Fútbol

Tres puntos más suben al casillero de la Real. Merecidos ante un Levante que aguantó entero hasta el final, pese a que le pudo caer una goleada de escándalo. Subió al marcador un tanto de Mikel Merino en le primera parte, a pase de Oyarzabal.

Con anterioridad el jugador navarro estrelló un balón en un poste y a partir de ahí, un torrente de oportunidades. desde un penalti que tiró fuera Mikel Oyarzabal, hasta un mal definido «uno contra uno» de Isak, además de centros que no se terminaron de empujar a la red o se remataron mal, sin olvidarnos de las paradas muy meritorias de Cárdenas.

Añadamos un gol anulado al propio Merino en el segundo periodo, por fuera de juego posicional de Isak y entenderemos que el peso del encuentro, el dominio y las oportunidades correspondían a una Real Sociedad muy superior al Levante, al que sin duda le pesó el cansancio mental y físico de su reciente eliminación copera.

Lo importante a estas alturas de la película es sumar tres puntos, cuantas más veces mejor, para seguir en esa posición de privilegio que conduce al objetivo previsto al inicio de temporada. No es otro que ganar una plaza europea para la próxima temporada.

FICHA TÉCNICA

(1) REAL SOCIEDAD: Álex Remiro, Gorosabel, Zubeldia, Robin Le Normand, Aihen Muñoz, Januzaj (Portu, 73′), Mikel Merino,  Zubimendi, David Silva (Jon Guridi, 80′), Mikel Oyarzabal (Ander Barrenetxea, 73′) y Alexander Isak (Carlos Fernández, 80′).

(0) UD LEVANTE: Dani Cárdenas, Coke (Mickael Malsa, 57′), Óscar Duarte, Rubén Vezo, Toño (Carlos Clerc, 82′), Son, Enis Bardhi, Nikola Vukcevic (Jorge de Frutos, 57′), Rochina (Cheick Doukoure, 70′), Dani Gómez (Roger Martí, 70′) y José Luis Morales.

ÁRBITRO: Soro Grado (Comité riojano). Amonestó a Rochina y Dani Gómez, por los levantinistas.

GOLES:

1-0, Mikel Merino (10′)

Foto: Entre zurdos anda el juego (Real Sociedad-twitter)

Triunfo de las jugadoras de Natalia Arroyo que dispusieron de muchas jugadas de peligro y ocasiones de gol. Subieron dos al marcador. El primero obra de Nerea Eizagirre al borde del descanso. El último tanto lo firmó de un tiro ajustado Amaiur Sarriegi (89′), confirmando que los puntos se quedaban en Zubieta. Las realistas enlazan dos victorias consecutivas y siguen en la zona alta de la clasificación.

Buen partido en Loinaz que terminó con tablas. Los de Gorbodil lograron dos goles de ventaja por medio de Aiert Ordoñez (27′) y Markel Pita (52′). Todo parecía terminado hasta que apareció Karrikaburu para marcar dos goles (82′ y 90′), el primero de ellos de penalti, y salvar un punto para los de Sergio Francisco.

OTROS RESULTADOS

Grupo A:

Balmaseda-Tolosa (2-2), Aurrerá Ondarroa-Santutxu (3-1), Deusto-Gernika (1-1), Urgatzi-Somorrostro (1-0).

El meta del Tolosa, Markel Agirre, detiene dos penaltis en La Baluga.

Grupo B
Lagun Onak-Ariznabarra (3-0) Goles de Jagoba (2) y Beñat. El meta local Bastida detuvo un penalti.

Santurtzi-Durango (1-0),  Urduliz-Vitoria (0-3)

La fortuna no es la mejor compañera del Éibar esta temporada. En el partido disputado ante el Cádiz en el Carranza pierde por la mínima, gracias a un gol de Negredo (40′).

