Un periplo infernal

Está muy bien que el balonmano masculino se preocupe de la selección absoluta y del mundial de Egipto como si no existiera el más allá. Sin embargo, la unidad «B» de esa selección que acaba de concluir  un torneo en Moscú se siente abandonada a su suerte en un hotel de Turquía.

Va camino de tres días y no se atisban soluciones, porque dependen del aeropuerto de Barajas, destino de un avión en el que están las maletas de los jugadores todo ese tiempo, sin poder acceder a ellas, ya que el vuelo elegido para esta odisea corresponde a la compañía Turkish Airlines, que salió de Moscú, hizo escala en Estambul y no despega hacia Madrid.

Los jugadores llevan tres días sin ropa para cambiarse. Les han sacado del hotel unas cuantas veces como si fueran a reemprender el vuelo. Falsa alarma, con el consiguiente enfado y retorno al punto de partida. En el lugar en el que les han situado han debido pedir en la recepción botes de gel y pasta de dientes, porque no estaba previsto desembarcar en tierra hasta llegar a Madrid.

Los jugadores han pedido en más de un caso que les permitan organizarse viajes a sus puntos de destino, a costa de sus bolsillos, pero no les dejan y deben seguir esperando. No hay un solo jugador que juegue en Madrid, fin de trayecto, desde el que deberán seguir camino de sus respectivos clubes a los que van a llegar sin disfrutar de vacaciones, sin varios días de entrenamiento y con la sensación de haber sido ninguneados por los responsables federativos que no les han propuesto una sola solución. No quiero pensar en qué les puede pasar en Barajas cuando pretendan coger aviones de regreso a sus ciudades.

Añadamos otras cuestiones. Por ejemplo, Iñaki Peciña se produjo una lesión grave en el tobillo derecho. Nadie le ha hecho una resonancia magnética que permita saber el real alcance de sus problemas y el tratamiento que debería haber comenzado. Él y sus compañeros Tarrafeta y Garciandía deben viajar a Aix en Provence y en su club no sonríen precisamente.

Lo mismo sucede con el resto de expedicionarios, que contaban con unos pocos días para poder desconectar antes de iniciar el 3 de febrero la segunda vuelta de Asobal. Pero hay gente que compite en otros países y en otras ligas (Francia, Portugal, Polonia). Conviene no olvidar que son los clubes los que pagan sus sueldos y a los que se deben.

Más allá de todo esto, sólo falta que en el trajín de aeropuertos, traslados, coincidencias con cientos de personas se contagien con el COVID. Pregunto ¿Hasta cuánto alcanzaba la validez del último PCR que se hizo al equipo?. Conviene no olvidar acontecimientos recientes de una cercana convocatoria.

Es obvio que ha nevado y que las comunicaciones con Madrid son complicadas, pero lo es también que existen muchos otros aeropuertos, perfectamente operativos, a los que podían haberse dirigido si hubiera habido un mínimo de interés en ayudarles. Hago dos preguntas. ¿Alguien de la RFEBM se ha preocupado realmente por la suerte de estos jugadores? ¿Alguien conoce cómo son sus almuerzos y cómo están siendo estas horas cada vez más insoportables?

Apuntarse a dos torneos intrascendentes en Qatar y Moscú, sin el menor valor competitivo, supone esfuerzo y renuncia a muchas cosas de los jugadores a los que les convoca. Si no se respeta lo elemental de las relaciones, queda en entredicho el comportamiento de los responsables. No sé cómo los jugadores no han dicho una sola palabra, ni han protestado por la situación que padecen, pese a que el hartazgo es monumental.

Llegará el momento en que los clubes se nieguen a darles permiso para incorporarse a las selecciones cuando están juegan partidos intrascendentes, algo así de solteros contra casados.

Mucho ánimo desde este blog a jugadores como Iñaki Peciña. Imanol Garciandía, Ander Izquierdo, Xoan Ledo, Kauldi Odriozola, Jon Azkue a los que deseamos fervientemente un retorno rápido y feliz a sus domicilios, lo mismo que al resto de compañeros.

ULTIMA HORA

La expedición ha conseguido salir, por fin, con retraso de Estambul, este martes a las 14.00 (hora de Turquía) y ha aterrizado en Barcelona, después de haber recogido las maletas y trasladarlas a la nueva aeronave. Con el retraso referido, algunos jugadores han perdido el enlace con los aviones que desde la Ciudad Condal les llevaban a sus domicilios. Cada cual se traslada a su destino en furgonetas y coches alquilados.

 

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