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Creo que ha pasado desapercibido el hecho de que el árbitro del pasado sábado mostrara cinco tarjetas amarillas al equipo en el partido contra los de Simeone. Si alguien se ha referido a ello, que me perdone. Llevo una semana bastante trajinosa. La temporada anterior, sólo ante el Valencia, se igualó el asunto, cuatro amarillas y una roja, en uno de esos encuentros en los que el rival termina desquiciando. Dicho está que el francés de Stains, con 18 años a la espalda, plantó cara  y las mantuvo tiesas ante un rival que trató de minimizarle.

Además de lo que corre, juega y remata, a la gente le gusta ver que sus futbolistas son menos piadosos que Santa Margarita María de Alacoque que, por cierto, también era francesa.  Idem del lienzo con Le Normand que también habla la lengua de Moliere y que se ha hecho titular por méritos propios, que es competitivo sin discusión y que se lesiona en el momento más inoportuno para él y para el equipo. No sé qué pensaba el entrenador para esta cita, pero la baja del bretón era una patada allí donde duele.

Se ha escrito, eso sí lo he leído, que el encuentro ante los rojiblancos vino a ser una especie de ensayo general para el debut continental. Decían que el Manchester no andaba bien, que distaba mucho de un buen nivel de juego. Decidí ver un par de partidos, los dos últimos de liga, y no llegué a esa conclusión ni por el forro. Antes bien, trataba de encontrar el modo en el que Imanol iba a tratar de parar a una máquina de figuras que empieza con De Gea bajo palos, sigue con los Varane, Casemiro, Jadon Sancho, Anthony Martial, el circunspecto Cristiano Ronaldo, Bruno Fernandes y remata con un futbolista, diferente a todos, que atiende por Marcus Rashford y que resulta apasionante verle jugar cuando está bien. Ten Hag, el entrenador local, cambió muchos hombres respecto a los que jugaron contra el Arsenal. Luego, debió de tirar de alguno de ellos. Pese a todo, hablamos de un rival que se ha gastado este verano 240 millones en fichajes y que dista años luz del humilde equipo de provincias con el que convivimos. Esa es la teoría, pero la práctica muchas veces acaba con ella.

Es cierto que a última hora se añadió un elemento inesperado, noticia social que llegaba desde un palacio escocés en el que moría la reina Isabel II. Los británicos son como son, muy fieles a sus tradiciones. No hubo más que ver, en el minuto de silencio, las imágenes de los aficionados en la grada para entenderlo. Por un momento se pudo pensar que el partido podía suspenderse, pero los protocolos, London Bridge, los calendarios, las jornadas libres. etc. determinaron que el encuentro se disputara. Brazaletes negros, cánticos desde la grada y la sensación de que sobre el partido, sobre el conjunto de casa, flotaba la realidad que en la misma semana conlleva el cambio de primer ministro y el jefe del estado ¡Casi nada al aparato!

Para que no me faltara de nada, llevo una semana de trajín, durmiendo poco y con las fiestas del pueblo pisándome los talones. Los pífanos, redobles y tambores suenan sin cesar en los alrededores de casa. No es el bullicio pamplonés, pero se le parece. Ayer, desde las seis de la mañana, en pie a golpe de diana. Os dije que hago el mismo horario que las gallinas francesas. El día trascurre sin parar y no miras al reloj, salvo que estés con un partido entre manos. A las nueve de la noche, yacía en el sofá con un tacón ladeado y el clavel mustio. Cita en el teatro de los sueños. Eso es lo que me dominaba.

Estaba preparado para todo, como os podéis imaginar. ¿Tres centrales, con Elustondo, Zubeldia y Pacheco? ¿Otro Rocambole, allez up? ¡Qué va! Elustondo y Pacheco, con Gorosabel y Aihen en los flancos (cuatro de Zubieta). Junto a ellos, el rombo esperado y en la vanguardia, Sadiq y Take Kubo. Precauciones defensivas, pocas. Imanol es como es. Para el club, un activo imponente. Su continuidad parece asegurada según palabras del presidente Aperribay. Conoce mejor que nadie a su gente. Les transmite pasión y les exige un plus. Se trataba de maniatar al rival, de evitar que llegase a la meta de Remiro como Pedro por su casa. Cumplieron como mayores. ¡Qué pasión!

Ya era una buena noticia llegar al descanso con el empate inicial, aunque Cristiano anduviera revoloteando como las crisálidas en la zona de los sustos. Después, la jugada del penalti. Una más con las manos en el horizonte. Cambiamos de chutador. De Panenka, al pulpo a la gallega. ¡Brais, bendito!. Superó a De Gea con un disparo muy ajustado. En esa portería se encontraba la feligresía txuriurdin y hubo abrazos, besos, arrumacos, cucamonas y garatusas. Todo se repitió cuando el árbitro, pudo pitar otro penalti en una acción de Momo Cho, dijo que aquello se acababa.

Día histórico. Inmensa alegría. Primera victoria en aquel recinto. ¿Quién soñaba? El equipo sale entero, sin encajar un gol, después de las goleadas precedentes. Currar, currar y currar. No hay otra. Se lo merecen. Eso sí, no conviene despistarse.

Apunte con brillantina: Aunque os parezca mentira, ayer no me faltó de nada. En un idílico lugar de Zarautz, solté una plática a una pareja de novios que decidieron casarse. Las bodas de hoy distan mucho de la tradición al uso. Un deportista del territorio se empeñó en que les diera la chapa un poco, que les soltara un speech y les hablara de amor. ¡Como tengo tanta experiencia, puerta grande! No hubo cohetes, pero casi. Bueno, supongo que los hubo más tardíos y menos sonoros. Mientras ellos, tracatrá, aquí el menda cerrando un día de traca. Hoy, no me busquéis porque no me encuentro. ¡Resaquita, mon amour!

(Foto Manchester United)