La jugada del partido se produjo, al cuarto de hora del segundo tiempo. Los armeros dispusieron de un penalti a su favor que se encargó de lanzar el meta Djmitrovic. El portero gaditano Ledesma acertó el lanzamiento y evitó el empate. Los de Cervera aguantaron la ventaja hasta el final.

(Foto: Cádiz CF-cuenta de twitter)

La derrota del Villarreal en Valencia y la del Sevilla en Elche no hacen otra cosa que animar el cotarro por los puestos clasificatorios que conducen a Europa a final de temporada, bien a Champions, bien a la Europa League.

La Real está en una posición estupenda para confirmarse como equipo aspirante. Para ello es necesario derrotar al Levante este domingo (Anoeta, 18.30). Los de Paco López suelen complicar las cosas en sus visitas pero, con las bajas que le afectan y con el cansancio que supone disputar un partido con prórroga el pasado jueves, el horizonte parece más despejado.

Desde luego, los de Imanol se lo tendrán que currar, porque los granotas son competitivos y disponen de un plantel con experiencia suficiente como para desmontar los pronósticos. Será bueno que el equipo no se despiste y que mira hacia otra parte que no sea el césped sobre el que deben sumar tres puntos. El técnico no se anda por las ramas al respecto: «Nuestro único y prioritario objetivo es siempre enfocarnos en el siguiente partido».

Cumplido el partido de sanción vuelve Mikel Merino, lo mismo que Asier Illarramendi, recuperado de los problemas que le impidieron alinearse en los dos últimos encuentros. El partido será dirigido por el riojano Soro Grado, con Medié Jimenez en el VAR.

Por parte levantinista, Campaña, Melero, Radoja y Postigo causan baja por lesión. Tampoco viaja Rober Pier por las secuelas de un golpe recibido en el partido de Copa ante el Athletic Club.

 

El Barça será uno de los finalistas de Copa después de haber derrotado al Sevilla (3-0), gracias a un gol en el último segundo del partido que igualó la eliminatoria y llevó a los dos equipos a la prórroga. En ella, con un jugador más por expulsión de Fernando, el Barça marcó el tercero que sentenciaba.

Partido plagado de alternativas. Los catalanes abrieron pronto el marcador, gracias a un inmenso remate de Dembelé (12′). El ritmo del juego se aceleró y el encuentro se convirtió en una pugna increíble por llegar a la final.

El Sevilla dispuso de una oportunidad de oro para sentenciar. Ocampos no transformó un penalti que detuvo Ter Stegen, como siempre uno de los destacados. Salvó a su equipo de caer eliminado. A pesar de todo, los andaluces se defendieron con orden hasta el minuto 94′. Un centro de Griezmann lo remató Piqué cuando no quedaba tiempo para más.

La comentada expulsión de Fernando (92′) y el gol de sentencia en remate de Braithwaite a los cinco minutos de iniciarse la prórroga decidieron un partido que añadió una jugada decisiva. Ni el árbitro, ni el VAR interpretaron penalti por unas manos de Lenglet.

La actuación del murciano Sánchez Martínez fue muy discutida. Mostró siete amarillas al Sevilla y tres al Barça. Amonestó a Koeman y Lopetegi- Expulsó a Fernando, por dos amarillas, al sevillista De Jong «por aplaudir» una decisión del árbitro, y también vio la roja uno de los ayudantes del técnico de Asteasu. Oscar caro levantó los brazos.

Julen Lopetegi en rueda de prensa valoró el momento que les tocaba vivir: «El vestuario está lógicamente abatido. Toca tragar veneno y pasar una mala noche».

El Barça, por tanto, jugará la final del 17 de abril y está a la espera de conocer qué rival le toca en suerte. Saldrá de la otra eliminatoria. Levante y Athletic se enfrentan este jueves en Valencia, con la referencia del empate del encuentro de ida (1-1).

