Silvia Ederra: “Las últimas lágrimas fueron de alegría y emoción. Me siento muy afortunada”

La nueva temporada del balonmano femenino arranca con equipos en los que faltarán unas cuantas jugadoras que han dicho adiós.Uno de los mayores retos del deporte y de los clubes es saber despedir a los deportistas que ponen punto y final a su carrera. No es fácil decidir, porque casi toda la vida gira en torno a la actividad que da sentido a sus vidas. El balonmano fue el inseparable compañero de Silvia Ederra, una pivote de carácter, Una Braveheart de las áreas, que más allá del éxito, nunca jamás dejó de comprometerse con el proyecto que le tocaba defender. Ha decidido retirarse. Logroño, punto final, después de darle muchas vueltas. Jugaba siempre con una trenza que le recogía el pelo…

¿Qué va a ser de la trenza a partir de ahora?

-Creo que se quedará un tiempo guardada en la recámara jejeje. Podrá volver a salir cuando vaya a hacer deporte pero no será la misma trenza.  Sabes que no me puedo quedar quietecita en casa. Se puede considerar, como los toreros que se cortan la coleta, pero en este caso no usaré las tijeras. Te puedo asegurar que la trenza no volverá a ser la misma que la de la competición.

Una de las cosas más difíciles para un deportista son las despedidas. Los clubes siguen sin saber gestionar esos momentos…

-Yo creo que son momentos difíciles para todos y no son fáciles de gestionar. Siempre son difíciles los cambios y más cuando llevas tanto tiempo dedicándote a algo, en este caso al balonmano. Hay clubes que, si ayudan a las jugadoras con este cambio, lo hacen más llevadero. Pero otros, no. Este año ha habido muchas retiradas y por parte de algunos clubes creo que no se han gestionado de la mejor manera.

Una retirada a tiempo es una victoria. O eso dicen…

En esta ocasión creo que el refrán se cumple, jeje. Tengo otros objetivos en mente y viendo la situación que está viviendo el país con la pandemia y toda la incertidumbre que hay, creo que ha sido la mejor decisión que he tomado. Tengo la suerte de no haber tenido lesiones graves a excepción del accidente que sufrí y después de tantos años jugando creo que es un privilegio poder retirarme sin dolores en el cuerpo.

Si no hubiera llegado un virus, ¿crees que a estas horas hablábamos de otra cosa?

-La verdad, no sé qué decirte. Mi intención era seguir por lo menos un año más o incluso dos, pero se han juntado varias circunstancias que me han llevado a esta decisión. Una de ellas es la bajada de un 50% de sueldo que me propusieron. Según ellos, debido a la crisis que había traído esta pandemia. Quién sabe si me hubieran hecho la misma propuesta si no hubiera aparecido el Covid19. De todas formas, es cierto que el confinamiento me ha ayudado a pensar más en mi misma y en mis prioridades, pensar en mi futuro y plantearme varios retos, entre ellos sacarme unas oposiciones para ir labrando mi futuro laboral.

Cuando se lee tu trayectoria de títulos, éxitos, etc., es cuando te das cuenta realmente de tu dimensión. ¿Te pasa lo mismo a la hora de hacer un balance general de lo conseguido?

-Sí. La verdad que cuando echas la vista atrás y te das cuenta de todos los años que has dedicado al balonmano y todos los títulos que has conseguido, ves la recompensa a todos los sacrificios que haces para llegar hasta aquí. También me he dado cuenta de que he tenido la suerte de vivir los mejores años de balonmano en nuestro país y espero que algún día se pueda volver a disfrutar de ese nivel.

Si miras hacia atrás, ¿En dónde te paras con más gusto, más satisfacción y orgullo por lo vivido?

Bufff es difícil pararse en un solo momento. De cada club al que he pertenecido, de cada entrenador, de cada cuerpo técnico, de cada compañera y de cada afición me llevo cosas buenas. Estoy muy satisfecha con todo lo que he llegado a conseguir, cada título ha sido diferente. Estoy muy contenta con todas las amistades que me ha dado el balonmano, entre ellas mi novio, y además me siento una privilegiada por haber podido disfrutar y aprender a mi parecer del mejor entrenador del mundo, Ambros Martín.

Un accidente de tráfico marcó tu camino. Te levantaste, mirada al frente y adelante. Como si fueras un gato… plagada de vida.

Si claro, jeje como buena navarra soy un poco cabezona y como me proponga algo no paro hasta conseguirlo y así fue. El médico que me operó me dijo que no sabía si me iban a quedar secuelas para mi vida cotidiana y cuando le expliqué que mi intención era volver a jugar a balonmano… me puso una cara que no se me va a olvidar nunca. Me comentó: “solo te digo que espalda solo tenemos una”. Yo lleve a cabo todo lo que hacía falta para volver a jugar, mucho esfuerzo, mucho trabajo, sacrificio, y sobretodo positivismo y confianza en mí misma. Así llegaron los frutos. Volví a la máxima categoría y empecé a llenar mi palmarés.

