Seleccionar página

O feistón, porque el corredor belga entró en solitario en la meta del Boluevard con dos minutos de ventaja sobre el primer perseguidor y así sucesivamente. El corredor del Quick Step demostró haber superado todas las secuelas de la grave lesión que, prácticamente, le ha mantenido al margen de la competición hasta ahora. A falta de 45 kms para la meta atacó subiendo Erlaitz.

La subida tiene su aquel, pero la bajada decide muchas veces las carreras. Y Evenepoel fue aumentando la ventaja, sin que los que venían pode detrás la recortaran. En principio aguantó Simon Yates. se formaron un par de grupitos con Mollema, Carlos Rodríguez, Sivakov y Tiejs Benoot. No sobraban las fuerzas, ni el entendimiento, por lo que Renco siguió a lo suyo. Le quedaba subir Murgil. La ascensión fue clamorosa con la afición entregada a su suerte. Apenas quedaba un especio por el que pasar, pero llegó a lo alto del puerto con dos minutos de ventaja.

Salvo que te caigas en el descenso de Igeldo o suceda algo extraño, la renta es suficiente para cruzar la meta antes que nadie. Así fue. Muy contento por la exhibición de poderío, pedía a los aficionados que le jaleasen en la llegada. Repitió las mismas sensaciones que en el triunfo de 2019.

La carrera tuvo su aquel. Como siempre dura y exigente hasta el punto de que sólo 60 corredores entraron en clasificación final y recorrieron los 228 kms del trazado. El tiempo empleado por Remco Evenepoel fue de 5.31.44, seguido de Pavel Sivakov (a 1’58»), Benoot (2’31»), Mollema y Carlos Rodríguez (ambos, a 3’11»), Simon Yates (a 3’28».

Luego, un pequeño pelotón, a 4’09», con Skuijins, Rigoberto Urán, Roger Adriá (Kern Pharma), Jonathan Lastra (primer euskaldun) y Joel Nicolau (Caja Rural), Antonio Pedrero (Movistar). Posteriormente, en otros grupos, Gorka Izagirre, Paul Miquel, Urko Berrade, Mikel Bizkarra, Ander Okamika, José Manuel Díaz, Víctor de la Parte, Antonio Angulo, Adriá Moreno…completaron la prueba.

(Foto: Donostia Klasikoa)