(Foto: Sevilla CF-twitter)

No ocupa portadas de periódicos, ni titula las crónicas del equipo en el que juega y cree. Jon Iglesias es un arquetipo, modélico, ejemplar, que lleva Beasain, y su equipo de fútbol, por la sangre de sus venas, que mantiene vivos los sueños y que alcanza la madurez desde las experiencias vividas tanto en el mundo del deporte como en el laboral. Si te sientas con él a tomar un café, bastará con escuchar, para entender el valor, el calado, del individuo del que vas a aprender muchas cosas.

 Te lo he preguntado más de una vez, me has respondido siempre, pero me olvido…¿Por qué te llaman “Txistu”?

-A mi padre siempre le han llamado con ese seudónimo y supongo que lo he heredado de él; porque ni sé tocar el instrumento ni silbo bien. Mi padre sí que suele silbar mucho y de ahí que le llamen de esa manera.

Acabas de cumplir 30 años, de los que los diez últimos los has pasado, entre otras cosas, defendiendo la camiseta del Beasain. Una insignia de oro, un “one club men”, un compromiso con el club de tu lugar de nacimiento…

-Desde alevines he estado en la SD Beasain. Inauguramos el campo de fútbol de Igartza, he jugado en el campo de hierba natural del viejo Loinatz, en el nuevo, ahora en el de hierba artificial; he sido recogepelotas del primer equipo, formé parte de la primera plantilla de regionales desde su fundación etc. La verdad que son muchas las historias que hemos vivido juntos.

¿Alguna vez te hicieron ofertas para cambiar de aires? En caso afirmativo ¿por qué las desechaste?. En todos los casos, ¿qué supone el club para ti?

-Sí que he tenido alguna que otra opción para cambiar de equipo, pero ya sabes que la cabra siempre tira al monte. Al fin y al cabo, yo he nacido y lo he vivido todo aquí; y me siento muy feliz.

La SD Beasain me lo ha enseñado todo a nivel futbolístico. He vivido buenos y malos momentos, he crecido y me he formado como persona. Me ha dado la opción de disfrutar de una de mis pasiones cerca de los míos. Que un sábado a la tarde el mejor plan de tus padres e incluso amigos sea ir a verte y apoyarte no tiene precio.

Ha habido entrenadores que han decidido alinearte en el centro del campo, en la variante  mediapunta/extremo. Existe siempre un sitio físico y otro químico. ¿Cuál prefieres?

-Desde pequeño he jugado de centrocampista, aunque en regionales primero y en Tercera división después me ha tocado jugar de media punta o incluso de extremo. La verdad que prefiero jugar centrado en el campo más que tirado a una banda, que sea más arriba o más abajo no me importa tanto pero el físico también va imponiendo sus límites poco a poco.

La sociedad está viviendo situaciones complicadas que afectan a la salud, al trabajo, a la convivencia, al ocio, a la práctica del deporte…¿Qué has aprendido en todo este proceso?

-En mi caso, siento que mi vida ha cambiado mucho en algunos aspectos durante este último año. De primeras, me he independizado con mi novia y hemos convivido juntos toda esta situación. Decisión que seguramente se hubiera pospuesto en otras circunstancias.

Aunque suene a tópico, creo que he aprendido a valorar más las pequeñas cosas que vivíamos en el día a día y que, por desgracia, hoy día se han convertido casi en extraordinarias. Como el compartir una comida con los amigos, visitar a la familia etc.

Por suerte, la salud nos ha acompañado en todo este tiempo y en el trabajo he tenido la oportunidad de teletrabajar. En cuanto al deporte, me siento un privilegiado de poder entrenar y jugar con bastante normalidad.

Has conocido el fútbol sobre tierra y hierba, con charcos y barro. Ahora, pisas un césped artificial de nueva generación. ¿Cuesta adaptarse después de tantos años?

