Erik Jaka, clasificado, recupera sensaciones a costa de Irribarria (22-15)

Los dos han sido campeones en el manomanista. Irribarria fue campeón con 20 años y cuenta con dos títulos. Jaka derrotó a Altuna en la final del 2020, cuando la pandemia lo invadía todo.

Fue un título silencioso, sin aficionados, sin glamour, pero de idéntico valor. Luego, los caminos han sido diferentes, incluso sorprendentes. Hasta tal punto que ambos se jugaban la plaza en la liguilla de cuartos. La cita les llevó al Astelena el Lunes de Pascua.

Si los pronósticos salían más o menos a la par, la confianza en Irribarria se fue diluyendo y las apuestas terminaron «1.000 a 2». Con anterioridad, poco más de tres cuartos de hora de partido y casi 200 pelotazos (194). El primero en abrir brecha fue el delantero de Arama, pero el rematador de Lizartza pronto cogió carrerilla (7-2) y no paró hasta el final con parciales elocuentes (11-4, 13-8, 14-9, 20-12) lejanos a una remontada que en el fondo de esperaba.

Erik Jaka hizo lo que sabe. Las peleo todas, incluso las imposibles, sacó lo mejor que pudo (6 tantos), intercambió pelotazos, largos y cortos, y reforzó su confianza con remates de valor propio o errores del contrario. Los dos se jugaban mucho porque el resultado era decisivo. Eso les llevó a cometer errores.

Jaka dio la sensación de estar menos nervioso que su oponente. Los dos juegan mucho más que lo demostrado en el Astelena, pero…Para Iker Irribaria la derrota es un palo en toda regla que le debe llevar a reflexionar de verdad y a decidir sobre su futuro. Para Erik Jaka, la puerta abierta a la nueva liguilla de cuartos de final en donde formará grupo con Iñaki Artola, Unai Laso y Beñat Rezusta, su primer rival.