivos deportivos y darme cuenta de lo mucho que quiero este deporte. A fin de cuentas, lo que he vivido es lo que quiero en mi carrera deportiva.

Cuando un deportista sale de casa por primera vez debe adaptarse a la nueva realidad. Vivir solo, sacarse las castañas del fuego, comprobar de lo que es capaz…

-No es fácil. Te das cuenta de que estas todo el día pensando en el fútbol y que te cuesta desconectar. Sería injusto no reconocer que, para acomodarme mejor a la realidad con que debía convivir, conté con la ayuda de Oscar de Paula, que fue la persona que hizo la apuesta por ficharme. En cuanto a las tareas domésticas me he arreglado bien; me costó más coger el hábito de estudio, pero al final lo conseguí. También sacaba tiempo para el ocio, hacía planes con los compañeros (amigos) o jugaba unas partidas a la play (esto último digamos que no es mi punto fuerte ¡jeje!. Cualquier excusa era buena para pasar juntos un rato.

Jugasteis el play-off de ascenso a Segunda División. No pudo ser. Los penaltis son una lotería. Os sirvieron para eliminar al Bilbao Athletic, pero el Barça B” os eliminó desde los 11 metros…

-Sí. Así es. Al final los penaltis son una lotería. Gana el equipo que los afronta con más confianza y la mínima duda te puede hacer fallar. Pero el grupo luchó y eso es lo que valoramos. Yo salí a calentar por una molestia de Kike pero al final me quede con las ganas.

Eres un atleta, con título estatal en tu haber,  que aparcó las vallas para ponerse unos guantes y tratar de atrapar balones. Cuando tomas una decisión como aquella en la que debiste elegir, luego ¿Le das vueltas o es pasado para siempre?

No te voy a mentir. En algún momento he pensado en volver. Hubo una situación en la que estaba pasando una mala racha y en la que no disfrutaba del futbol, sobre todo por el mundo que lo rodea. No tanto por el deporte. Pero después de este último año en Badajoz ya no tengo dudas, quiero pelear por mi objetivo y disfrutar como lo estoy haciendo. He necesitado un poco de madurez en ese aspecto  y estoy muy orgulloso de lo mucho que he avanzado.

Los que te conocen mejor que yo, destacan la condición física, tu fortaleza, la valentía y el arrojo…¿Están en lo cierto? ¿Dónde está el margen de mejora?

Sí. Están en lo cierto. Me considero un portero fuerte, rápido y valiente. No tengo miedo a poner la cara para recibir un pelotazo ni para salir a un balón aéreo y chocar con todo el mundo. Sobre todo lo que necesito es confianza y minutos de juego. A medida que vaya consiguiendo eso creo que podré llegar lejos.

Un día leí una entrevista en la que no cerrabas la puerta a seguir en Badajoz. ¿Te mantienes en aquel me encantaría”?

He disfrutado mucho de mi experiencia allí y para el Badajoz solo tengo palabras de agradecimiento, sobre todo a la afición y a los compañeros. Finalmente, después de todas las ganas que tenía de seguir he visto que el club no contaba conmigo como yo pensaba y se ha quedado en un deseo. Nos retiraron la oferta de renovación antes del plazo que nos dieron. Es una pena terminar así, pero la vida continúa. Aprovecho para dar las gracias a la afición y a los compañeros por todo el apoyo y cariño que he recibido. Los recuerdos que tengo son buenos y me quedo con eso.

En pocos años accedéis  al mercado” unos cuantos porteros de la cantera txuriurdin. Jon Tena, Tanis Marcellán, Ander Bardají, Pablo Sisniega, Gorka Giralt, Juanjo Garrancho…, sin olvidarnos de Unai Agirre y Andoni Zubiaurre. No parece fácil encontrar acomodo ¿O sí?

-Bueno, creo que al final el acomodo lo busca cada uno. Yo en Badajoz lo he encontrado. Cuando surge un portero joven que la gente no conoce, es difícil hacerse notar, pero con el tiempo finalmente se consigue. Ahí tenemos el caso de Kike.

Un día te llaman y te dicen que gracias por todo”, pero el futuro no pasa por donde creciste como portero. ¿Cómo asumiste la salida de la Real? ¿La esperabas?

