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A la organización del Tour le gusta que el 14 de julio, fiesta nacional de Francia, la etapa ofrezca contenidos y sea atractiva para los aficionados. Elegir el Alpe d’Huez no fue casualidad. Probablemente tampoco que el equipo Ineos estrenara el casillero de victorias con un joven, Thomas Pidkock, como protagonista. Formaba parte de la escapada del día, hasta que en mitad de la subida decidió la aventura en solitario. Eran cinco aspirantes, Giulio Ciccone, que fue el primero en descolgarse, además de Powless, Meintjes y un renacido Froome. Ninguno tuvo reservas. Por detrás, la artillería pesada de aspirantes que llegaba a pie de puerto con seis minutos de diferencia con la escapada.

Se esperaba un ataque de Pogacar que hiciera tambalearse al liíder. Vingegaard y sus compañeros de equipo respondieron a casi todo. Dos intentos del esloveno por montar una trisca se quedaron en eso, en intentos, porque el amarillo aguantó sin demasiado sufrimiento. Con ellos llegaron Geraint Thomas, Enric Mas, Kuss y un poco más allá los Bardet, Nairo Quintana, Adam Yates y Gaudu. Las espadas siguen en alto, aunque la buena maniobra del día le sirve al Ineos para ganar la etapa y meter a tres hombres (Geraint Thomas, Adam Yates, Thomas Pidcock) entre los diez primeros de la general