Axier Arteaga: “Si llego será por mis méritos; aquí nadie regala nada”

Sentía estar en deuda con Axier Arteaga, un pelotari comprometido con su profesión. Quería hacerle preguntas. Cuando recibes las respuestas vienen a la memoria los versos de Calderón de la Barca: “¿Qué es la vida?. Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son”. Con ese rictus de seriedad que le acompaña, sueña precisamente con que esos sueños dejen de serlo y se conviertan en la realidad que ansía. Va por el buen camino.

Cuando las empresas de pelota están haciendo malabarismos para que les cuadren las cuentas, consigues renovar tu contrato…

-Sí, la verdad es que estamos en tiempos difíciles para todos, son momentos de incertidumbre y miedo. En mi caso la empresa ha apostado por mí y ha supuesto un subidón para mí.

No te voy a preguntar si con recortes o sin ellos, pero entiendo que la apuesta por ti supone una demostración de confianza en tus posibilidades. Eso es también un valor.

-Sin duda. Aparte de la alegría y la tranquilidad que te da firmar un contrato para otros dos años, esa demostración de confianza por parte de la empresa te da una dosis extra de motivación para seguir trabajando duro, y creer que el camino en el que estas es el correcto. Porque muchas veces los deportistas tendemos a poner en duda el camino cuando no llegan los resultados deseados.

Mientras la vida después del 14 de marzo fue en clausura, los pelotaris expresabais un temor. Miedo a las manos, a lo que os pudiera pasar…

-Sí, al final era una situación nueva para todos, había mucha desinformación. Apenas sabíamos nada de cómo sería la vuelta, ni siquiera si la iba a haber, ni cuando… también desconocíamos cómo respondería el cuerpo, prácticamente sin tiempo de adaptación a la competición. Había muchas preguntas y pocas respuestas. Si a eso le añadimos que a los pelotaris se nos ablandan las manos si no entrenamos…pues…

Ahora, desde que se abrieron los frontones y volviste a la actividad, qué sensaciones tienes y cómo has respondido a las exigencias…

-Al salir del confinamiento, el primer partido que jugué fue muy bueno, conseguí terminar 17 tantos, nunca antes lo había conseguido, pero a la semana siguiente estuve con anginas y supuso un palizón para el cuerpo. Para la mitad de partido ya me sentía cansado. Poco a poco me he ido encontrando mejor gracias a los entrenamientos, y quiero seguir en esa línea. Las manos no me han causado problemas, me han aguantado muy bien.

Te lo digo, porque prácticamente te vemos jugar casi todas las semanas.

Sí, no me puedo quejar. Suelo jugar muchos partidos para el final de año. Apenas he tenido lesiones en los últimos años que me hayan impedido jugar esos partidos que me pone la empresa. Detrás de eso hay mucho trabajo, pero la continuidad es algo primordial en el deportista que quiere mejorar, además me gusta entrenar.

Está siendo un verano diferente, sin las ferias tradicionales de las fiestas de los pueblos. Los frontones están como están ¿Se te hace raro? ¿Hay menos presión?

Bueno, más que raro diría diferente. Sobretodo el ambiente del frontón. Echo en falta el bullicio de la gente joven en las gradas, el canto de los corredores…ese ambiente de fiesta que solía haber en los frontones, sobre todo en las ferias de verano. Ahora parece que estamos jugando en un funeral. ¿Menos presión? No lo diría. Al final la presión se la pone uno a sí mismo. Todos queremos mejorar e ir para arriba, y hacer las cosas un pelín mejor cada vez que saltamos a la cancha.

Lo mismo que la convivencia en vestuarios. Miedo a posibles contagios, separados, mascarillas antes de competir, precauciones ¿Te ha cambiado la vida dentro y fuera de los frontones?

