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Este sábado se disputa una larga contrarreloj en el Tour de Francia, la última oportunidad para cambiar el marco vigente y presentarse en París con un paisaje diferente. Las cosas parecen claras y Jonas Vingegaard es el vigente líder, maillot amarillo. Le espera la gloria merecida. Para ello deberá defender su posición.

Dispone de una renta de 3’26» que parece suficiente para un recorrido de 40 kms y un par de subidas en el tramo final. Pogacar es el favorito de la etapa, con permiso del resto de especialistas y el que tratará de desbancar al danés del cajón más alto del podio.

En la víspera de esta etapa, los corredores llegaron a Cahors y se la jugaron en un sprint en el que Cristophe Laporte (Jumbo Visma) fue el más rápido, por delante de Philipsen, Dainese, Senechal, Pogacar, Capiot, Groenewegen, Hofstetter, Mezgec y Ewan. Laporte además de compartir una alegría con su equipo, defendió la principal bonificación e impidió que Pogacar arañara unos segundos al líder. Lo intentó.