Gari Bravo: “El naranja es el equipo que más ha significado para mí”

Los ciclistas no son como libros en la biblioteca. Si los aprietas, cabe otro. El pelotón profesional es concreto y limitado. Cada vez que termina una temporada, surgen las dudas, el nerviosismo, las incógnitas, porque el futuro de los corredores depende de las decisiones de otros. Son muchos los ejemplos. Uno de ellos seguirá una temporada más en la Fundación Euskadi, a las órdenes de Jorge Azanza. Hablamos de Gari Bravo.

No ha sido un año fácil para nadie. ¿Cómo lo has vivido?

-Para nada ha sido fácil. Fue duro acostumbrarse a esto. Lo de estar dentro de casa durante dos meses, haciendo rodillo y gimnasio, lo llevé bien pero no tanto la falta de carreras. Lo digo, porque a mí me ha afectado mucho, porque cojo la forma a base de competir. Claro que alguna prueba hemos tenido y lo nuestro no está tan mal como otros sectores: bares cerrados, tiendas con pocos clientes y las personas mayores que están encerradas en las residencias (sin contar los que ya han fallecido). A esa gente, los días se les harán eternos. Un año difícil también para los enfermeros, médicos, conductores de ambulancias, personas encargadas de la limpieza en los hospitales… a esos se les tendría que reconocer mucho más porque  no paran de salvar vidas, de darlo todo por nosotros. Comparándome con ellos, la verdad, no tengo motivos serios para quejarme .

Se te juntó todo. La duda sobre el futuro y el aplazamiento de vuestra boda.

Nos íbamos a casar en noviembre, pero ha sido imposible. Queríamos juntarnos unos pocos de la familia, pero tal y como están las cosas, con todo cerrado, decidimos aplazar la boda. Incluso, nos compramos una furgo para hacer el viaje de novios, pero a día de hoy sólo podemos ir a Lazkao, Olaberria, Beasain y Ordizia. Lo primero es la salud de todos. Toca esperar y cuando las cosas estén mejor ya nos casaremos y celebraremos algo pequeñito pero con fundamento para quedarnos con un recuerdo para toda la vida

La sociedad atraviesa un momento duro, con la restauración cerrada, con muchos negocios rozando el larguero, y sin ver del todo un horizonte claro. No sé si la gente va a poder aguantar mucho.

-No somos de salir mucho. Lo de los bares y eso no nos afecta porque somos muy de estar en casa, pero comprendo el momento de los que dependen del público para sacar adelante los negocios y las familias. Pensamos en nosotros, pero deberemos hacerlo también con los demás y conocer las situaciones duras que la gente está soportando.

Hablemos de la bicicleta. Como el año ha sido como ha sido, cambiaron el calendario, la presencia de los equipos en las carreras, los viajes. Se rompieron las rutinas. No era fácil establecer un plan de trabajo personal y seguirlo a rajatabla

Como he comentado en la primera pregunta, ya lo has confirmado tú. Si en un año hacemos unas sesenta carreras, este temporada han sido la mitad y a mí es lo que más me ha afectado. He notado falta de ritmo de competición. Ese punch que te da la competición me ha faltado. He entrenado bien, hemos probado en la carretera y el trabajo de fuerza, de una forma u otra, lo hemos hecho bien. Pero, sin carreras o con pocas carreras, lo demás se ha visto afectado

Empiezas en Argentina y terminas en Ordizia. Por medio, Francia, Portugal…¿Dónde te sentiste más a gusto?

-En Argentina me sentí bien, arranqué fuerte, pero luego fui a menos porque no competí casi nada. Tenía días sueltos muy buenos. A recordar la Clásica del Mont Ventoux en la que se subía el mítico monte dos veces y en la primera pasé el puerto en solitario y me pillaron a 15 kms. de la meta. Ese fue el día que más disfrute encima de la bici este año.

En la Vuelta a San Juan, acabas el 23º de la general. Da la sensación de que en aquel momento estabas en buen momento. Luego, se para todo, volver a empezar y no sé lo que a partir de ahí pasaba por tu cabeza…

Sí, sí. Como dices, era un puesto bastante bueno y hasta el momento decisivo siempre iba en cabeza y luego ganaban los mejores, entre ellos Evenepoel. Contento con mi actuación, pero después del viaje, el cambio de sitio, de clima… me afectó mucho. Luego, vino el confinamiento y los meses de falta de competición. Entrenando, bien; en carrera, mal. Así, casi el resto del calendario. Sé que me ha afectado mucho la falta de competición y estoy seguro que los más favorecidos han sido los jóvenes que no necesitan competir para coger la forma. Si miramos a ver quiénes han ganado las carreras este año, en general podemos ver que ha sido así.

¿Qué significa para ti que la Fundación Euskadi vuelve a apostar por ti un año más. La confianza te obliga a dar tu mejor versión…

-Quería otra oportunidad y al final se me ha dado. El naranja es el equipo de los vascos, el que más ha significado para mí. No estoy saturado. Estoy motivado y con ganas de demostrar y confirmar que me ha afectado la falta de competición de este año. Quiero hacer un buen año. ¡Quiero competir. Tengo ganas de carreras!

Este año no habéis disputado la Vuelta a España. Hablan de rotaciones entre los equipos estatales. El rumor que circula es que en la próxima edición hay un sitio para vosotros. Eso os va, te va a exigir más.

-Yo no sé si iremos o no. Tampoco sobre lo que se dice. Una cosa esta clara: tendremos que salir a tope en las carreras y demostrar lo que somos. Irá llegando la fecha y se irá viendo. Lógicamente, ese es uno de los objetivos del equipo

La disputaste en 2018, ¿te gustaría repetir la experiencia?

-Sí. Me gustaría. Al final de esa edición, no terminé contento. Desde el primer día enfermo. En uno, perdí más de 2kg y no los recuperé y mis sensaciones menos. Sufrí y llegué a Madrid. Allí me escapé en el circuito y lo pasé muy bien. Me gustaría repetir, pero estando bien

Para ello debes ganarte un puesto…

-Así es. Me gusta el equipo de este año y tenemos muy buen nivel así que fácil no será, pero es algo que quiero, participar en la Vuelta e ir a por etapas y ser competitivo en las fugas como lo he sido siempre

Para terminar, en el Tour, en la Vuelta, se han visto jóvenes corredores, explosivos, sin miedo, que han demostrado su capacidad. ¿Qué te ha llamado la atención?¿Está cambiando el ciclismo?

-Sin ninguna duda, el ciclismo está cambiando, nuevos métodos de entrenamiento, alimentación, la manera de correr…. Pero creo que en el 2021, si todo va medio normal y las carreras se hacen en las fechas de los otros años, los veteranos vamos a volver. ¿Desde cuándo se ha visto una Vuelta a España a final de año? ¿Y con frío? La que hice yo, no bajábamos nunca de los 35 grados. Por eso, yo creo que les ha favorecido.

Ahora que llega el frío, que la temperatura no ayuda a levantarse pronto, ahora es cuando Gari coge su bicicleta, para llegar a esos sitios altos cercanos a su domicilio, caminos que casi nadie conoce. Paisajes llenos de luz y colores en donde aparca la bici, para coger aire y fuerzas. Ha pasado la barrera de los 30 años, dicen que es la mejor edad para un ciclista. Es el momento de la reflexión y de la madurez. Sabe perfectamente dónde está y sabe lo que quiere. Conseguirlo depende de muchos factores. Quizás el más importante sea contar con un equipo que le otorga la confianza. Lo tiene después de que la Fundación Euskadi le ha puesto en la mesa un contrato para firmar. Cuestión de confianza.

 

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