Polideportivo

Las Federaciones Vascas de Pelota Vasca, Tenis, Padel y Tenis de Mesa, afectadas por el decreto del Gobierno Vasco del pasado 6 de noviembre, en relaación con las restricciones al deporte, solicitan:
«que se puedan practicar nuestros deportes, y sus entrenamientos hasta 6 personas, tanto a nivel escolar como federado, de una manera normalizada con todas las medidas de seguridad vigentes (uso de gel hidroalcohólico, distancia de seguridad, no utilización de vestuarios y utilización de mascarilla).

Los goles del equipo guipuzcoano fueron obra de Patrick Fuentes (2), Lasuen y Alberdi.

HOCKEY HIERBA
Sardinero- Atco. San Sebastián (1-2)

BALONMANO. División Honor Plata

Amenabar Zarautz-Torrelavega (19-19)

CICLISMO. EUROPEOS de PISTA
Sebastián Mora, campeón de Europa en la modalidad de puntuación. Matteo Dónega y Daniel Crista completan el podio.

RUGBY

El Salvado-Ampo Ordizia (0-24)

PELOTA:

Campeonato Manomanista

Urrutikoetxea-Jaka (13-22)

Irribarria-Dario (13-22)

Cpto. Promoción

Elordi-Aranguren (22-6)

Arteaga-Zabala (22-7)

Erasun-Salaberria (18-22)

Los aficionados no podrán acudir como espectadores a partidos que se celebren en Euskadi. La medida entra en vigor este sábado y en principio se mantendrá en vigor hasta final de noviembre.

La medida afecta al Bidasoa, Bera Bera, Amenabar Zarautz, Aiala, Ordizia Rugby, Real Unión, Real Sociedad (Segunda B y féminas), festivales de pelota y cuantos equipos profesionales o semiprofesionales compiten en el territorio.

Su mundo se compone de agua, corrientes, puertas y descensos, sueños y realidades, coraje y confianza, caer y levantarse. Palista de aguas bravas, vive en Nueva Zelanda durante los últimos seis meses, protagonizando una experiencia difícil de olvidar. Cuando hace poco le felicité el día de su cumpleaños, encontré una realidad inesperada. Una vida diferente. Su vida.

Habías acudido a entrenar a Nueva Zelanda a preparar los JJ.OO con la deportista holandesa a la que diriges. Impensable la que venía…

-Pues sí Iñaki, me vine a Nueva Zelanda porque la deportista, Martina Wegman, palista holandesa a la que entreno, vive aquí junto a su marido ex-piragüista neozelandés de eslalom. La idea ambiciosa. Se trataba de venir a Nueva Zelanda cuatro meses para preparar los juegos olímpicos en las mejores condiciones climáticas posibles ya que era verano en el hemisferio sur , escapándonos así del invierno en Europa.

Me acuerdo que el mes de febrero estábamos en Australia en la primera competición internacional de la temporada y veíamos lo que pasaba en China, y no imaginábamos que se esa crisis se iba a expandir por todo el mundo en tan poco tiempo y que nos iba a afectar tanto. Un mes más tarde, la crisis del Covid -19 había estallado a nivel Mundial , aplazamiento de los juegos olímpicos , billetes de vuelta cancelados y una gran incertidumbre por delante.

Ya llevo en el hemisferio sur un total de seis meses. Y en principio tengo un billete de vuelta para comienzos de julio.

2.- Cómo os adaptasteis a la nueva realidad.

Nueva Zelanda tomó la decisión de empezar el confinamiento bastante pronto, teniendo en cuenta que no habían confirmado demasiados casos. Eso hizo que pudieran controlar los focos de contagio.

Al principio, haciendo caso a las indicaciones de las autoridades, paramos el entrenamiento y empezamos a trabajar de manera online. Yo me reunía con el preparador físico para preparar un plan para mantener en forma a Martina y ella se dedicaba a entrenar en un gimnasio que tiene montado en casa.