-He sido de los románticos del césped natural, aunque el terreno de juego no esté en perfectas condiciones creo que el olor a hierba recién cortada, los charcos, la cal… tienen otro encanto. Sin embargo, estoy encantado con el césped artificial que tenemos en Loinatz. La adaptación fue inmediata y la calidad de los entrenamientos también ha incrementado. El tener cada vez más equipos de categorías inferiores en el club unido al altísimo gasto que tiene hoy día el mantenimiento de un césped natural, hacen que cada vez más clubs opten por esta opción.

Visto desde fuera, parece que el Beasain cuenta con estupendas plantillas. Sin embargo no termináis de demostrarlo. ¿Presión añadida o ansiedad por confirmar el valor del vestuario?

-Tras los fantásticos años que vivimos con Urtzi Arrondo, hace ya más de tres años, vino un cambio generacional y tuvimos que renovar prácticamente tres cuartos de la plantilla.

Estos últimos años han pasado jugadores excepcionales por el vestuario; algunos llegaron, nos enseñaron y se marcharon y otros, en cambio, llegaron para quedarse. Lo importante es que hemos vuelto a formar un bloque sólido, manteniendo gran parte de la plantilla año tras año y llegando a conocernos mejor. Personalmente creo que este último año hemos alcanzado la madurez como equipo.

Aunque clasificatoriamente nos gustase vernos más arriba, estamos compitiendo bien en cada partido y con el formato de liga que tenemos esta temporada pienso que todavía estamos a tiempo de conseguir grandes objetivos. Y lo mejor es que todo el equipo está convencido de ello.

Esta temporada con dos subgrupos, con una remodelación en ciernes, ¿cada partido es una final? Salvo el Gernika, quizás el Pasaia, el resto marca menos diferencias y parece que cualquiera puede ganar a cualquiera…

-Como decía anteriormente, el formato que tiene la categoría esta temporada hace que para Marzo queden ya definidas las posibilidades reales por las que puede luchar cada equipo. Es por ello, que los primeros 20 partidos sean de vital importancia pero también es verdad que se mantendrá la emoción hasta el último momento para saber cuáles serán los equipos que suban y bajen de categoría definitivamente.

Lo cierto es que al estar divididos en dos grupos y reducirse el número de partidos a jugar durante esta primera fase, aumenta la necesidad de ganar partidos y sumar puntos a nivel clasificatorio. Cada partido, como bien dices, es una final y como no habrá tanta diferencia de puntos entre un equipo y otro en la segunda fase; la competitividad será máxima en todos los partidos.

Con el cambio de entrenador, con la llegada de Gordobil, ¿las cosas difieren? ¿Hay tiempo de avanzar?

-El cambio de entrenador nos pilló un poco por sorpresa. Nadie esperaba un cambio así a mitad de temporada, con pocos partidos por delante para el fin de la primera fase y con partidos por recuperar entre semana.

Sin embargo, desde el primer día Igor nos ha intentado trasmitir esa intensidad y agresividad que creo nos hacían falta. Llegó con las ideas muy claras y aunque hayamos mantenido la principal idea de juego que teníamos de intentar salir con el balón jugado, no le gusta que especulemos y quiere que terminemos las jugadas muy rápido. Quiere que seamos un equipo compacto, intenso y agresivo tanto en las pérdidas como en las transiciones.

Poco a poco y con el paso de las semanas estamos interiorizando cada vez más conceptos y mejorando en las cosas que quiere que hagamos. No es la situación ideal para que un entrenador pueda mostrar sus ideas y enseñar lo que quiere que hagamos, pero el equipo tiene la actitud y predisposición de aprender y mejorar. Y aunque estemos avanzando más lento, lo estamos haciendo con paso firme.

Después de varias temporadas con José Luis Ribera en el banquillo, cuáles son las fortalezas del grupo y dónde está el margen de mejora.

-Creo que José Luis llegó al equipo en un momento delicado, en un año de transición en el que había muchas dudas sobre cómo iba a reaccionar el equipo por la marcha de jugadores importantes.