Nos conocimos en unos carnavales de Tolosa…bendita locura. No sé por qué se piensa que los deportistas no tenéis derecho a divertiros. Como los buenos coches, nunca te falló la quinta marcha…

-Jajajja que grandes esos carnavales, ¿Cuándo repetimos? Yo soy de las que piensa que hay tiempo para todo. Los deportistas tenemos el mismo derecho a divertirnos que los demás. Yo soy de las que dice que hay que valer para la noche y para la mañana y así lo demuestro. Soy como un buen motor diésel y nunca me falla la quinta marcha.

Por jugar al balonmano y disfrutar como pivote, renunciaste a muchas cosas. Ahora ¿tratarás de encontrarlas?

-Renuncié a muchas cosas pero el balonmano también me ha dado cosas muy buenas y diferentes. Yo creo que cada situación tiene su momento. Ahora, intentaré dedicar más tiempo a los míos, a mi familia y mis amigos que son los que quizás he tenido más “abandonados” cuando he jugado fuera. Las cosas que igual me he perdido cuando era más joven se pueden encontrar ahora. Las viviré de manera diferente. Al fin y al cabo he madurado mucho gracias al balonmano.

Dice el evangelio, “dad y recibiréis”. En tu caso, defendiendo y atacando no te has medido casi nada.

Jajajja la verdad que cuando se defiende y se ataca es más fácil cumplir con el evangelio. He de confesar que, cuando sólo jugaba en ataque, también lo cumplía pero en este caso, primero recibía y luego daba, no fuera a ser que las defensoras del otro equipo se quedaran sin cumplirlo porque les faltaba el “recibiréis”

De todo lo vivido, ¿con qué te quedas?

Es muy difícil quedarse con un solo momento, son muchos años dedicados al balonmano como para solo escoger uno. Como he dicho antes, cada título es diferente y se vive de manera diferente. Pero si tengo que escoger un momento sería el poder abrazar a mi familia después de prácticamente cada partido. Ellos han sido mis mayores fans, me han seguido allí donde he ido, han sufrido y han estado conmigo en todos los momentos buenos, pero sobretodo en los malos. Así que, si he llegado hasta aquí, se lo debo a ellos.

¿Te ha faltado algo?

-Pienso que todos los retos factibles los he conseguido. Soy una persona muy autoexigente conmigo misma y claro que me hubiera gustado estar más veces en la selección absoluta o incluso poder ganar una Champions pero también soy consciente de mis limitaciones. Por mi propia autoexigencia es difícil llegar a estar satisfecha del todo, pero sí puedo decir que estoy muy orgullosa de lo que he conseguido y vivido.

¿Lo que más te dolió?

-Cuando por culpa del accidente llegué a pensar que no volvería a jugar a balonmano. Soy de la que las cosas malas las olvida y me centro en las buenas por mi positivismo. Pero ese momento marcó un antes y un después en mí. Dolió mucho pero está claro que lo que no te mata te hace más fuerte.

¿La persona o personas que más te marcaron?

-Una de las personas que más me marcó ha sido Ambros Martín por su manera de vivir el balonmano, de transmitirlo a las jugadoras y la calidad de los entrenamientos. Creo que ha demostrado que a día de hoy es el mejor entrenador que existe. También hay varias jugadoras que me han marcado, muchas por su calidad individual y otras por la amistad que hemos creado. Es difícil nombrar a todas, pero hay dos que son mis hermanas pero no de sangre, María Núñez y Ana Martínez. Todos los veranos nos hacemos un viaje juntas las 3.

¿La última lágrima?

-Las últimas lágrimas fueron de alegría y emoción al ver todos los mensajes que recibí cuando anuncié mi retirada. Me pasé dos días contestando y agradeciendo tantas muestras de cariño. Me siento muy afortunada

¿Borrarías algún momento?

-No. De todo se aprende. Cada momento malo o mejor dicho menos bueno que he tenido me ha servido para aprender y hacerme más fuerte.

El cariño verdadero ni se compra ni se vende…

-Sólo se demuestra. En este sentido yo me siento muy afortunada ya que allí donde he jugado siempre he recibido muchas muestras de cariño. Mi familia, mis amigos y mi novio siempre me han apoyado y han demostrado que estaban ahí cuando los he necesitado.

Navarra de Estella, podría llamarse Puy, pero le pusieron Silvia. Muy orgullosa de su pueblo presume del arte románico, de los gigantes y cabezudos, de la banda de música, del Itxako, aquel equipo emblemático en el que militó, desaparecido en 2013. Seguro que no le hace ascos a un plato de pochas, o a una copa de pacharán casero. En algún momento de su travesía, cuando necesitaba reflexionar, miró desde la barandilla de un puente el trascurrir de las aguas del Ega, afluente del Ebro, el último río de su vida deportiva. Logroño fue el punto y final de una carrera intachable. Será también el punto de partida de los nuevos retos.

 

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