A lo que la zona de confinamiento se refiere la he pasado en la casa del lago de la familia de Callum Gilbert palista neozelandés. Un sitio increíble a orillas del lago Rotoiti donde hemos tenido espacio suficiente como para no sentirnos enclaustrados. Los días los hemos aprovechado para leer, formarnos en las áreas que nos interesan, hacer deporte y también hemos jugado un poco a la playstation. No te voy a mentir…

Por suerte la gestión de la crisis nos ha permitido poco a poco volver al trabajo diario al agua y ahora se puede decir que las cosas están como antes en Nueva Zelanda.

No te atreviste a volver por miedo a…

El miedo principal a la hora de sopesar una posible vuelta a España era el quedarme atascado en algún país en el que debiera hacer escala. Además el marido de Martina se encontraba en una expedición en Patagonia, y lo pasaron bastante mal para poder volver a Nueva Zelanda. Aun así, como la celebración de los juegos se mantenía en las fechas previstas, mi trabajo era quedarme donde estuviera la palista a la que entreno. Una vez que supimos que los juegos se aplazaban empecé a pensar en la vuelta a casa.

Quedarse sólo en un continente tan alejado, solo ante el vacío…La solidaridad de un palista neozelandés que te abre su casa confirma los valores del deporte.

-He de decir que ya me encontraba en su casa antes de la crisis por lo que engrandece más su gesto ya que no era necesaria una situación de pandemia mundial para que se portara bien conmigo . Estoy muy agradecido a él y a su familia y se lo hago saber siempre que puedo. Gracias a ellos mi experiencia en Nueva Zelanda ha sido más fácil y la verdad es que me ayudan mucho.

Has debido readaptarte a una nueva realidad. Sin plaza en el equipo estatal de slalom, tocaba reinventarse.

Si, el año pasado me mudé a la Seu d´Urgell con mi hermana tratando de clasificarme para el mundial de 2019 que se disputaba en la misma Seu d´Urgell. Era una oportunidad importante para poder clasificarse para el equipo nacional, competir un mundial en “casa” e intentar clasificarse para los juegos de Tokio 2020.

Sabía que ese año iban a venir muchos palistas extranjeros dado que la competición también servía como clasificatorio olímpico para los países. Y conociendo que el canal de la Seu tiene fama de difícil y muy específico, decidí ofrecer servicios de coaching. Compaginaba entrenamientos con esos servicios. Tuve bastante éxito entrenando a diferentes atletas de Canada, Irán, Estados Unidos y Holanda.

Finalmente, el selectivo nacional no fue todo lo bien que me gustaría, aunque no tuve mucho tiempo de asimilarlo ya que Martina, una chica holandesa a la que había estado entrenado unas semanas, me pidió que le acompañara durante su temporada internacional.

Encuentras acomodo como técnico de la federación holandesa, que valora el hecho de que su palista Martina Wegman lograra la plaza olímpica contigo como preparador. Además consigue también que la plaza sea nominal después de ganar en varias competiciones a sus compañeras de equipo que rivalizaban por lo mismo…

-Estuve acompañando a Martina durante todo el verano ya que se jugaba dos cosas muy importantes, el conseguir la plaza olímpica para el país y la plaza nominal con la que podía cerrar su pase a los juegos contra sus compañeras de equipo. Era un sistema de selección largo en el que contaban 4 copas del mundo y el campeonato del mundo. La Federación de Holanda impuso un criterio de rendimiento muy exigente. Debían conseguir, por lo menos, un resultado de Top-16 países en dos competiciones o una vez Top- 8 .

Finalmente conseguimos el objetivo final de clasificarnos para los Juegos Olímpicos después de haber estado todo el verano viajando y aprendiendo a ser un entrenador de alto nivel.

¿Has encontrado ahí una nueva oportunidad de seguir vinculado al deporte que ha sido parte fundamental de tu vida?

-Si. Poder trabajar de lo que a uno le gusta es una maravilla, poder viajar, palear en diferentes partes del mundo, compartir experiencias con gente de diferentes países… es lo que me hizo meterme a entrenar en serio y es lo que hace que mi trabajo merezca la pena.

