Basket

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El GBC regaló el partido al Murcia en una salida demencial tras el descanso. Permitió un parcial de 2-17 a un rival al que había tenido sometido durante la primera parte y al que dejó en bandeja la victoria tras un arranque del segundo tiempo impropio de un equipo que se está jugando la categoría y que su entrenador había calificado en la víspera como una final. Lo peor de todo es que el conjunto donostiarra llevaba controlado el encuentro en los dos primeros cuartos, en los que supo maniatar a un enemigo al que le obligó a fallar en exceso, 1/10 en triples para los visitantes, y al que sometió con sus propias armas, es decir una excelente defensa para que en el intermedio se pudiera pensar que el triunfo era posible (35-29).

Pero de nada sirvió ese trabajo anterior, ni los triples de Burjanadze, hasta tres en el primer cuarto casi seguidos para abrir brecha en el marcador, ni la mejoría de Jorge Gutiérrez, ni tan siquiera el trabajo coral para sujetar el juego interior de los visitantes, solo Ovie Soko percutió en esos dos primeros cuartos con acierto, lejos el resto de compañeros del nivel que al menos a algunos se les supone. Así las cosas, el partido. Así las cosas, el partido pintaba bien para el conjunto local, que llegó a dominar el choque incluso por siete puntos en el inicio del segundo cuarto (25-18), en un duelo que iba a poca anotación y a mucha actividad defensiva.

Todo cambió tras el paso de los jugadores por los vestuarios. Increíble pero cierto. Ni el GBC ni el Murcia se parecían a los equipos de los dos cuartos anteriores. En los donostiarras por su nula intensidad ahora, por su poca eficacia y por sus tremendos errores, en defensa y en ataque. El Murcia porque en un abrir y cerrar de ojos se permitió el lujo de anotar cuatro triples seguidos en tres minutos.

Solo había logrado uno en los primeros veinte minutos. Dos de Oleson y otros dos de Booker, más un dos más uno del impecable Soko y otra canasta de dos puntos del escolta de Alaska rompían el partido. De esta forma, el Murcia se fue a un parcial de 2-17 en apenas tres minutos, momento en el que el entrenador local solicitó tiempo muerto para frenar a un desbocado rival y a un dormido GBC.

Antes debió de parar Valdeolmillos semejante salida, porque el marcador en ese minutos 23 señalaba ya un muy peligroso 37-46. Ahora sí, el equipo visitante demostraba por qué es uno de los que mejor defiende de la Liga, y jugadores con puntos en sus manos como los mencionados se enchufaban al choque de forma clara. Todavía todo fue a peor cuando en las siguientes jugadas Oleson hacía su tercer triple y Soko acertaba con otra bomba de tres puntos para el 39-57. Era la puntilla para un GBC errático, que encadenaba malas decisiones ofensivas con escasa actividad defensiva permitiendo tiros la mayoría librados del Murcia. Un tímido intento de reacción les situó a diez puntos (51-61), pero la dinámica del juego la llevaba por completo el equipo de Javi Juárez.

La intensidad del Murcia

Si con bajar la diferencia de los 19 a los diez puntos se pensaba que el GBC todavía tenía una mínima opción, esto se fue al traste ya desde el inicio del cuarto final. El Murcia le seguía poniendo intensidad a la defensa, ritmo al ataque y acierto a la hora de encarar el aro del GBC. De nuevo, un parcial de salida de 0-9 dejó en evidencia a un conjunto local sin argumentos para darle la vuelta a la situación.

Es más, el equipo guipuzcoano cayó en el desánimo mientras el Murcia se venía todavía más arriba haciendo sangre de un Gipuzkoa Basket que deambulaba por la cancha. Si antes habían sido Oleson, Booker y Soko los encargados de hacer la diferencia, ahora se sumaba a la fiesta visitante Delía, Doyle y Kloof, por lo que la profundidad murcianos les permitía mantener el enorme nivel de intensidad y ese juego defensivo al límite que les caracteriza.

Tal fue el despropósito local a la hora de sumar puntos, que los primeros de este acto llegaron cerca del minuto 35 con dos tiros libres de un desdibujado otra vez Nevels. Hacía tiempo que no había partido porque el Murcia era superior, jugaba a placer a favor de una ventaja importante y se sabía ganador.

La derrota es muy peligrosa porque era una primera final. Incluso el propio entrenador Sergio Valdeolmillos la había calificado así. Ahora el calendario se torna todavía más complicado. Andorra fuera y Barcelona y Unicaja en Illunbe no parecen los mejores enemigos para salir de la posición de colista. Por si fuera poco, se escucharon algunos reproches desde la grada a la actuación del equipo. Fue un apagón en toda regla, uno de esos que siembran el futuro próximo de dudas, de una incertidumbre que ayer la segunda parte del GBC se encargó de alimentar de forma peligrosa.