Sin embargo, gracias al gran trabajo y esfuerzo realizados durante estos últimos años el equipo ha cogido unas señas de identidad y se siente muy cómodo con el balón. Nos hemos convertido en un equipo muy disciplinado que sabe lo que tiene que hacer en cada situación y sabe ocupar los espacios en el campo para crear superioridades y generar ocasiones para ganar el partido.

A su vez, siento que el equipo tiene que tener mayor carácter competitivo e instinto ganador para estar más arriba en la clasificación.

Eres ingeniero industrial, acabaste un máster y ahora trabajas en Ampo. ¿Supone mucho sacrificio compaginar estudios y fútbol? ¿Los lunes, cuando llegas a la empresa, los seguidores del Beasain y de otros equipos, te dan caña por el resultado? ¿Se parece en algo el mundo laboral al futbolístico?

-Me siento muy afortunado de trabajar en lo que he estudiado y poder disfrutar del fútbol al mismo tiempo. El fútbol supone una vía de escape a los problemas diarios, una forma de desconectar del día a día y liberarse con compañeros haciendo lo que más nos gusta.

Personalmente no supone ningún sacrificio porque lo que hago, lo hago a gusto. Es cierto que todos tenemos días mejores o peores; pero el día en el que suponga un sacrificio entiendo que se habrá terminado todo.

En la empresa en la que trabajo, Ampo, hay muchas personas que siguen el fútbol de cerca y siguen al Beasain también. Ahora que no pueden ir al campo a animar podría parecer que no siguen al equipo; pero te das cuenta que hay mucha más gente de la que creías la que está pendiente de los resultados y la marcha del equipo.

Aunque parezcan mundos muy dispares, tanto en el mundo laboral como en el futbolístico lo importante son las personas. Son la base de todo. Las personas son las que enriquecen un vestuario o un grupo de trabajo y lo convierten en equipo. Saber lidiar con ellas es lo que va a determinar el éxito o fracaso tanto en un partido como en un proyecto.

Ahora convives con tu pareja. Antes, con tu familia directa. Después de un partido, hablas de fútbol o tratas de desconectar. Muchas veces se desconoce la realidad de vuestra vida. Sois profesionales, aunque compitáis en categoría amateur, y no os gusta que os den la chapa…

-En mi caso la mayoría de las veces depende del resultado. Cuando se gana un partido siempre gusta más que se hable del mismo, aunque sólo sea por el gozo propio. Cuando se pierde, sin embargo, normalmente suelo estar bastante cabreado. No suelo querer que me hablen y espero a que pasen unas cuantas horas para que todo vuelva más o menos a la normalidad.

También me suele gustar analizar o hablar con algún compañero sobre el partido para intercambiar opiniones y discutir en qué hemos fallado, dónde hemos acertado y así sacar conclusiones y mejorar para la próxima.

¿El partido de tu vida del que no quieres acordarte jamás y aquel en el que sentiste un montón de emociones y alegría?

-El partido que recuerdo con más rabia es el partido de vuelta de la tercera eliminatoria de los play-offs de ascenso a Segunda B que jugamos en Gijón contra el Sporting B en 2017. Íbamos con un resultado de 2-2 y convencidos de que podíamos lograr algo bonito. Sin embargo, el árbitro se encargó de esfumar nuestras ilusiones a los cinco minutos de partido al expulsar a un jugador con tarjeta roja directa.

Aunque la alegría la siento cada vez que entreno, siempre recordaré con emoción el día de mi debut en Tercera división con Iñaki Pola como entrenador. Fue un partido en casa contra el Zarautz que terminó en empate. Y como no, el partido en el que marqué mi primer gol en la categoría, contra el Santutxu en Loinatz. (En la foto, la celebración).

¿Cómo es el vestuario del Beasain, las personas? ¿Qué recibes de esa relación y qué das? Sin una buena gestión del vestuario, ¿los logros son posibles?