La alegría que no pudiste sentir pasando puertas, la logras con tu trabajo como coach…

-No tengo la sensación de que el piragüismo me haya quitado alegrías. Justamente todo lo contrario, creo que el piragüismo me ha dado muchas experiencias, momentos y oportunidades que no cambiaría por nada. Es verdad que cuando pones un gran trabajo por detrás y las cosas no salen se vive algún que otro momento amargo. Pero, si tienes la mentalidad correcta, pronto llegan nuevos proyectos a los que apuntar y desaparece cualquier esbozo de tristeza o de decepción.

Lo que sí que trato, como coach, es convertirme en la figura que yo siempre eché de menos en mi periodo como atleta, el de tener un acompañante en mi camino. Una persona que los grandes deportistas sienten al lado supervisando y apoyando durante los duros días de entreno. Como pudo ser Toni Nadal en su día para Rafa Nadal. Intento ser la persona que está detrás durante esos días en los que todo cuesta y uno se encuentra perdido.

Llevas mucho tiempo fuera de casa, de tu entorno, de tu gente. ¿Imaginas cómo será el reencuentro?

La verdad es que no me lo he imaginado todavía, voy bastante al día aunque me imagino que me abrazaré con mis familiares y amigos e intentaré disfrutar de ellos hasta que tengamos que ponernos otra vez en marcha.

Estabas acostumbrado a vivir lejos. Incluso junto a tu hermana Clara llegasteis a residir en la Seu d’Urgell, preparando la alta competición, pero ahora solo totalmente y tan lejos…

-Siempre he sido un poco masoca en ese sentido, puede que suene a cliché pero tengo el convencimiento que fuera de la zona de confort se encuentran los mejores aprendizajes. Me gusta mucho una frase que dice: “Estoy donde tengo que estar para aprender las lecciones que me toca aprender”

Respecto a lo de solo cuando viajas casi siempre encuentras gente que ameniza mucho la estancia y te hacen sentir querido. Aunque no te voy a negar que ahora mismo me apetece mucho una dosis de casa y de los míos. Volver un poco al confort para descansar la mente y volver a buscar retos.

De los momentos duros ¿cómo se sale? Y ¿qué se aprende?

-De los momentos duros se aprenden las verdaderas lecciones que hacen que lleguen los días buenos. Se sale plantando cara y esperando a que amaine la tormenta pero sabiendo que mar en calma nunca hizo experto al marinero. ¡Como has podido percibir, soy fan de las metáforas!

El hecho de que los JJ.OO de Tokio se hayan retrasado un año, no sé si te beneficia o te perjudica…

-Para nosotros es una ventaja, ya que no somos favoritos, y como tal un año más de trabajo nos da margen de llegar mejor preparados a la fecha clave. Además, en mi caso con Martina al ser nuestra primera temporada entrenando como entrenador y palista, nos da la oportunidad de conocernos mejor, refinar nuestro método de entrenamiento y mejorar en aspectos que de otro modo en el año olímpico no nos habría dado tiempo de pulir.

¿Es necesario volver a empezar? Hay muchos papeles en juego. La psicología, la preparación física, la técnica…

-Siempre, para hacer cualquier cosa en la vida tenemos que mentalizarnos en el punto de partida. Sí empezamos a pensar en todo lo que debemos hacer, nos podemos desanimar. Por eso vamos poco a poco construyendo lo que queremos ser en el futuro, sin estresarnos pero constantes en el esfuerzo.

En todo este tiempo que pasas en esas circunstancias, ¿has pensado qué camino quieres seguir?

-Claro que sí. La cabeza da muchas vueltas y hay miles de proyectos flotando en el aire. Aunque tengo pequeños objetivos a corto plazo, me centro en ellos mayormente. Después vendrán otros que los reemplazaran y con suerte espero que nunca acaben, que no terminen nunca

El slalom de aguas bravas es duro y exigente. Has metido miles de horas por alcanzar un objetivo. ¿Merecías bastante más de lo que has logrado?

-Estoy donde tengo que estar para aprender las lecciones que tengo que aprender.