El derbi femenino de la máxima categoría del baloncesto propició un partido notable de los dos equipos que resolvió a su favor el IDK Gipuzkoa. Las alavesas comenzaron mejor y llegaron al primer cuarto, pero en el segundo la actuación de las locales fue demoledora. Cobraron ventaja y no la perdieron hasta el final del encuentro. Espectacular actuación de las chicas de Azu Muguruza. La defensa volvió a ser clave para lograr la sexta victoria desde el inicio del campeonato.

FICHA TÉCNICA

IDK Gipuzkoa: Brkic (17), Aduriz (6), Nystrom (8), Weaver (12), Sarr (5) -cinco inicial- Lara González (0), Iparragirre (4), Erauncetamurguil (2) y Vivi (10). No ha jugado: Olabarria.

RPK Araski: Izaskun García (8), Van den Adel (6), Roberson (5), Edwards (20), Pardo (5) -cinco inicial- Ciappina (0), Molinuevo (0), Estebas (0), Vucurovic (2) y Diallo (4).

Parciales: 12-18, 20-6, 13-12 y 19-14.

Árbitros: López Herrada, González Banderas y Murillo Kohn.

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El GBC cayó en Valencia (77-62) en un partido en el que dominó de forma clara los primeros diez minutos, jugó un primoroso primer cuarto, pero que después se atascó de forma alarmante en ataque víctima de una defensa local que primero concedió mucho y que después fue todo un muro. Al Gipuzkoa Basket le faltó continuidad en el juego, mayor acierto en ataque a partir del segundo cuarto y, aunque su final no fue malo, la reacción llegó demasiado tarde, cuando el cuadro local ya le había remontado e, incluso, le superaba casi por 20 puntos.

El inicio del GBC fue sobresaliente. Su primer cuarto fue todo un canto a la buena defensa y, sobre todo, al ataque. Los donostiarras encontraron a un Dani Pérez impecable. Acabó con 17 créditos de valoración tras 10 puntos y 3 asistencias en lo que a las facetas más destacables de su estadística se refiere. Volvió loco a Van Rossom y repartió juego, además de imponer el ritmo que más convenía a su equipo. Fruto de esto y de la actitud colectiva a la hora de defender la propia canasta, los de Sergio Valdeolmillos dominaron el cuarto por 16-28. En el Valencia no funcionaba nada.

Sin puntería en sus tiros, fallón Dubljevic, nada productivo Abalde, sólo San Emeterio percutió con cierto éxito en estos primeros diez minutos, así como Will Thomas. Poco más hasta que Van Rossom sumara cinco puntos cerca de terminar el acto. Las defensas alternativas del GBC, a veces individual a veces zona, dieron resultado y sacaron del partido a los de Ponsarnau, a los que les faltaba mucha actitud defensiva, la misma que sí tenían los donostiarras.

Fue en el segundo cuarto cuando todo se equilibró. Varios factores influyeron en esta situación de partido. Por una parte, Ponsarnau vio claro que o metía guerreros en la cancha o el GBC le iba a ganar el duelo. Con Vives de base bajó la producción de los visitantes, con Labeyrie en el interior Sekulic y Burjanadze lo tuvieron más difícil, y cuando entró Jorge Gutiérrez en la cancha, su despliegue físico sigue dejando mucho que desear, el conjunto local recuperó gran parte del terreno perdido antes.

Así las cosas, el Valencia Basquet le endosó un parcial de (8-0) en apenas minuto y medio al GBC, que acumuló varias pérdidas seguidas. Doornekamp, Tobey y Labeyrie se encargaron de subir el acierto de los locales. A pesar de todo, el Gipuzkoa Basket ganaría el descanso con el marcador a su favor (34-37). El Valencia pagaba en el intermedio su mala puntería desde el triple con un porcentaje de acierto del 20% tras una serie de 3/15, mejor el GBC en esta faceta con un 31%.

Will Thomas, clave

En el tercer cuarto el Valencia demostró su calidad. Siguió apretando en defensa y provocando los fallos en ataque de un GBC que poco a poco perdía fuerza y que veía como el rival le iba comiendo el terreno. Will Thomas fue imparable para Bobrov y sobre todo para Burjanadze. Los dos pívots del GBC se metieron en cuatro faltas personales y el rebote pasó a ser propiedad del conjunto local, con un Dubljevic determinante en este apartado del juego. A los donostiarras les costaba mucho encontrar el aro del Valencia y de esta forma los taronja le empezaban a dar la vuelta al partido. En el minuto 26 se pusieron por delante por primera vez (43-42); después, entre Will Thomas, Van Rossom, Abalde y Tobey se aprovecharon de un GBC atascado. El parcial de este cuarto lo dice todo: 18-9. Gipuzkoa Basket volvía a quedarse en nueve, al igual que en el segundo parcial.

