Aberasturi, cuarto en Almería

La Clásica de Almería salva los muebles y consigue disputar la prueba en un territorio soleado, brillante y reflectante a la vez por los mares de plástico, ivernaderos, que cubren enormes superficies de producción agrícola. El pelotón serpentea en muchos tramos por el medio de ese paisaje. Termina dando vueltas a un circuito (Roquetas) no muy exigente, pero con caídas notables,  y termina por resolverse al sprint. Lo saben de memoria los corredores, ávidos de carreras, necesitados de alcanzar cuanto antes el punto de forma que necesitan para responder a las expectativas y sentirse a gusto consigo mismo. Era la primera toma de contacto con el calendario estatal.

Una llegada es una aventura en la que conviene situarse en el mejor lugar posible para intentar el golpe de mano final. Lo hizo Giacomo Nizzolo, campeón de Europa, que supo imponerse a Florian Senechal y Martin Laas. Tras el ellos, entró el alavés Jon Aberasturi con el mismo tiempo de quienes le precedieron (4.18.44). Luego, una sucesión de apellidos ilustres Van Poppel, Theuns, Cima, Dupont, Sarreau…

Era también una carrera en la que equipos que aspiran a correr la Vuelta a España pero que todavía no disponen de invitación, debían demostrar su nivel competitivo. es el caso de Euskadi, Kern Pharma, Burgos, Caja rural que, obviamente, se mostraron activos y metieron gente en la escapada.

Oier Lazkano (Caja Rural) lideró la clasificación de los sprints intermedios. Luis Angel Maté (Euskadi), la montaña y su equipo, cuarto en la clasificación de las formaciones. Juanjo Lobato, integrante del equipo naranja, se llevó la General de los Regionales.

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