¿Vas a tirar la toalla como palista en competición?

-Como te dicho ahora mismo, me centro en los objetivos a corto plazo. Mi idea es terminar la andadura olímpica con Martina. Con suerte, si el coronavirus nos lo permite, en verano 2021. Después veremos qué proyectos toman el lugar de éste.

En su entorno familiar más cercano existen personas que se dedican a la enseñanza. Por tanto, es normal que apueste por el aprendizaje permanente. Ser mejor a base de intentarlo, allí en el momento exacto y donde haga falta. Hace un año, era impensable que su trayectoria siguiere el camino que eligió. Ese que recorre con pisada firme, aunque a veces el suelo se tambalee. Es imposible controlarlo todo. Y esa es una lección que seguro ha aprendido.

 

Era un intento solidario. Se trataba de cortar 14 troncos de 54 pulgadas en un tiempo menor al logrado en su día, hace 25 años, por Donato Larretxea. Iker Vicente asumió la responsabilidad y consiguió el objetivo en 26’46», lo que supone 31 segundos menos que el nuevo registro.

Fue en el Navarra Arena en donde se logró el objetivo. Se dieron cita unos 200 invitados, gente conocida, deportistas de otras modalidades para comprobar el nivel del vigente campeón de Euskal Herria de Aizkolaris,

Iker se planteó el intento de récord como una oportunidad de recaudar fondos se destinarán a la investigación sobre el COVID en el CIMA de la Universidad de Navarra. Bajo el lema «Birusamoztu»-«Corta el virus» se planteó la cita que terminó felizmente para el aizkolari. Muy contento al final de la prueba comentó: «Sí que es verdad que pensaba que los troncos serían un poquito mejores, y algunos han sacado nudos, pero no hay que poner excusas y la verdad es que estoy contento con lo que he hecho», ha asegurado para sostener que lo conseguido «es bueno para mí y también para mi deporte».

(Foto: Azkue)

 

La disciplina se trabaja día a día. Sin prisa, creando hábitos y conductas que propicien que, a la larga, podamos alcanzar aquello que nos proponemos. La constancia es una virtud y no debemos apresurarnos.

El filósofo griego Epicteto decía que debemos superar un largo invierno de entrenamientos y no precipitarnos para las cosas que no estamos preparados.

Disciplina, constancia, paciencia y preparación. Continúa con tu propósito, por muy difícil que esté resultando durante estos días de confinamiento, y no desistas.

www.ekaitzsaies.com

El director técnico de la Federación Española de Piragüismo, Ekaitz Saiés ha publicado en su blog la siguiente reflexión:

Hay un dicho maorí que dice que el primer estadio del aprendizaje es el silencio, y el segundo, la escucha.

Aprender a escuchar es fundamental en nuestras relaciones sociales, sentimentales y profesionales.

Estamos viviendo momentos sin precedentes en los que el silencio parece imposible, lo cual, imposibilita aún más la escucha.

Si queremos aprender algo de esta crisis, necesitamos más que nunca poner ambos estadios del aprendizaje en práctica: el silencio y la escucha.

Ésta y otras la puedes encontrar en su web: ww.ekaitzsaies.com

Este patinador formado en el Txuri Berri donostiarra logró uno de los sueños de su carrera metiendo las cuchillas en el hielo de los Juegos Olímpicos de invierno en Pyeongchang 2018. En la rotonda de la vida, tomó una decisión y se aventuró a vivir en un crucero, haciendo lo que le gusta ante la mirada atenta de los pasajeros que aplauden el show de cada día. Tampoco en alta mar se escaparon de la influencia del virus y hoy espera que la tormenta amaine, algo a lo que está acostumbrado.

¿Cómo has vivido los acontecimientos en el crucero?

