Se quedan

Cuando Gerard Piqué acuñó la frase respecto de su compañero de equipo Neymar, las dos palabras llevaban más carga de profundidad de la que parece. Se prolongó en el tiempo y se usa muy a menudo, sobre todo cuando las cosas que suceden responden realmente a dicha afirmación.

Es el caso de dos jugadores del Bidasoa. Pocos días después de confirmarse la continuidad del técnico Jacobo Cuétara, por dos temporadas, llega el momento de sumar dos valores en alza dentro de la plantilla. Son jugadores determinantes, algo así como el vértice de los jóvenes jugadores guipuzcoanos que eligieron el Bidasoa como vehículo en el que hacer una parte importante del tránsito como jugadores.

Tanto Jon Azkue como Kauldi Odriozola deciden seguir vistiendo de amarillo y firman sendos contratos hasta junio de 2023.Es una noticia de calado que pone de manifiesto, de un lado, la capacidad del club, a día de hoy, de renovar a dos de sus puntales. De otro, sin duda, la voluntad incuestionable de los jugadores de hacer oídos sordos a ofertas foráneas y seguir fieles a la responsabilidad adquirida. Un compromiso en toda regla.

No se entiende la vida de uno sin el otro. Llevan juntos varias temporadas, compartiendo kilómetros en los viajes de ida y vuelta a sus alejados domicilios. Mientras Asier Zubiría, el meta, estaba en activo, eran tres quienes se desplazaban juntos y constituían algo así como un «Team Orio Kosta», un núcleo duro, una fortaleza que ha estado presente en todos los momentos estelares de los últimos tiempos.

Azkue y Odriozola hace mucho que derribaron los muros del miedo y la desconfianza. Seguro que los dos conocían el contenido de las negociaciones que el club ha mantenido con ellos en las últimas semanas.El final feliz de las mismas debe unirse al acuerdo alcanzado el pasado mes de abril con el capitán Iker Serrano, referente para todos sus compañeros desde la experiencia acumulada en el tiempo. Si fuera por dinero, ninguno estaba aquí el año que viene. Ponen en la balanza otros valores que se relacionan con su «yo personal». Entienden que están en el sitio ideal para crecer como jugadores y personas. Lo mismo que el club, que ante estas renovaciones muestra músculo y capacidad de responder a los intereses exteriores de quienes quieren pescar en aguas de Artaleku. A lo mejor alguno muerde el anzuelo, pero por ahora…¡Se quedan, sin aspavientos!.

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