Peor fue el arranque del último cuarto, minutos en los que el GBC se pareció peligrosamente al de la jornada pasada en Madrid. Pérdidas de balón, malas situaciones de tiro, fallos en los pases y nula actividad defensiva. Así, los donostiarras vieron como el Valencia los sacaba de la cancha. El parcial de 15-2 en apenas cuatro minutos premiaba ahora la gran defensa del Valencia y el desacierto total de los de Valdeolmillos, incapaces de encontrar a algún referente en la pista.

A partir de este momento los de Ponsarnau jugaron a placer, rondando por momentos los 20 puntos de ventaja y machacando la canasta de los guipuzcoanos. Corbacho con cinco puntos, dos mates de Bobrov y un tiro libre de Burjanadze recortaron un poco la desventaja, pero el partido ya estaba finiquitado. Van Rossom con un triple y Matt Thomas con otra canasta de dos dejaba todo visto para sentencia. Otro triple de Corbacho ponía el 72-62 a falta de dos minutos, pero era algo así como el canto del cisne. El intercambio de canastas final, con el Valencia menos intenso por aquello de que sabía que iba a ganar, le vino bien al GBC para maquillar el marcador. Solo para eso. Lástima.

FICHA TÉCNICA
(77) Valencia Basket (16+18+18+25): Van Rossom (11), Abalde (2), San Emeterio (5), Will Thomas (17), Dubljevic (6) -cinco inicial- Sergi García (-), Labeyrie (10), Tobey (10), Vives (3), Matt Thomas (10) y Doornekamp (3).

(62) Delteco GBC (28+9+9+16): Dani Pérez (11), Nevels (7), Salvó (6), Burjanadze (10), Bobrov (6) -cinco inicial- Jorge Gutiérrez (2), Maiza (-), Van Lacke (3), Sekulic (6) y Corbacho (11).

Árbitros: Perea, Martínez Fernández y Baena. Eliminaron por faltas personas al local Doornekamp (m.36) y al visitante Gutiérrez (m.40).

Incidencias: Pabellón de la Fuente de San Luis, ante 6.693 espectadores.

“Tras el mes transcurrido, Duda Sanadze no continuará en el Delteco GBC. El club quiere agradecerle los servicios prestados y le desea lo mejor en su futuro profesional y personal”. Esta es la nota con la que Gipuzkoa Basket confirmaba la no continuidad del jugador georgiano tras haber disputado cinco partidos con la camiseta guipuzcoana desde que se incorporó el pasado mes de octubre.

Por lo tanto, Delteco GBC vuelve a contar con una plantilla de doce jugadores que seguirán a las órdenes del técnico Valdeomillos. Sanadze jugó su último partido en la cancha del Real Madrid que terminó ganando con holgura.

La situación económica de la entidad obliga a no hacer dispendios, pese a las dificultades deportivas.

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Se podía esperar la derrota, es lo normal cuando se enfrentan dos equipos tan alejados en objetivos y en poderío económico y por lo tanto también en lo deportivo, pero también cabía prever una mayor resistencia de un GBC que llegaba a Madrid tras ofrecer un notable partido saldado con victoria ante el Burgos. Sin embargo, sólo aguantó seis minutos en el marcador el equipo donostiarra. Cuando los locales cogieron su habitual velocidad de crucero destrozaron a los guipuzcoanos en un abrir y cerrar de ojos para acabar imponiéndose al final por 104-71.

No le hizo falta a Laso Llull, ni Rudy ni Randolph, que quedaron fuera del acta, pero los minutos de otros menos habituales como Yusta, Prepelic, Deck, incluso Garuba, por ejemplo, fueron de mucha calidad. Tanta como la poca capacidad defensiva de los visitantes, muy superados y sin ofrecer el menor atisbo de reacción. Al GBC le faltó no solo acierto en ataque, que esto puede ocurrir ante un equipo del potencial que tenía enfrente, sino que su defensa fue deficiente. Encajó 28 puntos en cada parcial antes del descanso y dejó jugar con mucha comodidad a sus oponentes. Además, sus pérdidas de balón fueron castigadas sin piedad por un Madrid que juega muy bien en estático, pero que todavía lo borda mejor en campo abierto.