–Cuando saltó todo el tema del coronavirus, lo primero que hizo la compañía fue intensificar las medidas de higiene. Hacían muchos test a los pasajeros que venían de vacaciones a bordo al menos durante dos semanas, y en principio se veía como una cosa de China y de Europa. Hasta ahí todo bien, pero llego el día en que nos dijeron que en el siguiente desembarque, en Miami, no cogerían más clientes por medidas de prevención y que estaríamos a bordo solo la tripulación durante un mes. La cosa cambio después de unos 10 días, en los que estuvimos a bordo sin pasajeros y aprovechando todas las facilidades del barco. Nos dijeron que nos iban a desembarcar a todos los del departamento de entretenimiento (bailarines, cantantes, acróbatas, patinadores, etc… ). Fue un poco triste el ver que nuestra aventura a bordo acababa antes de lo previsto. Era un estado de emergencia. ¡Qué se le iba a hacer!

¿Termináis desembarcando a los pasajeros y permanecéis confinados dentro del barco unos días?

–Así es, estuvimos confinados dentro del barco. Es decir que podíamos usar todas las áreas comunes, restaurantes, piscinas y demás. De hecho nos organizaban multitud de actividades para todos los trabajadores. Así que era una confinación un poquito especial en la que estábamos todos paseando sin ninguna restricción, y simplemente nos tomaban la temperatura por las mañanas. Nadie superó los 37.5 grados así que a nadie se le tuvo que aislar. Sin embargo al irnos, ya empezaron a salir los positivos en los mil y pico tripulantes que quedaban a bordo y ya los aislaron a todos en cabinas individuales en las cuales aún siguen por tiempo indefinido.

Suma la experiencia olímpica en esa compañía. Parece increíble que en un barco pueda haber una pista de hielo para espectáculos. ¿Os ve mucha gente?

–Ciertamente, la pista de hielo y su espectáculo es una de las atracciones más aceptadas por la gente que disfruta del crucero. Puede ser muy chocante el hecho de que exista un espacio así en un barco. La gente termina pasando al menos una vez a ver nuestro show, pues en siete días que duraba nuestro itinerario, lo anunciaban bastante. Buena publicidad para nuestro trabajo.

¿Cómo es el día a día, la vida? Porque se supone que hasta la noche no se actúa. ¿Se os cae el camarote encima? ¿Os aburrís?

–He tenido tiempo de muchas cosas, menos de aburrirme, ya que siempre hay actividades para los trabajadores, y además nosotros los de los espectáculos contamos con el privilegio de participar de las actividades de los pasajeros. Además durante el día estamos en puertos a los cuales solíamos salir a disfrutar. Normalmente teníamos shows cinco días a la semana y dos días completamente libres para visitar los países en los que atracábamos.

El hecho de que tu pareja también patine y esté en el mismo barco ¿facilita las cosas o termina siendo más exigente la convivencia?

–Si te digo la verdad, la convivencia es bastante complicada cuando son 24 horas al día y los siete días a la semana, pero yo creo que con diálogo y comunicación siempre se puede buscar cómo llevar cualquier situación del mejor modo posible. Pero desde luego estar con tu pareja siempre facilita muchas cosas de la vida cotidiana, todo se hace muy ameno.

El ir de una parte a otra permite conocer mundo. ¿Por dónde se mueve el crucero en el que vives?

–Cogí el crucero en Cádiz y cruzamos el Atlántico hasta llegar a Miami. Desde allí hacíamos dos tipos de itinerarios, en los cuales pasamos por Puerto Rico, México, Jamaica, Haití, Bahamas, San Martin, San Thomas, y alguna vez por Fort Laurderdale. ¡Vamos, un mareo!

Después de los Juegos de Pyeongchang toma una decisión. Abandonó el patinaje sobre hielo profesional y competitivo para embarcarse, nunca mejor dicho, en otra experiencia. ¿Es lo que esperabas?

–Bueno, en algunos aspectos ha sido lo que esperaba y en otros me quedaría con la competición. Yo sigo sintiendo que cada día es una oportunidad para experimentar nuevos horizontes y empaparte de lo positivo, aprendiendo de las nuevas experiencias. Amo la novedad, me encanta cambiar. Me considero un aventurero.

Ahora, toca esperar. Los contratos estaban vigentes. Les pagan por su trabajo. ¿Por dónde pasa el futuro? ¿Volveréis a embarcar o se ha roto la relación contractual?

