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Reconozco que, algunas etapas de las grandes vueltas ciclistas, atolondran, incluso duermen. Si es verano y aprietan la temperatura y los paisajes amarillos bordean las largas rectas en las que no sucede nada, aún más. Esa situación se dio en la quinta etapa de la Vuelta a España entre Tarancón y Albacete resuelta al sprint. Esta vez fue Philipsen quien ganó por la mano a Jakobsen, vencedor la víspera. Ellos dieron tiempo al pelotón (4.24.41) siendo Dainese, Molano, Allegaert, Aberasturi, Meeus, Minali, Van rensbur y Demare quienes completaron el Top-10.

Kenny Elissonde es el nueve maillot rojo de la carrera, porque una caída, a unos once kilómetros de meta, pilló a Taaramäe en mitad del mogollón que dio con sus huesos en el suelo. Roglic es segundo, a cinco segundos. Hubo muchos damnificados y varios corredores tardaron en recuperarse. Romain Bardet y Mikel Nieve, por ejemplo, se dejaron doce minutos. Otro grupo con presencia de los Astana Oscar Rodríguez, Alex Aranburu, Ion Izagirre y Omar Fraile cedieron ocho minutos y medio.

La jornada contó con una escapada de tres , Xabier Mikel Azparren (Euskaltel Euskadi) Pelayo Sánchez (Burgos BH) y Oier Lazkano (Caja Rural) que fue el último en ser neutralizado a unos 17 de meta.