Iñigo Galdos: “Me he sentido arropado por el equipo en todo momento”

Terminada la competición de remo, puedes mirar a muchas partes para encontrar paisajes diferentes. El zarauztarra, por ejemplo, terminó la historia del verano con un final feliz. La mano del preparador Gari Uranga, que no seguirá la próxima temporada, deja su huella imborrable y marca la opinión de los remeros. Uno de ellos, Iñigo Galdos, se mueve en un mundo de locura. En la foto, sujeta el remo con la misma confianza que un día intervendrá con el bisturí.

Vive en Barcelona, rema en la Enbata de Zarautz, estudia medicina, va y viene. Viene y va. Reconoce haber pasado momentos duros, porque no baja la guardia, porque no se conforma solo con aprobar asignaturas. Es recto como las torres de Gaudí, las que ve todas las mañanas cuando va camino del hospital en el que hace prácticas. La Sagrada Familia para él es un edificio espectacular, pero también un grupo de amigos que le arropa y que llevan color azul en la sangre, el color de la trainera que le aporta ilusión.

Llegasteis a tiempo de coger el último tranvía, el que os llevaba al éxito. ¡Misión cumplida!

-Sí, un alivio. La verdad es que ha sido un año muy curioso, lo hemos disfrutado a tope, pero también es verdad que hemos sufrido un poco por la presión de evitar los puestos de abajo desde el primer fin de semana. De todos modos, creo que lo hemos sabido gestionar muy bien y al final objetivo cumplido.

Un play-off es una lotería. Tranquiliza saber que todos competís en igualdad de condiciones. Eso ayuda a despejar fantasmas y dudas…¿Estabais convencidos de que os manteníais en la ACT?

-Sabíamos que este año el playoff iba a estar muy caro. Personalmente considero que los 5 equipos teníamos nivel de ACT, y que se iba a decidir por detalles y así ha sido.

¿Cómo se vive esa semana previa? ¿Tensiones acumuladas, ansiedad, nerviosismo?

-Siempre hay algo de nerviosismo cuando hay tanto en juego, pero pienso que este equipo sabe gestionar esos sentimientos con mucha madurez. El ambiente que hemos mantenido durante todo el año ha sido espectacular, lo que nos ha permitido ir mejorando y cogiendo confianza regata tras regata.

El hecho de entrar en La Concha fue un plus. Habías remado una vez en 2013. ¿Cómo viviste las tres regatas, tanto la clasificatoria como los dos domingos?

-Fue espectacular. Sabíamos que si hacíamos una buena regata estaríamos cerca de ese séptimo puesto y así fue. Yo personalmente lo pasé fatal porque me tocó verla desde tierra por una lesión, y puedo asegurar que se hace mucho más duro desde fuera.

Obviamente fue un plus, ya que a parte de la inyección de moral que supone verte ahí con los mejores, nos permitió no perder el ritmo de competición de cara al playoff. La única pena es que, con la crisis sanitaria actual, los chicos que se estrenaban en La Concha, que eran la gran mayoría, no pudieron vivir la experiencia al completo, que como bien dices tuve suerte de vivir en 2013. De todos modos con el nivelazo que tienen los más jóvenes, no me cabe la menor duda de que ésta ha sido la primera de muchas para ellos.

¿Qué pasa por tu cabeza y por tu corazón en ese momento? Supongo que te sientes orgulloso…

-Así es, ya te digo que fue un día muy emotivo para todos. Entrar en la Concha con un equipo plagado de canteranos lo hace aún más especial. Dice mucho de este equipo.

He visto imágenes plagadas de abrazos, de enorme relación entre todos, solidarios unos con otros. ¿Qué es lo que más valoras del equipo, del vestuario, de vosotros?

-El ambiente. Sin duda es la gran virtud de este equipo, nos hace trabajar de la mejor manera posible y pienso que cada compañero hace mejor al otro. Es una gozada.

¿Y Gari Uranga, vuestro entrenador?.

-En lo deportivo, los resultados hablan por sí solos. Lo que ha conseguido estos 3 años es increíble, ha demostrado ser un entrenador top. En lo personal, es muy cercano, sabe transmitir muy bien lo que quiere y sobre todo nos da mucha confianza, algo que considero clave para competir en una liga tan exigente como esta. Todos sabemos que la psicología es crucial en este deporte, y en eso la actitud de Gari nos aporta muchísimo. Diría que es una mezcla entre respeto y admiración lo que despierta en nosotros.

Remas en babor, cerca del proel, ¿Cuál es la clave del puesto en el que compites? ¡Las ciabogas asustan?

Estos últimos años me ha tocado remar de 6 babor, y diría que es el sitio más difícil entre los que he remado. Es el típico puesto para gente ligera, en el que se nota mucho si tienes una buena técnica, ya que hay poco espacio para remar. En situaciones complicadas se puede hacer difícil remar limpio, y es cuando más se nota si los 5 de proa funcionan bien o no.

Respecto a las ciabogas algún susto me he llevado, como bien sabes cada segundo es oro y cuando vas a apurar la boya a veces da la sensación de que la vas a dar por estribor. Por suerte, este año tanto Aitzol y Beñat han estado de diez en ese aspecto.

Cambiamos de plano. No conozco ningún remero que estudie medicina. Salvo tu caso. Hablamos de máxima exigencia. Preparando el examen de MIR, práctica en Barcelona donde estudias…Parece milagroso que puedas remar…

-Mucha gente me dice que estoy loco y que cómo lo hago, porque además saben que me tomo la carrera muy en serio y no me conformo solo con aprobar. Yo pienso que la clave de todo es la constancia y el trabajo duro, aunque parezca un tópico es así. Es verdad que toca dormir un poco menos de lo que te gustaría, pero bueno debo decir que tan mal no me ha ido para llegas hasta aquí.

