Seleccionar página

Con más de 36.000 espectadores en las gradas, la Real y el Barça protagonizaron un partido hermoso, de poder a poder, que perdió su equilibrio cuando en la segunda mitad, en un par de minutos, los goles de Dembelé y Lewandwski, rompieron el 1-1 que figuraba en el marcador al poco de iniciarse la contienda. Fue el propio jugador polaco quien adelantaba a los suyos en la primera acción de ataque.

No tardó la Real en nivelar, gracias a un pase de Silva que Isak mejoró para nivelar la contienda. A partir de ahí el encuentro fue una constante por dominar el balón y llevar peligro a las metas contrarias. La mejor ocasión de adelantarse para la Real llegó al borde del descanso. Una mano prodigiosa de Ter Stegen evitó el tanto de Silva.

Incluso, antes del minuto diez del segundo periodo, un lanzamiento de falta directo se coló en la meta catalana, pero el árbitro entendió que la posición de Le Normand influía y el tanto no subió al marcador.. ¡Discutible! Lo mismo que un codazo de Dembelé a Aihen, al cuarto de hora de iniciarse el encuentro. ¿Era roja?.

La entrada de Ansu Fati en el Barça fue decisiva para la suerte del encuentro. No le pudieron sujetar y las paredes fueron una constante que determinó la suerte del partido. Demasiado castigo para una Real que se mantuvo de pie durante una hora, pero terminó agotada y con excesivo castigo.