Después de dos etapas pirenaicas muy duras, la organización del Tour decidió un trazado de 207 kms convirtiendo el recorrido entre Mourenx y Libourne en un paseo desapasionado para un grupo que no está para ruidos. Así lo entendió la mayoría, con Pogacar a la cabeza y así se entiende que el gran grupo cruzara la meta veinte minutos después del ganador, Matej Mohoric, otro esloveno en la corte de la Grande Boucle.

Éste fue quien remató la faena del grupo de escapados. Lo hizo en solitario. Los corredores del Bahrein están dolidos por lo que se dice de ellos y por lo que se sospecha. Más aún tras la visita de los gendarmes a la sede del hotel en el que estaban concentrados hace un par de días. No encontraron nada de lo que buscaban, el equipo siguió en carrera y en cuanto ha podido, zasca, para quienes dudaban de su honestidad. Mohoric no disimuló nada de lo que sentía. Reivindicó el comportamiento del equipo y sus compañeros. Señaló el nombre de Bahrein en su maillot y con la mano derecha hizo un gesto de cerrar una cremallera a la altura de los labios. ¡A callarse todos!. ¡Tais toi!. Un «ferme ta gueule» en toda regla. Y mientras nadie diga lo contrario, toca envainársela.

Tampoco se mordió la lengua ante los micrófonos que le preguntaban: «Me han tratado como a un criminal. Para mí, esto muestra que he sido controlado y que no han encontrado nada. No es agradable ver a un policía que llega para registrar tu habitación. No tenía nada que esconder.»

El esloveno ya había ganado en Le Creusot. Repitió victoria y llenó de alegría las mochilas propias y de sus compañeros, confirmando un gran Tour del colectivo. Formó parte de una escapada tolerada, que fue perdiendo unidades en el camino. Se fraccionó en muchos pedazos hasta llegar en grupitos a la meta. En uno de ellos viajaba Ion Izagirre.

Quedan dos etapas para llegar a París. Primero una crono en el propio Libourne donde los ciclistas harán noche. Les esperan 30 kms. desde esa población hasta Saint Emilion, zona de viñedos, de aromas olorosos, de merlots y cabernets, de historias girondinas. Lo que pase en esa crono no afectará a casi nada en la clasificación. Luego, pensando en el avión, el traslado hacia la zona de París. Pogacar, que encabeza tres clasificaciones, Cavendish y los Bahrein verán los Campos Elíseos desde lo alto del podio.