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¡Qué final y que remontada!. Jokin Altuna y Julen Martija son los nuevos campeones del Mano por Parejas tras derrotar en la final (22-20) a Unai Laso y Ander Imaz. Estos lo llevaban de cara y disponían de todo a su favor para conseguir el titulo ya que ganaban (11-17) en un momento decisivo del encuentro. Es lógico que los pelotaris de Baiko hablen de oportunidad perdida. Hasta ese momento, Unai Laso estaba siendo el protagonista.

Sucede que allí donde se encuentre el pelotari de Amezketa no es bueno dar nada por perdido ni terminado. Nueve tantos seguidos dieron la vuelta al calcetín (20-17). Fue el momento del «catacrak» de Julen Nartija. Nos temimos lo peor. Pasó a vestuarios para ser atendido y volvió a la cancha entre los aplausos de los 3.000 espetcadors que llenaban el frontón Bizkaia.

El partido estaba siendo durísimo, los médicos debieron atender a los pelotaris en distintos lances y todos llegaron exhaustos al final. Más contento que nadie, Jokin Altuna tiró de experiencia para lograr una txapela que le faltaba. Aceleró el ritmo del juego, contestaba a los intentos de Laso por doblegarle, lo mismo que Martija, que devolvía todo lo que le llegaba que era mucho.

El material pudo jugar su papel en la fase decisiva del partido, pero ahí la frialdad del campeón manomanista demostró por qué lo es. Se intuía una final muy dura, de pico y pala, de enorme derroche físico. No se equivocaron, porque el partido duró 1 hora y 42 minutos y se dieron un total de 822 pelotazos a buena. ¡Una barbaridad! Con 20-17, los azules arriesgaron más. Sobre todo, Unai Laso. que lo intentó pero la chapa no fue una buena compañera de viaje.

Cuando el 21-21 era una posibilidad nada remota, el remate erróneo llevó la alegría al bando colorado. Ahí, un chico de 26 años del que, cuando empezaba en el mundo profesional, se decía que era blando y su físico no era bueno. A día de hoy, es campeón del manomanista, del cuatro y medio, y ahora del mano parejas. Inaccesible al desaliento, inconformista, muy competitivo y dispuesto a seguir completando páginas de un historial que lleva un camino desbocado.

(Foto: Baiko Pilota)