-Me hubiese encantado haber recibido una llamada, pero la verdad es que la despedida fue muy fría. Me lo podía esperar porque acababa contrato pero la noticia me llegó desde twitter en la vuelta del play off. Después de tanto tiempo, esperaba una despedida algo más cariñosa pero no fue así.

Cuando se vacía la taquilla del vestuario, uno recoge lo material y lo espiritual. Todo al mismo tiempo. En la reflexión sobre la experiencia vivida ¿Con qué te quedas?

-Me quedo con mis compañeros.  Lo que más deseaba en el Badajoz era disputar minutos con ellos y conseguí jugar junto a todos ellos  Las victorias en Copa fueron espectaculares  pero lo mejor fue poder compartir una victoria en el terreno de juego, sentir los abrazos.

Ya que estás, volvemos a la Copa. Tras eliminar al Amorebieta, dejáis en la estacada a Las Palmas, Éibar para terminar cayendo ante el Granada que luego llegó a semifinales. ¿Cómo viviste y preparaste aquellos partidos? No eran fáciles. ¿Eras consciente de lo que te jugabas?

-Era consciente de que por cada victoria sumaria más minutos con el equipo. Preparé cada partido como si fuera el último. Realicé mis rutinas diarias y me di cuenta de que solo tenía cosas que ganar y nada que perder. No sé si llegué a ser consciente de que eliminamos a un equipo de primera y otro de segunda y que en los dos tuve mucho peso en el resultado. Aun así, el campo de Amorebieta fue el más complicado. Todavía no entiendo cómo pude tener viento en contra en las dos partes del partido.

Los porteros sois jugadores marcados por la responsabilidad. Algunos le dan muchas vueltas a las jugadas, tras un fallo. ¿En tu caso?

-He aprendido a que no me afecten los fallos y a aislarme de ellos para seguir con la marcha del partido, Una vez terminado el encuentro es el momento de retomarlos y corregirlos, pero no en el campo. Suena fácil decirlo. En la práctica con las emociones a flor de piel estas cosas se olvidan, por eso también las entreno. Digamos que le doy mucha importancia al entrenamiento invisible.

La evolución del juego, el papel de los porteros, obliga a muchas más cosas además de parar. ¿Has debido adaptarte a la nueva realidad?

Bueno, a mí me encanta mejorar. Siempre he sido un portero que para muchos balones y que ha tenido que mejorar en el juego con los pies. A día de hoy le pego igual con la izquierda que con la derecha y veo y analizo mejor el juego. Todo en este mundo es aprender y los porteros no dejamos de aprender nunca. Ahí está el caso de Víctor Valdés que cada año que pasaba seguía mejorando.

Creo que estas ganas de ofrecer cada día una mejor versión las tengo desde pequeño. Cuando hacía atletismo siempre decía que hasta poner el crono en “0”.  Hay margen de mejora, aunque esto obviamente es inviable ¡jeje!.

El hecho de vivir solo obliga a ser amo de casa”. Hacer la compra, cocinar, recoger, lavar, planchar, limpiar, hacer la cama…¿Cómo se te ha dado?

La verdad que me he arreglado bien. En mi estancia es verdad que tuve visitas de mis padres, mis abuelos, mi pareja y la compañía de David Concha cuando llegó. Lo más complicado pudo ser el confinamiento, pero gracias a que vino María (mi novia) pudimos hacer un calendario y un plan diario creando una rutina, para llevarlo mejor. No es fácil estar confinado en un bajo entre rejas y sin una ventana por la que poder sentir el calor del sol. Nuestra pequeña caverna de Platón nos ha hecho salir más reforzados, más fuertes mentalmente.

Nunca dejará de ser atleta. O, si se prefiere, no aparcará la avidez con la que saltaba las vallas, a velocidad de vértigo, sin miedo a nada. Eso que le pertenece desde siempre, lo traslada al fútbol y se nota. Llegó tarde al balón redondo y trata de recuperar a marchas forzadas la ventaja que le llevan quienes, desde niños, se calzaban botas con tacos diferentes a los suyos. Estudiante de magisterio infantil mira al futuro de frente, convencido, sin perder de vista el objetivo, tratando de elegir bien. Es la puesta en escena de la capacidad discriminativa de un portero a la hora de decidir qué hacer en cada acción.

 

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