Gexan Elosegi: “Zulaika me ha dado mucha confianza”

Termina el año en el que muchos deportistas han aprendido a vivir. Les han pasado cosas que obligan a pensar, reflexionar, hacerse preguntas y responderlas en el terreno que pisan y sobre el que tratan de sentirse a gusto. Gexan Elosegi (Hernani, 1999) vuela solo, desde que abandonó el nido de la Real Sociedad cuando la entidad decidió no renovarle. Allí ha vivido los años de formación. Ahora, le falta el paraguas y la protección de entonces. Es el momento de demostrarse a sí mismo el valor de adaptación a la nueva exigencia. Juega en el Real Unión. Debuta en la categoría. Todo es nuevo. No cierra los ojos ni de noche porque quiere captar las realidades en las que se mueve para seguir creciendo como futbolista y persona. Cuenta, y eso es muy importante, con la confianza del entrenador. Titular en siete de los ocho partidos disputados. En el que falta salió a falta de diez minutos para el final. Fue en la victoria de Zubieta frente al Sanse. Su primer gol en el cuadro irundarra lo marcó ante el Portugalete antes de Navidad y valió su peso en oro.

Tu primer gol en Segunda “B” sirve para ganar un partido importante que le permite al equipo afrontar lo que viene con mayor confianza…

-La verdad que llegó en un momento espléndido, antes del parón navideño, a poco de terminar la primera vuelta, en la última jugada… Verte capaz de competir siempre hasta el último minuto y en este caso ganar, motiva mucho al equipo y le da confianza para afrontar el final de la primera fase. No estoy acostumbrado a marcar, pero creo que ha llegado en el mejor momento posible.

Jugando de lateral derecho, pero rematando de cabeza en el área contraria en los minutos de prolongación. ¡Buen centro de Anatz Elizondo! ¿Qué sentiste en ese momento?

-Están confiando en mí para ir a rematar siempre. ¡Qué mejor manera de agradecer su confianza que con un gol! En los últimos minutos y queriendo ganar, estábamos casi el equipo entero dentro del área. Llevó desde infantiles jugando con Anatz. Pocas veces, por no decir nunca, él ha centrado y yo rematado un balón mientras el partido estaba en juego. Me alegro mucho de que en mi primer año fuera de Zubieta siga con él en el equipo y nos vaya bien. Es algo indescriptible lo que supone el gol. Sentí una alegría inmensa.

Es la primera vez que juegas partidos en Segunda “B” ¿Qué te parece la categoría?

-Me he dado cuenta que estamos en una categoría en la que el más mínimo fallo se paga caro. Hay muchísima competitividad y así lo refleja la clasificación. La mayoría de los partidos se ganan o se pierden por un gol de diferencia, no te puedes dormir.

Cuando un jugador cuenta con la confianza del entrenador, las cosas se complican menos y se gana en seguridad…

Es un aspecto más que importante. Conozco a Zulaika por el paso de los dos por Zubieta. Allí te enseñan a competir y a entender el futbol de una manera. Compartimos muchos aspectos. Los dos creemos en el mismo futbol. Me ha dado mucha confianza y eso es muy importante cuando estrenas categoría.

¿Aquellos diez minutos de Zubieta qué significaron para ti? ¿Qué paso por tu cabeza?

-Es una sensación rara, al final son muchos años en Zubieta. Valoré lo que significa desde fuera jugar en Zubieta. No fue la mejor manera de volver, pero sabía que en esos diez minutos tocaba trabajar y sufrir. El equipo hizo un esfuerzo enorme, me alegré igual de la victoria.

Formas parte de un vestuario muy plural, con personas de muy diversas procedencias. ¿Qué valoras del grupo? ¿Cómo te sientes en medio de ellos? Con el gol ante el Portu te abrazaron de lo lindo…

-Es mi primera experiencia en un vestuario senior. Intento aprender de ellos y no dudo en preguntar de todo. Creo que tenemos referentes futbolísticos ejemplares y que los más jóvenes tenemos que aprender de ellos, aunque a veces también me cabreo con ellos… ¡Siempre he sido de un carácter fuerte! Me siento arropado, Formamos un grupo que se está conociendo y aunque la pandemia dificulta la socialización del colectivo, hay muy buen rollo. En el momento de marcar un gol es imposible contenerse, y da igual quien lo meta. Nos alegramos por el equipo.