-Como he comentado antes, las personas son la base de todo y en el Beasain tenemos la suerte de tener a un grupo de personas fantástico. Un vestuario alegre, comprometido, disciplinado… Cada uno llega a entrenar con la mochila de lo vivido durante el día pero sabiendo que cuando llega al vestuario todos estamos ahí para ayudarnos mutuamente. Y cuando hablo de vestuario no hablo únicamente de jugadores; sino de toda la gente que forma esta familia ya sean entrenadores, preparadores, delegados, utilleros o cualquier persona que ayude en el día a día con toda su buena voluntad. Eso es lo que realmente hace grande a un equipo.

Para mí, es fundamental una buena gestión de las personas para el éxito. Está claro que cuando las cosas marchan bien esa gestión pasa prácticamente desapercibida y se le resta importancia. Pero cuando las cosas no marchan tan bien es cuando se dejan entrever los puntos débiles de un equipo.

Pienso que sin esa gestión del vestuario los logros pueden llegar a ser posibles, pero siempre que se haga una buena gestión se estará más cerca y mejor preparado para alcanzarlos. Que en esta vida no se trata únicamente de llegar y lograrlos; sino de llegar y lograrlos bien.

Personas como tú, Jonma, Etxabeguren, Aiert Ordoñez, Arzamendi, Aritz Imaz, Iván Claver… universitarios titulados, expertos en el fútbol y en la vida, ¿sois un espejo en el que se miran los jugadores jóvenes? ¿Aceptan lo que les decís? ¿Son diferentes a vosotros?

-No sé si seremos un espejo para ellos, lo que sí es cierto es que yo mismo también aprendo de todos ellos cada día. Tenemos una bonita mezcla de gente con experiencia y jóvenes que acaban de empezar en esto del fútbol y de la vida. Todos nos respetamos y la palabra de uno es tan importante como la de otro más allá de la edad.

Sí que es cierto que tenemos a jugadores que han jugado en categorías superiores; en otras ligas, ciudades o países y sus vivencias son muy bien valoradas por todos. Eso hace que los jóvenes se sientan arropados y den más de sí mismos por el equipo.

Por lo demás, creo que el tener cada vez a más jugadores de casa en la primera plantilla es esperanzador para los jóvenes ya que ven que apostar por ellos es posible en el futuro.

Después de tantas temporadas ¿Jon Iglesias mantiene vivos los sueños? ¿Cuáles?

-Es una muy buena pregunta que cada vez la escucho más. Será que verdaderamente me estoy haciendo viejo para esto del fútbol. La verdad es que no tengo un sueño en concreto. Un sueño es poder entrenar cada día con amigos que lo han sido desde la infancia. Con compañeros que he ido conociendo por el camino y que se han convertido en amigos. Poder compartir el día a día con personas que no habría conocido si no fuera por el fútbol y aprender de ellas. Esos son sueños de verdad; sueños hechos realidad.

He aprendido a disfrutar del proceso hacia el éxito; más allá de si finalmente se consiga o no. Aprendido a disfrutar de un entrenamiento, de una merienda, de una charla de vestuario. Alcanzar pequeños logros en el camino hacía el éxito final ya es un éxito en sí mismo. Eso te hace crecer y formarte como persona.

Me encuentro bien físicamente y mientras así sea espero seguir disfrutando de todo esto. El día que físicamente no pueda o deje de disfrutar del proceso, entenderé que es momento para dejarlo y buscar otra afición con la que pueda engancharme.

Defiende la unidad familiar en la que cree. Sus padres, su hermana, su pareja, forman parte de un mundo feliz. Disciplinado y exigente, profesional y solidario con todos los proyectos en los que participa. Le encanta viajar y Filipinas fue el lugar que más le ha impresionado de los muchos sitios que conoce. Por su belleza y por lo que permite desconectar.