Así las cosas, los de Laso comenzaron con Carroll, Ayón y Campazzo muy entonados. El mejicano por dentro, que es lo suyo, el estadounidense con sus tiros exteriores o bombitas, y el argentino repartiendo juego. En el GBC Nevels, despistado, se iba muy pronto al banco y Oroz jugaba sus primeros minutos como quien dice en esta competición. Pero solo Dani Pérez, con sus asistencias, y Bobrov, certero bajo canasta, funcionaban. Con esto le bastó al GBC para mantener el marcador hasta el minuto seis (11-11).

Después, con las rotaciones, llegó el inicio del fin. Mal Gutiérrez, superado Sekulic, fallón Burjanadze, infrautilizado Corbacho y errático Nevels, al conjunto donostiarra le quedaron muy pocos argumentos para oponer cierta resistencia al Madrid. Y se notó muy pronto. Ayón, Campazzo, Carroll y Reyes se encargaron de meterle un 11-0 de parcial en dos minutos. Después, una tímida reacción visitante de la mano de Corbacho, triple, y de Gutiérrez, dejó el marcador en un 22-16. Pero de nuevo el Madrid volvió a la carga para el 28-18 de estos diez minutos.

El segundo cuarto comenzó con una superioridad casi insultante a favor de los blancos. Primero Ayón, después Yusta y más tarde Prepelic, con tres triples, dispararon la ventaja. Apareció Tavares para sembrar el pánico en la zona, sobre todo a la hora de intimidar, y al GBC se le apagaron todas las luces si es que había encendido alguna antes. De salida, un parcial de 9-0, y luego un juego ofensivo brillante favorecido también por la nula defensa del Gipuzkoa Basket. Así las cosas, el Madrid alcanzó ventajas superiores a los 20 puntos sin casi despeinarse. No había nada que hacer. El 50-22 tras triple de Prepelic en el minuto 16 suponía la máxima ventaja de los de Laso y la tumba definitiva de los de Valdeolmillos demasiado pronto.

Sobran dos cuartos

Fueron 20 minutos para nada. El típico intercambio de canastas de dos equipos que saben uno que va a ganar con total comodidad y otro que conoce desde hace tiempo que va a perder y que no tiene nada que hacer salvo intentar maquillar la derrota en la medida de lo posible. Un triple de Bobrov y otro de Sanadze, un jugador que acababa ayer su contrato aunque Valdeolmillos quiere que siga, recortaron un poco la desventaja hasta el 64-43. Pero apareció Carroll con un triple, Reyes con dos tiros libres y Campazzo con otra bomba de tres puntos para el 72-43 (min. 27). Después la diferencia subiría hasta los 35 puntos en un duelo en el que el GBC lejos de competir y de pelear se dejó ir, cometió muchos fallos y nunca supo interpretar un partido de estas características. Al final del tercer cuarto el marcador señalaba un duro 79-47 para los visitantes y Laso había rotado a sus jugadores importantes ofreciendo minutos incluso a Pantzar y al pívot Garuba, poco habituales. Por cierto, este último, con 16 años, superó a toda la batería interior del GBC mientras estuvo en cancha.

Si ya estaba decidido todo para el descanso, qué decir sobre los últimos diez minutos del partido. Laso jugó la mayor parte del cuarto con un quinteto compuesto por Prepelic de base, al final Pantzar, Causseur y Taylor o Yusta de aleros, y Deck y Garuba, por dentro, y Bobrov y Sanadze aprovecharon para maquillar sus números y poco más.

FICHA TÉCNICA

(104) REAL MADRID (28+28+23+25): Campazzo (12), Ayón (6), Yusta (11), Carroll (12) y Reyes (13) -cinco inicial-, Causeur (4), Garuba (7), Prepelic (14), Tavares (5), Deck (4), Taylor (14) y Pantzar (2).

(71) Delteco GBC (18+13+16+24): Nevels (2), Pérez (5), Bobrov (15), Burjanadze (2) y Sanadze (17) -cinco inicial-, Gutiérrez (8), Van Lacke (9), Oroz, Maiza, Sekulic (4), Salvó y Corbacho (9).

Árbitros: Fernando Calatrava, Vicente Bultó y Rubén Sánchez. Sin eliminados.

Incidencias: Palacio de Deportes (WiZink Center), ante 8.167 espectadores.

Este es el comunicado:

“Pedro Martínez no continuará al frente del banquillo de KIROLBET Baskonia. El club ha comunicado al técnico en el día de hoy la decisión de prescindir de sus servicios y se desvincula así de la disciplina baskonista.

Saski Baskonia agradece a Pedro Martínez su trabajo y profesionalidad durante el tiempo que ha pertenecido a la disciplina baskonista y le desea la mejor de las suertes en el terreno profesional y personal”.

Le sustituye Perasovic.