Cumpliste en julio 21 años. Te queda un camino largo por recorrer. ¿Cómo lateral derecho o como central? ¿Dónde te sientes más cómodo?

-Para esta pregunta, voy a utilizar una respuesta que me marcó en su momento: “De titular”. Me da igual dónde jugar con tal de jugar. A pesar de eso, de central compito con mucha seguridad y siempre guardando el sitio. De lateral, tengo más libertad y disfruto más tirando para arriba. Siempre he sido más defensivo que ofensivo, pero todo puede cambiar.

Es un año raro por muchas razones. Entre ellas, la reconstrucción de la categoría que plantea objetivos colectivos y también personales ¿Cuáles son los tuyos?

-Todo el mundo tiene en mente la Segunda B “Pro”. De eso no hay dudas. Todo está muy a la par y la clasificación la marcaran los pequeños detalles. Un día estás en puestos de “Playoff” y en la siguiente en “Playout”. Para mí, es difícil marcar objetivos en una categoría nueva, pero por lo visto hasta ahora, espero poder seguir disfrutando de minutos. Además de intentar ser más decisivo en cada partido.

Queda toda la segunda vuelta completa y recuperar algún partido aplazado. A partir de aquí toca apretar. ¿Dónde está el margen de mejora del equipo y el de Gexan?

-La segunda vuelta va a ser muy muy importante. Hay que apretar e intentar mejorar aspectos que nos han hecho no puntuar de tres en tres. Cuando el equipo se asiente del todo, daremos un gran paso. Tenemos aspectos que mejorar, aunque hemos competido bien. Mi margen de mejora siempre lo sitúo muy arriba, siempre he tenido la mentalidad de seguir luchando y progresando. Tengo que mejorar en el aspecto sin balón, ser más duro y contundente, saber cuándo tengo que parar la jugada.

De los equipos a los que te has enfrentado ¿Cuál te ha gustado más?

-En Segunda B, todos los equipos tienen sus armas. Los filiales juegan muy eléctricos y tienen mucha calidad técnica. En cambio, el Amorebieta, fiel a su estilo, es capaz de competir y luchar todos los partidos con un juego directo. Al final de temporada se me hará más fácil elegir.

-Has salido de la Real. ¿Miras de reojo a lo que hacen los equipos y los jugadores de tu edad y categoría?

Siempre he sido una persona muy observadora. Me gusta seguir a compañeros que he tenido y a rivales que me he enfrentado. Creó que no hay que olvidarse con quién has estado y de dónde vienes. Me gusta más ver categorías inferiores que la Primera División (aunque ahora juega más de un compañero que he tenido y si puedo, también les sigo).

¿Si no fueras futbolista qué deporte hubieras elegido?

-Sin ninguna duda, el rugby. Estuve desde los cinco años hasta que me ficho la Real. Incluso estando en la Real me dejaron seguir un par de años. Mi padre ha sido jugador, entrenador y ahora es presidente. Mi hermano también juega en el primer equipo. Es un deporte que respeto mucho y al que echo mucho de menos. También me gusta el frontón.

Se habla muchas veces de una sociedad en crisis, en la que los valores no ocupan demasiado espacio. Sin embargo, los jóvenes sabéis distinguir cada vez más y mejor ¿Qué virtudes valoras de tus amigos?

-Me gusta que me digan lo que piensan, que seamos capaces de arreglarlo todo a la cara. Aparte de eso, necesito que sean animados. Tengo mucha suerte de tener los amigos que tengo, estamos todo el día bromeando y riéndonos.

Estudia magisterio y algún día se enfrentará a una clase llena de alumnos que le mirarán con fijeza, como él lo hace. No será la clase de canto uno de sus fuertes, porque desafina. Su riqueza va por dentro, con las cosas que aprende en su casa, de su familia, de su hermano mayor. Es su referente, en el trabajo y en la forma de ser “me ayuda a no rendirme y a seguir siempre adelante”. No camina solo. Siente el apoyo de los suyos, de sus progenitores que “nunca me han presionado”. Agradece la libertad y los consejos, buenos compañeros de viaje para ese vuelo que, como quien dice, acaba de iniciar en solitario. Una historia que seguro estará llena de capítulos interesantes, de vivencias compartidas, de ilusiones y retos. No existen fracasos, sino experiencias.

 

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