Podría hablar también de las morcillas de Beasain, del pescado a la parrilla, de un buen plato de jamón o de lo que sea. Le gusta comer de todo y que las raciones sean vascas, amplias. Eso sí, al final un café de primer nivel. Hablando de personas hacia dentro y hacia afuera, a día de hoy se fija en las páginas de un libro de autoayuda, cuya autoría corresponde a Dale Carnegie y que se titula «Cómo ganar amigos e influir sobre las personas».  Aunque es bien cierto que si entras en su casa, la biografía de Xabi Alonso, su ídolo futbolístico, ocupa un lugar preferencial. Lo mismo que la camiseta del Beasain, las fotografías, los recuerdos y el orgullo de pertenecer al club que lleva en las entrañas.

 

 

Hace una semana escribí en esta sección que entre unos y otros me habían puesto la cabeza como un agotador concierto de bombardino. No pensé en nada, ni en nadie, y por supuesto no existía la menor intención de molestar. En aquel momento pasó por la imaginación ese instrumento, como podía haberlo hecho el helicón, la vihuela, el bazantar, el theremin o el aborigen didgeridoo. Todos tan originales, todos tan distintos. Podría incluir al clavicémbalo, cuyo sonido especial compartí en los conciertos de María Teresa Chenlo, que nos invitaba a su casa para escuchar los recitales que preparaba con las sonatas del Padre Soler, las de Turina, o música andaluza. Incluso, un concierto de música de vanguardia que se me hizo durísimo. El director fue José Luis Temes y quiso que le acompañara aquella tarde del debut en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Respeto a quienes hacen de la música su razón de ser, como compositores, intérpretes y melómanos. Lo he vivido desde niño. Mi madre cantaba ópera, grabó algún disco y disfrutaba a todas las horas del día interpretando la Madame Butterfly de Puccini. El hermano de un bisabuelo componía música para bandas y siempre escuché en casa que la diana del día de San Pedro en Irún le pertenecía. Fui alumno de solfeo y piano de la profesora Maria Pilar Etxebeste, cuando el apellido se escribía con ch y v. Ella siempre me animaba destacando el buen oído. He asistido a muchísimos conciertos y recitales en los que siempre estuve a gusto. Así que si algún día se convoca, y puedo, no faltaré a la cita con el bombardino, al que elevo a los altares para que quienes se han sentido afectados sean comprensivos.

Dicho lo cual me voy con la música a otra parte. Por ejemplo, a Manchester. ¡Qué mal gusto! Cuento pocas veces cómo es la relación personal que mantengo con los deportistas. Confieso que cuando vi, cómodamente sentado en el sofá, el meneo de Lindelöf a Jon Bautista pensé que le había desencajado. Al concluir la contienda, le envié un mensaje solidario. Como es un chaval extraordinario, muy educado, contestó al momento. “Estoy bien. No te preocupes. No me duele nada. Ha sido un orgullo jugar en semejante campo y plantarles cara”. Ese era el espíritu de un jugador que debió sentirse como atropellado por una manada de búfalos. Las andanzas de los jóvenes futbolistas, marcados por el estigma txuriurdin, enseñan a entender muchas cosas que no trascienden al exterior, pero que laten de modo acelerado en el yo personal de cada uno de ellos. No olvidarán la experiencia del momento gracias, entre otras cosas, a la confianza que el entrenador deposita en ellos. Cuando llegan situaciones como ésta, más allá de la eliminación, viven con pasión cada minuto de juego, sabedores de lo mucho que les ha costado llegar.

Se termina una eliminatoria, en la que los partidos se han disputado lejos del calor del hogar para que no faltara de nada. Llegaba seguida una tercera cita que no era moco de pavo. Valdebebas, el Real Madrid y las necesidades de puntuar de unos y otros con los objetivos similares. Nos faltaban Illarramendi y Merino, además de los lesionados de largo alcance. El técnico otorgó el mando a Guevara y Zubimendi. ¿Quién dijo miedo? No sé si entienden mucho de música, ni cuáles son sus gustos, pero en el primer tiempo su juego sonó a celestial. Les faltó el acompañamiento de una parte de la orquesta. A veces, salvando las muchas distancias con la ascética y la mística, me siento como Santa Teresa de Jesús: “Vivo sin vivir en mí”. Tuve la sensación de que nos tangaban un penalti como la copa de un pino. Ni el árbitro, ni los que rigen los monitores, ni los comentaristas, ni casi nadie se atrevió a decir y decidir que aquello era un shoot desde los once metros. El equipo aguantó muy bien, con orden y con calma, pese a que el rival dispuso de ocasiones para haber puesto el partido en otra dirección.

