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Otra etapa durísima en el Giro de Italia. Las fuerzas van al límite y quien demuestra fortaleza un día, cede al siguiente. En la 17ª han sucedido muchas cosas. Por ejemplo, la retirada de Simon Yates. Después el desarrollo de la estrategia de los equipos en una jornada en la que se atravesaban exigentes puertos de montaña, el último muy cerca de la meta. Allí llegó en solitario Santiago Buitrago (Bahrain), después de superar en la última subid al holandés Leemreize. Hablamos de dos corredores de 22 años que se han batido el cobre.

En el camino se acumulaban papeles estelares e intentos por alcanzar la gloria. Un día más Van der Poel, lo mismo que Hirt o Carthy. Más allá de los aventureros, el grupo compacto de aspirantes va a su ritmo hasta que llega la hora de la verdad. No pelea por las victorias de etapa, sino por eliminar rivales.

En ese grupo van los Carapaz (maglia rosa), Almeida, Pello Bilbao, Nibali, Mikel Landa o Juanpe López que sigue dentro de los diez primeros de la general. El perjudicado del día fue Joao Almeida. Atacó Landa al mando de la operación con la ayuda de su compañero Poels. Le interesaba el asunto a Carapaz, así que…

El esfuerzo se notó en la meta. El portugués perdió poco más de un segundo respecto del corredor alavés que alcanza la tercera posición del podio a costa del luso. La diferencia entre ambos es de 49″.

Uno de los equipos que está mostrando su fortaleza es el Bora. Su corredor Jai Hindley es segundo en la general. Pero queda tanto por delante que extraer conclusiones parece imposible. Entre los cuatro primeros no llega a dos minutos la diferencia. Bastante más lejos apuntan Nibali, Pello Bilbao, Hirt, Buchmann, el referido Juanpe y el incombustible Pozzovivo, décimo.