Es una paliza añadida, que supongo merece la pena. ¡Tanto sacrificio y tanta renuncia!

Lo es, y mentiría si te dijera que no ha habido ratos en los que lo he pasado realmente mal o me lo he planteado, pero como siempre digo el remo aparte de dar muchos dolores de cabeza también me aporta ilusión, y me agarro a eso. Creo que, en cierto modo, dentro de todo el estrés, me ayuda a llevarlo mejor.

De todos modos esto no sería posible sin el apoyo y la confianza de Gari y el resto del equipo, porque es verdad que me paso prácticamente todo el año fuera, y cada vez que vuelvo me acogen con una sonrisa. Me he sentido arropado por el equipo en todo momento, y es lo que más me ha ayudado a seguir en los días más difíciles.

Las prácticas rotatorias te permiten conocer la vida de un hospital catalán por dentro. Vivimos, Iñigo, una situación complicada. El COVID y sus circunstancias. En ese paisaje ¿Qué te llama más la atención? ¿Qué aprendes? ¿Impresiona el día a día, el ritmo de las personas?

-Lo que más me ha impresionado es lo cambiado que está el hospital desde que lo dejé antes del confinamiento. Ahora está mucho más vacío. Las consultas externas se hacen por teléfono en la medida de lo posible, y las visitas de los familiares como bien sabes están muy limitadas. Se hace raro la verdad.

Eso sí, los que siempre están son los profesionales sanitarios, que se han dejado todo para tratar a la gente como es debido, en unas circunstancias precarias y casi cada día teniendo que improvisar por la mala gestión de los centros. Esto no es nada nuevo, pero quería comentarlo, ya que me da la impresión de que la gente olvida rápido estas cosas, y sobre todo olvida que los médicos, enfermeras y demás sanitarios también son personas, con un mérito increíble. La sanidad pública es el gran tesoro de este país, y es responsabilidad de todos cuidarla.

Obviamente has elegido una carrera muy vocacional que se relaciona con las personas. ¿Tienes contacto con los pacientes? ¿Qué valor le das a las palabras?

-Tiene que serlo. El trato con el paciente es el día a día para nosotros, y requiere una motivación y atención especial. Lo que más me gusta de esta profesión es que siempre puedes aprender algo nuevo de alguien. También te enseña mucho a relativizar las cosas, y a dar valor a otras. Es un buen ejercicio de introspección.

A la gente joven le cuesta disciplinarse. La temporada de remo ha sido adelante con enorme mérito por parte de todos. Salvo un par de casos aislados, la hoja de ruta ha sido impecable. ¿Tuviste que incidir con tus compañeros en lo que llamamos disciplina personal, para evitar riesgos?

-Te sorprendería ver la disciplina que existe en este equipo a pesar de la edad. Es una gozada. Este año hemos tenido que entrenar demasiado tiempo en nuestras casas, sin vernos, pero aun así nunca he tenido la menor duda en que mis compañeros estarían cumpliendo a rajatabla cada entrenamiento. Esta gente tiene el remo muy dentro.

Compartes piso en Barcelona con otros estudiantes de medicina. ¿Saben que remas? ¿Conocen el deporte? ¿Qué les cuentas? ¿Entienden todo lo que haces para poder competir cada fin de semana?

Sí. Saben que remo, y con todos los años que llevo haciendo esto ya se han acostumbrado a mis locuras jaja. Ahora ya conocen el deporte e incluso ven alguna regata por la televisión, y aunque no entiendan nada de euskera, me dicen que les parece muy bonito. Habrá que creerles jaja.

Hablamos de un deporte amateur, en el que los deportistas no perciben un salario como tal. ¿Por qué remas?

-No sabría decirte muy bien por qué. Sobre todo, por ilusión. A veces hago el símil del remo con una relación tóxica; muchas veces estás hasta las narices y luego no sabes estar sin él. Algunos dicen que es como un veneno, que una vez lo tienes dentro no te lo sacas. De todos modos esos atardeceres de verano en la trainera con mis amigos no los cambiaba por nada.

Hibaika, Txinterpe, Kaiarriba y ahora dos años en Zarautz. Ambientes distintos, retos diferentes, distinto nivel de presión. Cada equipo es un mundo…

-Sí, y cada entrenador también. Estoy muy agradecido a cada uno de los equipos en los que he podido remar, en todos he aprendido mucho. Creo que el hecho de remar en diferentes equipos te hace ser un deportista más completo.

Como estudiante de medicina y deportista de nivel, ¿te ves compaginando las dos cosas que te gustan? Medicina deportiva, traumatología…

-No lo creo.

¿Seguirás remando el curso que viene?

-Mientras los estudios me lo permitan seguiremos dando guerra.

Esa guerra no es a cañonazos sino a golpe de compromiso. “Haz del esfuerzo tu mejor cualidad” defiende Iñigo en una de sus redes sociales. Lo que hace Iñigo por remar y sentirse a gusto consigo mismo se escribe en la historia de su vida. El dolor le impidió competir en la bahía pero, un fin de semana más tarde, el éxito en el play-off alejó de si todos los males. Quiso sumar y sumó. Quizás a estas horas, entre el virus, el confinamiento, la enfermedad de muchas personas, los anticuerpos, la bata blanca  y demás, eche en falta la luz suave de un atardecer, el mar bravío, las risas de un vestuario y la sensación de sentirse querido. Eso no se paga con dinero.

 

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