–Bueno, en principio, a finales de julio nos iba a tomar el relevo el siguiente elenco que seguramente ya había firmado el acuerdo. Hasta esa fecha todo debería seguir su curso con normalidad. Ahora, todos los trabajadores estamos a la espera porque los planes previstos para el show de patinaje han cambiado con esta parada obligatoria, tres meses antes de terminar. Así pues, ahora mismo de lo que se trata es de esperar en casa y cuando todo esto pase decidir qué hacer.

Si no hay pasajeros, el crucero no sale del puerto. Cabe pensar que las cosas volverán a su ser. ¿Merece la pena vivir flotando? ¿Cómo es la casa por dentro?

–Es una vida completamente diferente, en ciertas cosas es mejor que la vida en tierra, y en otras, no hay como nuestra casita. No cabe duda que esto es un aprendizaje y una experiencia de la que obtengo mucho crecimiento personal. Lo que viene siendo la casa flotante es muy bonita, de hecho es un sitio de lujo, un hotel cinco estrellas. De lo que desde luego estoy seguro es que vivir en un barco de lujo no te puede hacer pensar que esa es la realidad. Es como entrar en una especie de gran hermano en el que todo se vive muy intensamente y suceden cosas muy de prisa. Después tienes que volver y adaptarte a otro ritmo diferente.

No sois turistas, ni marineros, ni empleados, ni tampoco la clase de mando. El dicho «Dónde manda patrón no manda marinero» ¿se cumple en tu caso o campáis a vuestras anchas?

–En todas las tripulaciones se organizan a los tripulantes por categorías y obviamente el de máxima es el capitán, pero para ser honesto, los artistas tenemos muchos privilegios a bordo y tenemos tiempo y permiso de disfrutar de ellos. Vivimos bien.

Felipe Montoya, patinador sobre hielo, es hoy un marinero en tierra. Quizás recite los versos de Alberti «sueño en ser almirante de navío,
para partir el lomo de los mares, al sol ardiente y a la luna fría.

(Foto: Colección de Felipe Montoya, arriba primero por la izquierda)

Los organizadores de Tokio 2020, después de haber acordado el aplazamiento y cambio de fechas, determinan un nuevo calendario por el que confirman que finalmente los próximos Juegos Olímpicos comenzarán el 23 de julio de 2021.

Yoshiro Mori, presidente del comité organizador, comunicó a Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el acurdo adaptado que prácticamente supone llevar la competición un año después de los previsto.

Con ello se asegura que todos los atletas estén preparados perfectamente que durante un año dispongan del tiempo necesario para mantener la forma, conseguir las plazas en disputa y todo lo que sea necesario. El propio Mori ha explicado que preferían una fecha en la que los aficionados disfruten de un periodo vacacional que les permita acudir a la cita olímpica.

En definitiva los Juegos se disputarán entre el 23 de julio de 2021 y concluirán el 8 de agosto. Además, los Juegos Paralímpicos, afectados por la misma razón, comenzarán el 24 de agosto y se despedirán el 5 de septiembre.

No cabía otra resolución más racional. El presidente del comité organizador de Tokio 2020 y su homólogo en el COI han decidido aplazar la celebración de la cita olímpica un año. Es decir, hasta el verano de 2021, mes arriba mes abajo. Un año por delante para que todos los deportistas se tranquilicen, vuelvan a preparar sus competiciones, preolímpicos, campeonatos etc. y afrontar la competición en igualdad de condiciones que el resto de deportistas mundiales.

Tantos los Olímpicos como los Paralímpicos compran tiempo para mejorar aún más el proyecto y asegurarse la presencia de todos los países y competidores. Han decidido no cambiar el logo que permanecerá igual, tampoco las mascotas. Ahora es el turno de encontrar la fecha definitiva, reafirmar los contratos publicitarios y televisivos y dejar que cada comité nacional reordene las cosas, ya que en el camino hasta entonces se anuncian europeos, mundiales, etc. Cerrar el nuevo calendario no será tarea fácil.