También la Real, después del descanso. Una salida fulgurante y osada, cambió la decoración y un centro de Monreal (renovació si us plau) lo remató Portu al fondo de la red. Es cuando sé que me voy a poner nervioso. ¡A la cocina, a preparar la cena y a esperar que pase el tiempo. Faltaba una enormidad para el final! Este tipo de encuentros se hace largo, sobre todo cuando juegas lejos de tu hogar. Llegó el empate en ese minuto que te mata, con la fortuna aliada con el rival. No quedaba nada para saborear la victoria, pero un lanzamiento, con desvío incluido, nos dejó a mitad de camino. Es posible, preguntando a la feligresía antes del encuentro si firma un empate, que nos encontráramos con muchas respuestas afirmativas. Lástima del centro de Portu al que no llegó Isak. Fue una hermosa oportunidad que, con dos goles de ventaja, hubiera premiado de mejor manera el juego colectivo. Reparto de puntos, no perdemos el oremus y nos vamos con la música a otra parte que en Madrid ya hemos ofrecido un buen concierto.

 

Real Madrid y Real Sociedad empatan en Valdebebas (1-1) y seguro que el punto no llena a ninguno de los vestuarios. Al Madrid, porque le aleja del líder, rompiendo la racha de victorias seguidas, y a la Real, porque tenía la victoria en el bolsillo.

Portu adelantó a la Real (54′), al aprovechar de cabeza un centro de Monreal y Vinicius empató en el 89′ tras lanzar el balón a puerta, pegar en Zubeldia  y desviar la trayectoria en una jugada sin fortuna para el equipo realista que no le perdió la cara al partido en ningún momento.

Ficha técnica

(1) Real Madrid: Courtois; Lucas Vazquez, Varane, Nacho, Mendy; Casemiro, Kroos, Modric (Valverde, 76′), Isco (Vinicius, 61′); Marco Asensio (Rodrygo, 61′) y Mariano (Hugo Duro, 61′).

(1) Real Sociedad: Remiro, Gorosabel (Sagnan, 82′), Zubeldia, Le Normand, Nacho Monreal, Ander Guevara, Zubimendi; Portu (Barrenetxea, 72′), David Silva (Aihen Muñoz, 85′), Mikel Oyarzabal e Isak (Carlos Fernández, 82′).

Goles: 0-1, m.55: Portu. 1-1, m.89: Vinicius.

Árbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño). Amonestó a Gorosabel.

Incidencias: Valdebebas. Estadio Alfredo di Stéfano,  a puerta cerrada.

El fútbol vasco ha elegido a Javier Landeta como nuevo presidente de la Federación Vasca de Fútbol (FVF) y será, junto a su equipo, quien gestione el futuro de la institución hasta el año 2024. Sucede en el cargo a Luis Mari Elustondo.

En la Asamblea Extraordinaria celebrada en Ipurúa (Éibar) los representantes de los clubes, árbitros, técnicos y jugadores con derecho a voto, depositaron 86 papeleta favorables a Landeta, mientras que el otro candidato y exjugador profesional, Koikili Lertxundi logró 29 apoyos.

Licenciado en Matemáticas, Landeta es presidente del Leioa y deberá abandonar el club por incompatibilidad. Su vicepresidente será el primer regidor del Amorebieta, Jon Larrea, siendo tesorero el economista Carlos Gómez, presidente del Mugarrazpi de Durango.