-Ahora nos encontramos en la llamada “nueva normalidad”. A todos nos ha cambiado un poco la vida, hay cosas que harías a gusto pero no se pueden hacer. En lo demás intento llevarlo con la mayor normalidad posible, haciendo caso a las indicaciones que nos llegan de las instituciones claro, pero sin volverme loco. Creo que hay que tenerle mucho respeto al virus, pero no miedo.

Llegará San Mateo que es algo así como la ciaboga en las traineras, largo de vuelta. Es decir, inicio del curso, campeonatos individuales y por parejas, etc. ¿En qué piensas en este momento o es obligatorio esperar a saber qué deciden las empresas?.

-Por un lado ir partido a partido, porque nadie sabe cómo ni donde estaremos dentro de un mes viendo la situación actual. Por eso, se trata de preparar cada partido de la mejor manera, para dar el mejor nivel posible y estar listo si la empresa me necesitase en cualquier momento. Pero, por otro lado, también es necesario tener un objetivo a largo plazo para la motivación y llevar a cabo una preparación, y por ello, con el ojo puesto en el manomanista, que si todo va bien se empezará a jugar a finales de octubre. No sé si jugaré alguna previa de primera o en promoción, pero intentaré llegar lo mejor posible.

Axier, con 24 años y una carrera universitaria terminada, dedicándote a la pelota como profesional, ¿te ves cerca de competir ya en el primer nivel? ¿Crees que ese momento llegará algún día?

-Nadie lo sabe… yo me centro en lo que está en mis manos, que es entrenar a tope para ir mejorando. ¿Si llegaré o no llegaré? No lo sé, pero haré todo lo posible.

Sin entrar a valorar decisiones de las empresas, se están reorganizando los cuadros. Hay compañeros a los que no renuevan sus contratos, ¿eso allana el camino o no tiene nada que ver?

No lo pienso. Las dos «no renovaciones» que ha habido en nuestra empresa me resultan difíciles de entender. Aparte de pelotari soy pelotazale, y quiero que estén los mejores pelotaris en el campo profesional, y pienso que estos dos tenían sitio. Aun así, estamos muchos jóvenes con ganas de hacernos un hueco en primera, pero los veteranos no dan su brazo a torcer. Hay mucha competencia.

Todo dependerá siempre de tu evolución, de tu madurez y de tus capacidades…

Sin duda alguna. Si llego, será porque he dado un salto en mi juego y he conseguido hacerme un hueco por mis méritos. Y si no evoluciono, pues no llegaré. Así de claro, aquí nadie regala nada.

¿Qué paso el día en que después de tanto tiempo sin pisar un frontón, hiciste el primer saque de un partido?. El ruido de la pelota golpeando el frontis ¿te sonó a música celestial?

Algo así jejeje. Bueno… antes de saltar a la cancha recuerdo la incertidumbre por el nivel que iba a dar, pero una vez que comenzó el partido me sentí bien y disfruté la verdad.

¿Qué has aprendido en todo este tiempo de anormalidad y que valoras desde entonces en tu vida?.

Me ha servido para conocerme mucho mejor a mí mismo y ser más maduro. He aprendido que, muchas veces, no valoramos todo lo que tenemos, porque siempre queremos algo más, queremos aquello que creemos que nos falta, y no somos felices hasta conseguirlo. Valoro mucho más lo que tengo; la salud, la familia, los amigos y el poder vivir de mi pasión, que es la pelota.

En esa pasión lleva instalado muchos años, casi desde la cuna. En su casa se habla mucho de pelota, porque habita una dinastía de delanteros, padre e hijo. Cada uno en un mundo diferente. Hablar de Axier conlleva convivir con humildad, sacrificio, respeto, compromiso, buena persona, disciplina y, por supuesto, esperanza, fe e ilusión. Desde el momento en que deja de dudar, de confiar en sus fuerzas, de creer en sí, se asienta y alcanza la madurez necesaria, dentro y fuera de la cancha, para ser testigo de su propia evolución. No quiere ponerle límites para descubrir hasta dónde es capaz de llegar.

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